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Karl Lagerfeld: "Yo soy inmortal", su declaración y los motivos que nos hacían pensarlo

El káiser de la moda acaba de fallecer en la capital de la ídem. En París, cuando ya todo el mundo había sentido su ausencia en la Semana de la Alta Costura el pasado enero

Foto: Karl Lagerfeld, en la Semana de la Moda de París. (Reuters)
Karl Lagerfeld, en la Semana de la Moda de París. (Reuters)

Era algo que todos nos planteábamos, pero desgraciadamente su muerte ha llegado. A los 85 años Karl Lagerfeld ha fallecido en París y ha dejado un mundo mucho más bonito. Ocho décadas de trabajo imparable que nos hacían plantearnos si realmente había hecho un pacto con el diablo. Hoy hemos visto que no.

Karl Lagerfeld se negaba a abandonar su puesto de jerarquía en la moda internacional. ¿Quién podría reemplazar al káiser? “Yo soy inmortal. Esa pregunta es innecesaria”, respondía en una entrevista a 'Paris Match' ahondado en su condición de genio eterno. Y no le faltaba razón, encontramos los diez motivos que nos han ayudado a entender su longevidad gobernando la pasarela.

El káiser de la moda. (Reuters)
El káiser de la moda. (Reuters)

Se lo dijo una pitonisa

Puedes creer o no en el destino, las cartas o las estrellas, pero Lagerfeld tenía una pitonisa de confianza que le dijo: “Cuanto mayor seas, más éxito tendrás” y la profecía se cumplió.

Negaba su fecha de nacimiento

Donde no se sentía tan cómodo era a la hora de renovar el DNI. Tras décadas quitándose cinco años sin que nadie se lo discutiera, en 2003 se desveló su fecha real de nacimiento. El periódico sensacionalista alemán 'Bild' tiró por tierra el argumento de que su certificado de nacimiento se perdió durante unos bombardeos en Hamburgo, su ciudad natal, y publicó su partida de bautismo en 2003. Según el documento, Karl Otto Lagerfeld nació el 10 de septiembre de 1933. Él nunca lo confirmó y se limitaba a decir: “Odio los cumpleaños”.

Una mujer mira dos imágenes del fotógrafo Lothar-Günther Buchheim que muestran al diseñador Karl Lagerfeld. (EFE)
Una mujer mira dos imágenes del fotógrafo Lothar-Günther Buchheim que muestran al diseñador Karl Lagerfeld. (EFE)

Trabajador inagotable

Eso sí, tenemos que confirmar que seguía a pleno rendimiento. “Hago 12 colecciones al año. No veo a nadie que pueda hacerlas en mi lugar, aunque haya muchos que sientan ganas”. Las dos colecciones prêt-à-porter de Chanel, las de alta costura, la crucero y la Métiers d’Art, las dos de Fendi mujer y las dos de hombre, las de su propia marca… Cuando el resto de diseñadores hablan de estrés, ¿a qué se refieren exactamente? “Mi vida y mi trabajo es olvidarme de mí mismo”, le dijo una vez a Suzy Menkes de 'Vogue'.

Salvó a Chanel del olvido

Ahora reconocemos a la marca fundada por Coco en 1910 como un gran gigante de la moda, pero cuando Karl Lagerfeld llegó a sus talleres del 31 de la Rue Cambon, la empresa estaba casi en crisis y tan solo vendía perfumes. “Cuando entré en la maison nadie quería ponerse su ropa ni llevar sus accesorios. Nadie vestía de Chanel. Así que me lo tomé como un reto. Los dueños me dieron carta blanca para crear, para hacer algo que funcionase, pero sin presión. Si no lo conseguía, vendían la marca. Pero con mi llegada vino el éxito. A mí me atrajo la idea de resucitar algo que estaba muerto”.

Sorprende

Tras hacer despegar un cohete, recrear la Torre Eiffel o meter el Titanic en algunos de sus últimos shows, todo el mundo espera el próximo gran desfile de Chanel y Karl Lagerfeld. Sin quitarle el ojo a la Semana de la Moda de París, causaba una gran expectación la próxima cita de la marca en la ciudad de Nueva York. El MET acogió el desfile Métiers d’Art el 4 de diciembre en una presentación muy especial que rindió homenaje a la visita que Gabrielle Chanel hizo en 1931 a la Gran Manzana, donde sus diseños causaron un gran revuelo.

Modelos desfilan con creaciones de Karl Lagerfeld durante la Semana de la Moda de París. (EFE)
Modelos desfilan con creaciones de Karl Lagerfeld durante la Semana de la Moda de París. (EFE)

Conocía la mente de los millennials

Como hombre de retos, su obsesión era llegar a la Generación del Like. Lo hizo a través de una colección conjunta con su firma, Karl Lagerfeld, y Kaia Gerber, la hija de Cindy Crawford. A sus 17 años, Kaia se ha convertido en la nueva princesa de las pasarelas y el káiser, que siempre ha tenido buen ojo para elegir a sus musas, quiso unir fuerzas con ella tal y como hizo con Cara o Lilly Allen.

Sus musas eran incondicionales

“A Karl Lagerfeld siempre le gustó reinventarse. Antes no había modelos rubias en los desfiles de Chanel, así que asumo que quiso sorprender y lo consiguió. La reacción de la prensa fue increíble y ¡yo era tan joven que estaba totalmente abrumada!”, relataba Claudia Schiffer sobre su primer encuentro con el diseñador cuando apenas tenía 17 años y escasa experiencia en la moda. Pensar en Chanel es pensar en las mujeres que han llevado sus chaquetas de tweed a través de varias generaciones. Ines de la Fressange (con la que acabó discutiendo), Catherine Deneuve, Linda Evangelista, Stella Tennant, Kate Moss, Diane Kruger, Kristen Stewart, Lily Allen, Cara Delevingne o Vanessa Paradis y su hija Lily Rose Depp son algunos de los grandes nombres que cuentan la historia de Lagerfeld en la moda. ¿Kaia hará lo mismo?

Kaia Gerber luce una de las creaciones de Lagerfeld durante el desfile de Chanel en la Semana de la Moda de París. (EFE)
Kaia Gerber luce una de las creaciones de Lagerfeld durante el desfile de Chanel en la Semana de la Moda de París. (EFE)

Le temían

Su lengua viperina y la ausencia total de recato eran también célebres en el mundo de la moda. Aseguró que Yves Saint Laurent era “un provinciano”, calificó a Andy Warhol de “físicamente repulsivo”, “guapa y dulce pero tonta” fueron sus amables palabras para Diana de Gales y Adéle canta muy bien pero “está demasiado gorda”. El movimiento #MeToo tampoco era para él: “Si no quieres que te bajen los pantalones, no te hagas modelo. Únete a un convento de monjas, siempre habrá allí un lugar para ti”.

Las marcas le adoraban

Aseguraba que su contrato con Chanel era vitalicio y también en Fendi, propiedad de LVMH, su cargo tampoco corría peligro: “Nunca hablamos de eso. El único caso parecido al suyo es el del Papa”, bromeaba el presidente del conglomerado de moda, Bernard Arnault. Además de mantener con beneficios su propia marca, Karl colaboraba con H&M, Puma, Vans o Coca-Cola, que sacó una edición especial de su versión light diseñada por él. Y ahora lanzaba una con su adorada Carine Roitfeld.

Una modelo luce una de las creaciones de Lagerfeld para la próxima primavera-verano. (EFE)
Una modelo luce una de las creaciones de Lagerfeld para la próxima primavera-verano. (EFE)

Era un objeto de coleccionista

Desde que en 2005 perdiera 42 kilos, la imagen del diseñador se convirtió en una arma de destrucción masiva. Las grandes gafas negras, la coleta blanca, los cuellos altos, los guantes de piel, los pantalones ajustados, los botines de tacón cubano… Su estilo era su mejor agente de marketing y se colaba en emojis, llaveros, latas de refresco, fundas de móviles y almohadas para el sofá. También convirtió en célebre a su gatita Choupette, que ganaba trescientas veces el salario mínimo profesional, y hasta su guardaespaldas preferido presentó una colección como diseñador de ropa masculina.

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