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¿Qué es tener estilo?

Definir el estilo ha sido una tarea reservada siempre al criterio de unos pocos. Mademoiselle Chanel, Yves Saint Laurent o Karl Lagerfeld junto a Oscar Wilde (y su sorna) son algunos de ellos

Foto: John John Kennedy besa cariñosamente a su mujer Carolyn. (Getty)
John John Kennedy besa cariñosamente a su mujer Carolyn. (Getty)

Cuenta la leyenda que fue una noche de 1926, en la ópera de París, cuando Coco Chanel, aturdida entre tanto color que vestían las mujeres de la alta sociedad parisina, pronunció aquello de “Yo las vestiré a todas de negro y les enseñaré lo que es tener buen gusto”. Y así, la gran dama de las camelias impuso el color negro dejando que arrasara con todo lo de su alrededor.

Como arrasó una jovencísima Lucía Bosé, esta vez sin camelias, en el clásico en blanco y negro del cineasta italiano Michelangelo Antonioni, enfundada en esos poderosos vestidos negros y presumiendo de nariz aguileña, que hoy recuerda a la de Rosario Nadal.

Un retrato de la diseñadora Gabrielle Chanel de 1932. (Getty)
Un retrato de la diseñadora Gabrielle Chanel de 1932. (Getty)

Pero vayamos por partes. “¿Qué es tener estilo?”, se preguntaba Karl Lagerfeld. “Para empezar, una ruptura con los convencionalismos, una fractura en la realidad aceptada”, decía el gran káiser de la moda. Quizá fuera justo eso lo que le llevó a Yves Saint Laurent en 1975 a adaptar el esmoquin al armario femenino. Pero fue aquella noche en la rue Aubriot, en Le Marais, donde Helmut Newton lo convirtió en un icono. El fotógrafo alemán le pidió a la modelo Vibeke que encarnara la famosa figura decimonónica del dandy –o en palabras de Baudelaire, “el que no tiene otra profesión más que la elegancia”–. Y ahí quedó para siempre esa instantánea: Vibeke sosteniendo un cigarro en la noche oscura de París, ensayando la expresión de un hombre en un esmoquin adaptado a las líneas de una mujer.

Modelos como Laura Ponte, Nieves Álvarez o Naty Abascal han abrazado el look masculino con un estilo propio, como esas primeras top models que siempre fueron por delante, y que bailaron con y sin hombres, como Jean Shrimpton cuando rompe con David Bailey y aparece en los clubes de moda de la mano del actor Terence Stamp. Se convirtieron en la pareja más seductora del momento. ¿Quién se lo hubiera dicho a Bailey?

David Bailey y Jean Shrimpton, en su casa de Londres en 1963. (Getty)
David Bailey y Jean Shrimpton, en su casa de Londres en 1963. (Getty)

Aunque la tarea se complica con los estampados, hay quien los defiende con holgura. Sobre todo las mujeres de belleza serena, preferiblemente morenas y de elegancia clásica. Sassa de Osma o Sofía Palazuelo saben lucir los vestidos ladylike como nadie. Hay algo de Jackie Kennedy en ellas, de día, y algo de Isabel Preysler, de noche, y ambas van de la mano de hombres que también suman. No hay más que cruzarse por el barrio de Chamberí a Christian de Hannover sobre su patinete, sorteando cada mañana los coches por la calle Zurbano. Eso sí que es estilo, señores.

Las apariencias pueden ser reveladoras”. Algo así venía a decir Adolf Loos en su ensayo 'Why a man should be well-dressed'. Un conjunto de textos sobre el estilo masculino del que actores como Ryan Gosling han tomado buena cuenta y cumplen sin excepción. En 'Drive', nos volvió a recordar lo que es amar a un hombre con las manos al volante (con o sin bomber), al más puro estilo Steve McQueen o Robert Redford.

Steve McQueen, en 'La gran evasión, 1963. (Getty)
Steve McQueen, en 'La gran evasión, 1963. (Getty)

Pero si hablamos de hombres y de primeras impresiones, no podemos olvidarnos del diseñador Hedi Slimane. Su primera colección para Dior Homme cambió para siempre la moda masculina a principios de los años 2000. Lo que parecía acabó siendo. Su empeño en reivindicar el estilo de las estrellas del rock convenció al mismísimo Karl Lagerfeld para adelgazar más de 42 kilos y poder vestirse de Dior. Fue el primer paso hacia una moda que se avistaba andrógina y que terminó de rematar la primera colección de Alessandro Michele para Gucci, hace ahora cuatro años. Si Slimane bebe de las fuentes del rock, Michele lo hace del prerrafaelismo británico o de la psicodelia de los 70, y así se ha convertido en una de las voces más influyentes de la moda con fieles seguidores como el músico Harry Styles.

Como dejó recogido el Káiser, “la elegancia no está patentada: fluye con las épocas, ambiciones o ideas”. Así se puede explicar que surjan fenómenos como el de la cantante Rosalía, que en su mérito está el haber reivindicado el folclore con los códigos urbanos, con una estética a mitad de camino entre diva del trap y alma flamenca, su estilo bebe del reinado de Rihanna, JLo o Beyoncé en clave milénica. De estos niveles hablamos cuando nos referimos a la catalana. Su último look de lunares sobre la alfombra de los Grammy Latinos, firmado por Carolina Herrera, y el detalle del entrecejo marcado a lo Frida Kahlo fue toda una declaración de intenciones. Detrás de sus decisiones de estilo está la joven diseñadora María Simún, hija del desaparecido cantante Enrique Urquijo.

Frida Kahlo posa en la casa estudio que compartía con Diego Rivera en México. (Getty)
Frida Kahlo posa en la casa estudio que compartía con Diego Rivera en México. (Getty)

“Me gustaría tener una nariz protuberante, es muy chic”, es otra de las grandes aportaciones de Lagerfeld, heredada de aquella asociación de las narices grandes con la sensualidad. Bendito perfil el de Rafa Medina –digamos que nadie lleva el traje como él, eso es un hecho– o el de mujeres como María Valverde, Uma Thurman o Meryl Streep, que siempre han brillado dentro y fuera de la pantalla. Pero no se puede hablar de estilo sin hacer alusión a la familia Casiraghi al completo.

La estela de Grace Kelly ha dejado grandes herederos, como la belleza indudable de Carlota de Mónaco, que suma la elegancia de su madre Carolina y las ansias de libertad de su tía Estefanía. “La libertad siempre es elegante”, hubiera dicho Coco Chanel.

Todos nos acordamos dónde estábamos cuando muere un icono de estilo. Quizá sea ese el primer indicio de serlo. ¿Dónde estabas cuando anunciaron el terrible destino de Diana de Gales? ¿Qué hacías la noche que murió David Bowie? “Para ser irremplazable, uno debe ser diferente”, eso decía también Mademoiselle Chanel. ¿Dónde estabas aquella noche en la que el mundo perdió a John John Kennedy y Carolyn Bessette?

John F. Kennedy Jr y esposa.
John F. Kennedy Jr y esposa.

La pareja que reinó en los noventa desde las aceras del Upper East hasta las de Tribeca desaparecía dejándonos a todos huérfanos de una historia de amor a la que agarrarse los días que aprieta el frío. Eran tan jóvenes y tan guapos. Qué estilazo.

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