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cinco años de éxito

Tradicional y contemporáneo, así es el calzado 'made in Spain’ perfecto

Barqet sigue fiel a sus principios creando un calzado fresco y contemporáneo. Un equilibrio que evoluciona con cada colección

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Pocas 'startups' con cinco años de vida pueden afirmar que siguen siendo fieles a uno de sus valores fundacionales y más en un mercado tan complicado como el del calzado. Barqet es un buen ejemplo de ello. Su producción 100% 'made in Spain' era uno de los valores que los hermanos Carmen y Rafa Gómez consideraron inalterables antes incluso del lanzamiento de la primera colección. “No solo es una cuestión de calidad, acabados, control de procesos y rapidez en la fabricación”, explica Carmen, responsable de distribución de la marca. “Fabricando en casa sabemos que las condiciones de trabajo de los que hacen nuestras zapatillas se respetan de principio a fin”.

Barqet es una de esas marcas que confía en la fabricación nacional y que poco a poco se consolida no solo en España si no fuera de nuestras fronteras. “Cuando estábamos desarrollando la idea del proyecto soñábamos con ver Barqet en lugares donde llevamos un par de temporadas establecidos, como Francia, Corea, Japón o Reino Unido”, apunta Rafa, fundador y diseñador de la firma. Allí es donde cada vez más se valoran los diseños de la marca, que van de modelos más tradicionales inspirados en el estilo de vida Mediterráneo a diseños más 'casual' y urbanos e incluso 'sneakers' que recuerdan a modelos míticos de zapatillas deportivas de los años 80.

"La base de nuestras colecciones -asegura Rafa- es la búsqueda de un estilo versátil y funcional. Nos encanta ver cómo el mismo modelo lo puede llevar cualquier hombre o mujer de diferentes edades y cómo lo adaptan a cada uno de sus estilos”. Su nueva colección AW’19 busca precisamente ahondar en esa versatilidad, con colores muy otoñales que van de los tonos tierra a ocres, verdes intensos, negros o naranjas sin olvidar básicos que combinan con todo, como los grises, pizarra, o azules.

Poder ofrecer un calzado capaz de vestirte para ir a trabajar a la oficina, acudir a una reunión informal o para salir por la noche es una capacidad que pocas marcas pueden ofrecer. “Nos obsesiona crear productos que puedan adaptarse al estilo personal de cada uno de nosotros”, continúa Rafa. “Es una de las características que más valoran nuestros clientes. El mismo zapato se lo hemos visto a un abogado de A Coruña, a una ilustradora de París, a un arquitecto de Londres y a un empresario de Murcia”.

Quizás esa fidelidad a sus valores ha conseguido traspasar y empapar a sus clientes, fieles también a la marca, muy apreciada entre esos profesionales que necesitan un calzado cómodo que les permita transitar todo su día a día y que ni su estilo ni sus pies se resientan. “Nuestros clientes encuentran precisamente lo que necesitábamos mi hermano y yo antes de fundar Barqet -anota Carmen-, un calzado puramente funcional, con estilo propio y asequible”. Por eso, se enorgullecen de afirmar que más de la mitad de sus clientes repiten cada temporada, con un tercio de ellos con más de tres pares. “Hasta tenemos un cliente que ha comprado 21 pares en solo cuatro años”, asegura Rafa.

Hacia una producción 100% sostenible

La marca, dando un paso más allá pero también contando con peticiones de muchos de sus clientes, está transitando hacia un modelo de producción completamente sostenible. Sus colecciones cuentan desde hace años con un programa de reciclaje por el que todas las suelas de sus modelos más populares están fabricadas con materiales reciclados, “Queremos dar una segunda y tercera vida a nuestras zapatillas”, comenta orgullosa Carmen.

Además de las suelas recicladas de sus modelos de inyección, a partir de la próxima temporada, la mitad de sus modelos serán 100% reciclados. “Iniciamos este camino lógico e imparable con el uso de gomas recicladas para fabricar las suelas, pero es un camino que solo puede llevarnos hacia mayores desarrollos. El año que viene, además de las gomas recicladas, vamos a usar algodones reutilizados. Un pequeño cambio que supondrá un ahorro enorme de más de 24.000 litros de agua en solo una temporada”.

La marca ha tenido siempre en mente que su modelo de fabricación distaba mucho de lo que otras marcas del sector de la moda buscan: un consumo rápido de usar y tirar. “Gran parte de nuestra filosofía radica en la necesidad de crear productos duraderos, capaces de aguantar en buenas condiciones durante varias temporadas a pesar de su ajustado precio -explica Rafa-. No creemos en el crecimiento rápido a cualquier coste. Todas nuestras acciones tienen un impacto, social y medioambiental, y somos conscientes de que, como fabricantes e integrantes del sector de la moda, somos responsables en gran medida”.

La dirección hacia ese modelo sostenible y la continua evolución de sus diseños inspirados en el Mediterráneo junto con la fabricación española permitirá a la marca no solo seguir creciendo en nuestro país. Su objetivo es aumentar su presencia internacional en nuevos mercados, llevando el sello 'made in Spain' cada vez más lejos.

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