El verdadero papel de la moda en la política
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HACIA LA CASA BLANCA

El verdadero papel de la moda en la política

¿Es consciente Melania Trump de los mensajes que manda con sus looks? ¿Meditaba Michelle Obama los suyos? Descúbrelo

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Melania Trump. (Reuters)

En el mundo de la política, como en tantos otros, la imagen juega un papel esencial. Por más que nos moleste, en ocasiones la elección de un look desafortunado es capaz de eclipsar acciones y discursos, por lo que hoy nos disponemos a analizar la fuerza estética que es capaz de cambiar el rumbo de los mensajes políticos. Por supuesto, hemos de comenzar con el mejor ejemplo de cómo un look erróneo es capaz de dinamitar cualquier acción. Hablamos de Melania Trump, que al rara vez hacer comunicados públicos, ha visto cómo su armario es interpretado una y otra vez en busca de significados y mensajes.

Sus tropiezos más sonados han intentado ser resueltos por portavoces, que se han apresurado a negar que los looks de la discordia intentaran mandar los demoledores mensajes que, sin pretenderlo, han llegado al mundo. En una realidad sobresaturada de imágenes, interpretamos los looks del espectro político como la forma de decir cosas de forma menos premeditada que un discurso. Alexandria Ocasio, al igual que Michelle Obama, sabe que sus outfits son siempre analizados y no tiene problema alguno en explicar el porqué de sus elecciones.

“Me he vestido de blanco en honor a las mujeres que han allanado el camino para las mujeres. Desde las sufragistas hasta Shirley Chisholm, no estaría aquí si no fuera por las madres del movimiento”, anotó en Twitter. Cuando alguien escribió sobre sus labios rojos y sus pendientes, respondió dejando claro que cada uno de sus looks está totalmente premeditado. “Los labios rojos y los aros se inspiran en Sonia Sotomayor, a quien le recomendaron llevar un esmalte de uñas neutro para evitar el escrutinio. La siguiente vez que alguien le diga a una chica del Bronx que se quite los aros, pueden decir que se están vistiendo como una congresista”.

Un estudio de negocio de Harvard de 2010 habla del 'efecto Michelle Obama' y asegura que las elecciones de estilo de la ex primera dama en sus 189 apariciones generaron un valor de 2,7 billones de dólares para las 29 marcas que eligió. Michelle, que en el documental 'Becoming' asegura ser consciente de que sus looks son analizados, por lo que les da forma para que tengan un significado concreto. Ella es capaz de llevar cárdigan de J. Crew con los que empatizar con la clase media y de apoyar a los que entonces eran talentos emergentes, como Jason Wu, Christian Siriano y Brandon Maxwell. No es de extrañar que ahora Siriano sea el responsable de los vestidos y trajes que rezan 'Vote' y que se encuentran en el armario de celebridades como Julia Roberts. Michelle sabe siempre qué mensaje enviar con sus looks, y por ello apostó por Atelier Versace para asistir a una cena en Italia, por Vera Wang para reunirse con el presidente de China y su esposa, y por Christopher Kane para visitar el Reino Unido.

Melania parece haber tomado nota de esto, y a su vez se esfuerza en repetir looks de vez en cuando, una estrategia que también sigue Ivanka Trump, especialmente en la carrera electoral. El séquito de mujeres de los Trump es admirado por los votantes de Donald por sus looks femeninos, sexis e impolutos, que son igualmente repudiados por los detractores del presidente, que les echan en cara esa exaltación de la feminidad que los diseños de Chiara Boni, la marca fetiche de la derecha americana, exaltan.

Jill Biden, por su parte, luce las virales botas que invitan a votar que han sacudido las redes, ha apostado por un vestido de Gabriela Hearst que lució tres años antes y ha llevado un vestido floral de Dolce & Gabbana con mascarilla a juego. Ella parece no tener una estrategia a la hora de elegir sus looks, como sí la tenía Michelle Obama, y demuestra preocuparse por no gastar demasiado en su armario, algo que no incomoda a Melania.

Lo que jamás sabremos es si en el fondo, realmente, se preocupan por lo que pensamos de sus looks o si, como rezaba la polémica chaqueta de Zara de Melania Trump, en el fondo les da completamente igual.

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