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EL GRUPO TODOPODEROSO

El golpe maestro de LVMH: compra Tiffany y fortalece su liderazgo en el sector del lujo

El rey absoluto del lujo suma un nuevo e icónico integrante a su exclusiva cantera de marcas y se posiciona como el gran conglomerado imbatible

Foto: Audrey Hepburn, en 'Breakfast at Tiffany's'. (Cortesía)
Audrey Hepburn, en 'Breakfast at Tiffany's'. (Cortesía)

No hace falta ser un experto en moda para saber qué significan estas siglas: LVMH, o lo que es lo mismo, Moët Hennessy Louis Vuitton, el conglomerado multinacional de origen francés más potente del mundo. Con un total de 75 marcas de renombre de diferentes ámbitos, a las que hoy se suma la mítica joyería Tiffany & Co., LVMH es el LÍDER, sí, así con mayúsculas, del sector del lujo. Y se dice pronto, porque además de las firmas verdaderamente excepcionales que forman parte de su grupo, a este gigante le avalan las cifras: 46,8 mil millones de ingresos en 2018 y 156.000 empleados por todo el mundo. Su última jugada estratégica, esa que le ha llevado a adquirir Tiffany & Co., fortalece aún más su liderazgo y sitúa a este grupo como la Armada Invencible.

La fachada de Tiffany & Co en París. (EFE)
La fachada de Tiffany & Co en París. (EFE)

Pero antes de entrar de lleno en esta compra, por cierto, la más alta hasta la fecha, económicamente hablando, que LVMH ha llevado a cabo en su historia, queremos analizar el papel transcendental que el grupo juega en el panorama empresarial del lujo. Como ya sabes, este conglomerado de moda (y más) tiene origen francés, concretamente nació en 1987 tras la fusión de dos grandes empresas, Louis Vuitton y Moët Hennessy. Dos mundos diferentes, el de la moda y el del champán, que se unieron para siempre gracias a un nexo común: el lujo. Desde entonces hasta hoy, se han convertido en los líderes del sector.

El grupo LVMH ataca todos los frentes posibles: vinos y licores, con representantes de la talla de Dom Pérignon, Maison Veuve Clicquot o la propia marca Moët & Chandon; la moda y los accesorios, ojo, he aquí su punto fuerte con Loewe, Christian Dior, Fendi, Marc Jacobs, Givenchy, Kenzo o Louis Vuitton; la cosmética y los perfumes, con Guerlain, Benefit o Make Up For Ever, y los relojes y la joyería, donde se ubica su última adquisición, con otras casas relevantes como Bvlgari, Chaumet o Hublot. Su dominio en el mundo del lujo es absoluto.

Bernard Arnault, actual presidente de este todopoderoso grupo, el hombre más rico de Francia y también en el top de los del mundo, ha sabido capitanear el conglomerado dejando que cada marca actúe y se desarrolle de acuerdo a su identidad, patrimonio histórico y la experiencia en su campo, siempre bajo unos pilares comunes: creatividad, innovación, excelencia y espíritu emprendedor, la fórmula del éxito que ha hecho de LVMH y de cada una de las firmas que habitan él, el summum de la grandeza.

Ahora y tras una operación muy querida sobre la que se había especulado y hablado mucho, valorada en nada más y nada menos que 16.200 millones dólares, lo que equivale a 14.700 millones euros, LVMH zanja su deseo de adquirir la icónica casa de joyería Tiffany & Co. (a 135 dólares por acción) y amplía su campo de actuación mundial traspasando fronteras europeas y aumentando su presencia en EEUU. Si antes de la compra ya era gigante, ahora el grupo es descomunal.

La fachada de Tiffany & Co. (EFE)
La fachada de Tiffany & Co. (EFE)

“Estamos encantados de tener la oportunidad de dar la bienvenida a Tiffany & Co., una empresa con una herencia incomparable y una posición única en el mundo global de la joyería, a la gran familia LVMH. Tenemos un inmenso respeto y admiración por Tiffany y pretendemos desarrollar esta marca con la misma dedicación y compromiso que hemos aplicado a cada una de nuestras maisons”, así ha explicado Bernard Arnault la alegría y la satisfacción que esta incorporación produce en el conglomerado.

Y es que Tiffany & Co. es una de las casas de joyería estadounidenses más emblemáticas del mundo. De hecho, el boom por las cajas de color azul aturquesado, una tonalidad que, por cierto, está registrada, y los anillos de diamantes inspiró en 1961 la legendaria película ‘Breakfast at Tiffany’s’ -en castellano, 'Desayuno con diamantes'-, con una Audrey Hepburn suspirando en el escaparate de su mítica tienda de Nueva York.

Audrey Hepburn, en la inolvidable 'Desayuno con diamantes'.
Audrey Hepburn, en la inolvidable 'Desayuno con diamantes'.

Pero a Tiffany se le atribuye otro hito en la historia de la joyería: instaurar el solitario (ese anillo con un gran diamante en medio) como símbolo de compromiso y convertirlo en el sueño de la gran mayoría de las mujeres como paso previo a contraer matrimonio.

A partir de ahora Tiffany & Co. comenzará a formar parte de la constelación de estrellas del lujo (si es que antes no lo era) gracias a su resplandeciente entrada en el grupo LVMH, donde brillará junto a los grandes entre los grandes.

Moda

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