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de la falda de lunares al anillo de bimani 13

¿Por qué la ropa de instagrammer se agota en tiempo récord?

El fenómeno viral de algunas prendas en Instagram que no pertenecen a grandes firmas ni se ponen famosas es complicado de explicar, sin embargo no imposible. Las razones, aquí

Foto: Parte de la colección de Barey. (Cortesía de la marca)
Parte de la colección de Barey. (Cortesía de la marca)

Desde hace algunas semanas, una falda con un estampado muy concreto ha inundado nuestro timeline de Instagram. Una foto en la que aparece una chica anónima llevando una prenda granate de lunares que nos ha sido absolutamente imposible comprar. Y eso que lo hemos intentado. La necesitamos y no sabemos por qué y encima no podemos tenerla porque no hay forma de encontrarla disponible en su shop. Cada vez que la reponen se agota en pocos minutos. Minutos, sí, han leído bien.

La falda en cuestión, el modelo Paola de la firma española Barey​, se ha convertido en un absoluto éxito de ventas para esta marca que aún no ha cumplido ni un año desde su creación.

Nuestra falda Paola ha arrasado 💔Recordad, últimas unidades ‼️

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El deseo por lo agotado

Vale 80 euros (no es muy barata), es de lunares (hay decenas de faldas de este tipo en las tiendas esta temporada) y por el momento no se la ha puesto ninguna famosa. ¿A qué se debe este éxito? Sencillo: Instagram y sus maravillosas lideresas, las influencers (en este caso, Lucía Bárcena, socia fundadora de la firma).

El caso de la falda Paola no es un hecho aislado. La colección que Laura Corsini (Bimani 13) ha creado en colaboración con Small Affaire ha sido otro éxito de ventas. Su anillo Carmen también está permanentemente agotado. Está por todas partes en las redes pero no hay manera de hacerse con uno. Y por alguna extraña razón, también lo deseamos.

En ambos casos, se avisa de la reposición en Instagram, se facilita el link de compra por este mismo canal y se agota gracias a la viralidad de estos contenidos. Es abrumador y algo frustrante dicho sea de paso. Y eso nos engancha.

El negocio de ser influencer

Y es que ya no hace falta una famosa para que una prenda se haga viral. Ni siquiera hace falta que se la ponga tal o cual influencer (muchas de ellas mueven más audiencia en Instagram que actrices y presentadoras). Con que las hayan creado basta. Su industria crece exponencialmente. Todo lo que tocan se convierte en oro o, lo que es lo mismo, todo lo que se ponen, lo monetizan.

Paula Ordovás con pendientes de Small Affaire. (Vanitatis)
Paula Ordovás con pendientes de Small Affaire. (Vanitatis)


Y eso que hablamos de instagrammers que prácticamente acaban de empezar, si abordásemos los gigantes empresariales en los que se han convertido en España Dulceida o Paula Ordovás, la cosa se multiplica exponencialmente. Eso por no hablar de Chiara Ferragni, probablemente uno de los negocios más rentables del mundo es ser ella. Ni más ni menos.

Las claves del éxito

Pero ¿por qué triunfan de esta manera? ¿Por qué hasta a pequeña escala el fenómeno tiene lugar? Probablemente sean muchas más aún si nos detenemos en cada caso, pero estas son las tres razones principales:

Lucía Bárcena con uno de sus diseños de Barey. (Barey)
Lucía Bárcena con uno de sus diseños de Barey. (Barey)

1. La confianza que transmiten es superior a las de la publicidad tradicional de las marcas e incluso a la de las famosas, quienes, por lo general, suelen desprender filias y fobias a partes iguales a consecuencia de exponer sus vidas privadas en el cuché patrio. Su caso es diferente: su vida (la pública, claro) mantiene siempre un equilibrio perfecto entre lo cotidiano (dramas y situaciones que todos vivimos) y lo idílico de quien se dedica a que todo, por patética que sea la situación, sea bonito. Hasta desayunar macarrones con tomate parece apetecible en determinados perfiles. ¿Por qué no con la ropa? Si ellas se lo ponen, nosotras también, total no somos tan diferentes, ¿o sí? Y ya si lo diseñan ellas a su imagen y semejanza, pues más razones. Ellas nunca te defraudarían, confías en ellas en consejos sobre estética y nutrición. En esto más aún.

2. Instagram funciona con una serie de algoritmos que nos muestran siempre lo que más buscamos. Si siempre estamos consultando el perfil de una u otra influencer, lo lógico es que si ellas lo comparten o comienzan a comentar o seguir a una determinada marca, todas las seguidoras automática e inconscientemente también tengamos de repente acceso a ella. Como si la hubiéramos descubierto nosotras. Al fin y al cabo, como decíamos, no la ha llevado ni promocionado nadie conocido. Sea lo que sea nos gustará y lo querremos.

3. Ellas controlan las tendencias. Saben qué gusta a sus seguidoras a base de prueba y error con sus cientos de publicaciones al mes. Gracias al número de likes o compartidos saben si sus seguidoras prefieren lunares, rayas, pantalones o pamelas. Sin estudios de mercado ni grandes inversiones. Es su trabajo y lo aplican. Fabrican y venden exactamente lo que quieres y lo consumes. Éxito absoluto.

Si además, como es el caso de la falda Paola, te cubre varias necesidades como es en este momento del año vestirte para una boda, vestirte cada día para ir a la oficina con esta primavera invernal que tenemos y ya de paso verte monísima con una falda unitalla que a todo el mundo le sienta bien, ¿quién no va a querer una falda de Barey en su vida? Pues eso.

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