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lo que hemos aprendido de sus documentales

Traiciones, aliados y romances: la sombra de los diseñadores también es alargada

Su nombre no aparece en los titulares de las revistas ni en las etiquetas de las prendas que crean, pero su trabajo es clave en las grandes casas de costura

Foto: Valentino Garavani y Giancarlo Giammetti. (Getty)
Valentino Garavani y Giancarlo Giammetti. (Getty)

La moda es un trabajo de equipo. Los documentales sobre los grandes diseñadores de nuestra época nos han permitido entrar por la puerta de atrás en sus estudios y comprobar que tener un pequeño círculo de confianza les hace mejor en el trabajo.

En el documental ‘Dior and I’ comprobamos que el éxito de Raf Simons al frente de la mítica maison nunca hubiera sido igual sin el esforzado trabajo de su segundo de a bordo, Pieter Mulier. Y solo es un caso de tantos otros.

Mulier hablaba con las costureras, aconsejaba al diseñador, tenía reuniones con los directivos, daba indicaciones a las modelos, organizaba los fittings… Y así hasta el infinito y más allá para que todas las colecciones que el belga presentó en Dior salieran a la perfección. Por eso, cuando Raf Simons fichó por Calvin Klein puso como condición que Pieter debía ir con él. Faltaría más.

Raf Simons, director creativo de la firma Calvin Klein. (EFE)
Raf Simons, director creativo de la firma Calvin Klein. (EFE)


El amor entre costuras

Lo mismo sucede con Jeremy Scott y Pablo Olea. El americano y el chileno se conocieron en la Universidad de Pratt en Brooklyn y se hicieron inseparables. Cuando Scott llegó a París decidido a triunfar en el mundo de la moda, Olea le acompañó y como tenían tan poco dinero se encargó de entregar todas las invitaciones de su primer desfile de puerta en puerta.

Jeremy Scott y Pablo Olea. (Reuters)
Jeremy Scott y Pablo Olea. (Reuters)


“Es el amor de mi vida, gracias por amarme cuando la crítica me hizo pedazos y gracias por quererme aún más ahora que me valoran”, aseguró Jeremy Scott en la entrega de un premio como mejor diseñador del año.

Pablo sigue siendo su persona de confianza en Moschino, donde fue nombrado director de comunicación y relaciones exteriores globales. Un cargo muy opulento que, sin embargo, se le queda pequeño para todo lo que hace.

Escuderos de los genios

La historia de Valentino Garavani sería completamente distinta si no se hubiera producido ese primer encuentro en un café en Roma en los años 60 con un joven estudiante de arquitectura llamado Giancarlo Giammetti. Tras su ruptura sentimental después de 12 años de relación, Giancarlo Giammetti continuó al lado del modisto italiano convirtiéndose en una pieza clave del imperio textil del estilista.

"Yo nunca he sido una persona capaz de llevar los asuntos de negocios”, aseguraba Valentino en el documental 'The Last Emperor'. "Y tengo que decir que el Señor Giammetti se ocupa de toda esa parte que no es precisamente muy placentera”.

Valentino Garavani y Giancarlo Giammetti. (EFE)
Valentino Garavani y Giancarlo Giammetti. (EFE)

Del mismo modo, Yves Saint Laurent compartió su vida, sus pasiones, sus escándalos y su tremendo éxito en la moda con el recientemente fallecido Pierre Bergé, un empresario y mecenas de arte que escribió ‘Cartas a Yves’, un homenaje a su amor y trabajo junto a YSL.

Sarah Burton. (Reuters)
Sarah Burton. (Reuters)

Y no todos son hombres en esta historia. Cuando Alexander McQueen falleció en 2010, muchos fueron los nombres que se oyeron en los mentideros de la moda para liderar su firma, pero finalmente fue Sarah Burton, mano derecha del diseñador en los últimos años de su vida, la que tomó las riendas y ha mantenido la etiqueta en lo más alto de la moda. Sin ir más lejos, fue la que vistió a Kate Middleton en su boda con el príncipe Guillermo. Una novia para la historia, sin duda.

Las traiciones más sonadas

A veces, la mano derecha es la que mece la cuna y en el mundo fashion también ha habido grandes escándalos en forma de traiciones. Las secciones de sociedad recogieron en su momento cuando Amanda Harlech cambió a John Galliano, que no se encontraba en su mejor momento laboral y emocional, por un puesto mejor remunerado al lado de Karl Lagerfeld.

Amanda Harlech. (Reuters)
Amanda Harlech. (Reuters)

Precisamente el Káiser fue el que le hizo la vida imposible a Arnaud Maillard, de Alvarno, cuando este pidió que se mejoraran sus condiciones en Chanel. "Además de gestionar el equipo de su propia firma, elegía los diseños y accesorios, seleccionaba a los modelos, organizaba eventos, le acompañaba a las entrevistas... Todo", aseguraba Maillard en una entrevista.

“Pero un día le dije que no quería seguir en las mismas condiciones y se lo tomó como una traición. Lo pagué caro: Karl tiene mucho poder y se me cerraron las puertas no solo de Francia, sino de varios países. Viví este episodio como una auténtica pesadilla. Por suerte, en 2006 me ficharon en Sybilla y me mudé a Madrid, donde 10 meses después monté mi propia tienda vintage de lujo, Le Faubourg”.

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