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¿PUEDE EL LUJO SER SOSTENIBLE?

Así afrontan Gucci y Saint Laurent su último gran compromiso: la sostenibilidad

¿Logrará su lucha a favor de la sostenibilidad cambiar la forma de entender el lujo?

Foto: Gucci. (Reuters)
Gucci. (Reuters)

¿Cómo conseguir la atención de los medios, el amor de la Generación Z y el éxito en redes sociales en una industria en la que las firmas de moda apuestan cada vez más por estrategias de pomposidad máxima? Son muchas las marcas que optan por presentar sus desfiles en entornos privilegiados o con escenografías que bien podrían hacer que nadie recordara los diseños presentados pero sí la puesta en escena.

Eso es lo que le ha ocurrido a Saint Laurent, que presentó su colección 'menswear' en la playa Paradise Cove de Malibú. Tanto los ciudadanos de Malibú como las autoridades denunciaron que la maison francesa había violado regulaciones que protegen la flora, fauna y entorno de esta idílica playa, haciendo ver a la industria que los desfiles tienen consecuencias letales para el medio ambiente en demasiadas ocasiones. Sin embargo, se desconoce si la firma era consciente de las repercusiones del desfile, invitando a la industria a plantearse a partir de ahora las consecuencias de sus shows en una realidad en la que el streaming o incluso las presentaciones privadas pueden ser una buena alternativa a los desfiles tradicionales o, mejor dicho, a los desfiles pensados para romper las redes sociales.

Saint Laurent Menswear Spring Summer. (Getty)
Saint Laurent Menswear Spring Summer. (Getty)

Por si fuera poco, los incrementos de demanda en China han hecho que las firmas tengan que producir a mayor escala y a mayor velocidad, con sus consecuentes daños para el entorno. Una situación ante la que el mundo del lujo se ha plantado comenzando a poner en marcha estrategias que contrarresten los peores efectos de la industria. Mientras que LVMH se esfuerza por cambiar las cosas (por ejemplo, comprando acciones en Stella McCartney, firma sostenible por excelencia) y marcas como Prada se alían con Aquafil, una empresa que produce Econyl, un hilo de nylon fabricado con residuos plásticos recuperados del mar, Kering (grupo empresarial propiedad de François Pinault) ve que el rápido crecimiento de algunas firmas de moda hace complicado mantener su compromiso medio ambiental, aunque no imposible.

El estudio ‘Global Fashion Agenda’ ha señalado que los esfuerzos por minimizar el impacto medio ambiental no son capaces de seguir el ritmo del crecimiento de las marcas. Indican que la producción anual de calzado y prendas, que superará los cien millones de toneladas en 2030, tendrá efectos devastadores; por ello, cualquier pequeño gesto de la industria del lujo sin duda es una buena noticia para la paliar la situación.

La industria textil es la segunda responsable de la polución del agua, pero Kering intenta minimizar los daños poco a poco e ir cambiando las reglas del juego. Gucci comunica su política medioambiental en su web y Bottega Veneta intenta, bajo la tutela de Daniel Lee (que no solo ha logrado que la firma sea la estrella de las redes sociales, sino un ejemplo en materia sostenible), encontrar alternativas al cuero. ¿Logrará la moda mantener su imagen de excesos y opulencia sin cargarse el planeta, o impondrá la sostenibilidad una nueva forma de entender el lujo?

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