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Pintor de la pasarela

Christian Lacroix, el diseñador que ve la moda como un arte

Los diseños de Lacroix eran auténticas expresiones artísticas. Vistas sobre la pasarela, sus propuestas barrocas parecían recién salidas de un cuadro o de una obra de teatro

Foto: Desfile de Christian Lacroix (Stefen Chow/ Getty).
Desfile de Christian Lacroix (Stefen Chow/ Getty).

Acercarse a la vida y obra de Christian Lacroix podría dar material para cualquier biopic cinematográfico, pues estamos hablando de un diseñador capaz de revolucionar cualquier pasarela con su estética rompedora, cargada de opulencia y elegancia, que se alzó al olimpo de la moda, luchó por mantenerse, cayó y volvió a levantarse.

En el año 1951, en la ciudad de Arlés, en la región de la Provenza del sur de Francia, nacía Christian Lacroix. La época y el entorno fueron claves en el desarrollo intelectual y cultural del pequeño Lacroix. Su infancia estuvo marcada por las playas del entorno natural de Camargue, las ruinas del Imperio Romano de su ciudad natal, los gitanos y sus costumbres, las tradiciones provenzales, en especial los carnavales, y la tauromaquia. Todos y cada uno de estos recuerdos de la niñez influyeron en la obra de Lacroix, especialmente en su primera colección, presentada en 1987. Lacroix tenía la capacidad de llevar a la pasarela el arte del cualquier cuadro barroco y la pasión del teatro. “Este primer extravagante desfile tuvo un éxito rotundo y sacudió el universo de la alta costura y de la moda parisina”, afirman desde la firma Christian Lacroix, en la actualidad propiedad de Sacha Walckhoff.

El diseñador Christian Lacroix con las modelos Alyona Osmanova y Vlada Roslyakova (Will Ragozzino/ Getty).
El diseñador Christian Lacroix con las modelos Alyona Osmanova y Vlada Roslyakova (Will Ragozzino/ Getty).

Y todo esto teniendo en cuenta que Christian Lacroix acabó en el mundo de la moda casi por casualidad. Había estudiado Historia del Arte en la Facultad de Letras de Montepellier (Francia) y el diseño de prendas prêt-à-porter era una forma más de expresión artística. Así que, motivado por su mujer, François Rosenthiel, y por mediación del consejero de moda Jean-Jacques Picart, entró a trabajar para la casa Hermès (1978).

Tres años después dio el salto a la maison del diseñador Jean Patou donde aprendió todo lo necesario para triunfar en la alta costura. El año de su primer desfile (1987) también fue el de la creación de su propia marca: Christian Lacroix se instalaba en el número 73 du Reu du Faubourg Saint-Honoré, con el respaldo de Jean-Jacques Picart y del empresario de moda Bernard Arnault (actual dueño de Louis Vuitton Moët Hennessy, LVMH).

Modelo en un desfile de Christian Lacroix (Stefen Chow/ Getty).
Modelo en un desfile de Christian Lacroix (Stefen Chow/ Getty).

Christian Lacroix, ascenso y declive

Durante la década de los 90 y los primeros años del nuevo siglo, la firma Christian Lacroix se convirtió en un referente del diseño gracias a su crecimiento, expansión y popularización. Desde la portada de Vogue hasta los escenarios teatrales, Lacroix mostraba al mundo un estilo barroco y opulento cargado de sofisticación y elegancia. Pero el reconocimiento del público y de los expertos en moda, materializados en ventas y en premios para Christian Lacroix, no pudieron evitar el fin de su gestión frente a la empresa que él mismo había fundado. Lacroix tuvo que vender la firma y cerrar los talleres y todas las tiendas que había abierto por el mundo. Su última colección de alta costura se presentó en 2009 y la elaboró a partir de los retales sobrantes de colecciones anteriores.

“El mundo necesita de la moda algo de emoción”, afirmó el hombre que puso sobre las pasarelas la complejidad de las formas, el dinamismo de sus posibilidades, la riqueza de la ornamentación y el efectismo de lo opulento. Christian Lacroix rechazó la simplicidad y creó un estilo tan personal y único que continúa siendo un referente de la moda a pesar de que los problemas económicos acabaran con su puesto al frente de su marca.

Madonna con un diseño de Christian Lacroix en 'Re-Invention Tour' (Frank Micelotta/ Getty).
Madonna con un diseño de Christian Lacroix en 'Re-Invention Tour' (Frank Micelotta/ Getty).

Lo suyo es el arte, en cualquiera de sus expresiones, así que mencionar a Lacroix sigue siendo sinónimo de emoción y así lo ha demostrado. Aunque abandonase activamente el mundo de la moda, el diseñador francés ha colaborado con otras firmas. Es el caso de la cápsula de prendas de edición limitada que diseñó para la española Desigual (2018).

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