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su empresa pende de un hilo

Melania Trump, ¿responsable de la estocada final a Marc Jacobs?

Tras varios años al borde de la quiebra, el diseñador parece haber encontrado su talón de Aquiles en la mala imagen resultante de rechazar vestir a la primera dama

Foto: Melania Trump, en una imagen de archivo. (Reuters)
Melania Trump, en una imagen de archivo. (Reuters)

Marc Jacobs está de capa caída. Su empresa acumula deudas desde 2015 y desde entonces no solo ha cerrado su segunda marca, Marc by Jacobs, sino que ha eliminado de sus talleres la línea masculina en la que tanto invirtió. El ocaso se cierne sobre su malograda trayectoria y la estocada final parece que se la ha dado Melania Trump (nada más y nada menos).

Tan polémico como influyente, hace una década, Marc Jacobs parecía estar en todas partes. Y es que, hasta hace apenas cinco años, sus proezas en la industria de la moda eran imparables. Kate Moss solo desfilaba para él, Winona Ryder se convertía en la ladrona más famosa de Hollywood por robar uno de sus jerséis, su trabajo en Louis Vuitton consiguió unos cuantiosos beneficios para la mítica casa parisina.

Y la cosa no quedaba aquí: consiguió premios CFDA (los Oscar de la moda) como churros, se enamoró de modelos, actores y otros colindantes a los que doblaba la edad y hasta Miley Cyrus protagonizó su primer desnudo para él. Marc Jacobs cumplía 50 años en 2013 y era el Gran Rey Midas de la moda. Nada podía destronarle (o eso parecía, al menos).

Sin embargo, mucho estiró la cuerda. Las polémicas (con orgías y drogas incluidas) de Marc Jacobs se hicieron demasiado públicas, se le acabó su lucrativo idilio con Louis Vuitton para centrarse por completo en su propia marca y, aunque su creatividad seguía intacta, las costuras de su balance financiero cedieron hasta reventar.

Y es que la debacle de su imperio no solo se inundó de números rojos. Una de sus peores pesadillas tras el cierre de Marc by Marc Jacobs se hizo realidad: a comienzos de este año se anunciaba que la flagship de Londres, en el barrio de Mayfair, bajaba la persiana y la palabra crisis volvía a los titulares junto al nombre de Marc Jacobs.

Desbandada de directivos

A pesar del éxito de su última colección presentada durante la Semana de la Moda de Nueva York, en la que homenajeó el estilo de los 80, su equipo rompió con él de forma tajante finalizado el show. Su equipo directivo no se quedó ni para los aplausos.

Sebastian Suhl abandonó su cargo de director general tras tres años en la compañía del grupo LVMH (propietaria de la marca) y fichaba por Valentino. Pascal Conte-Jodra dejaba la cúpula para liderar el nuevo proyecto de Mugler y el diseñador John Targon, flamante fichaje de 2018, apenas duraba un par de meses al lado de Marc. Ya saben lo que dicen: “Cuando el río suena…”.

Marc Jacobs tras finalizar el show de su colección Spring Summer 2019 en la New York Fashion Week. (Reuters)
Marc Jacobs tras finalizar el show de su colección Spring Summer 2019 en la New York Fashion Week. (Reuters)


La campaña pro Hillary Clinton

Cuando Donald Trump salió elegido presidente de los Estados Unidos, muchas personalidades del mundo de la cultura se posicionaron a favor o en contra del resultado de las elecciones.

También, como no podía ser de otra manera, el mundo de la moda vivió este proceso: Tommy Hilfiger o Ralph Lauren se mostraron totalmente encantados de vestir a la flamante nueva primera dama. Otros, como Tom Ford o Humberto León, fundador de Opening Ceremony y director creativo de Kenzo, mostraron su total rechazo a que sus diseños formaran parte del armario de Melania Trump.

En esta línea, Marc Jacobs tampoco se mantuvo alejado de la polarización. Así que, llegado el momento de expresar su opinión sobre la esposa de Trump, no pudo ser más claro: "No tengo ningún interés en vestir a Melania (…), personalmente prefiero poner mi energía en ayudar a aquellos que han resultado dañados por Trump y sus partidarios", explicó Jacobs a 'Women's Wear Daily'.

Su opción, en este caso, no sorprendió nadie: era más que evidente dado que durante la campaña electoral creó una línea de camisetas en apoyo a la candidatura de su opositora en la carrera a la Casa Blanca, Hillary Clinton.

Desde luego, no vestirla no le hizo caer en desgracia, pero aunque no se puede hablar de una teoría de la conspiración, sí se puede afirmar que pudo suponer su estocada final.

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