La familia Kennedy y Cristina Pedroche comparten diseñador
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Campanazo de estilo

La familia Kennedy y Cristina Pedroche comparten diseñador

Olivier Bernoux, el diseñador que ha conquistado la Nochevieja gracias al tocado de la presentadora, es una referencia internacional con taller en Madrid

Foto: El look de Cristina Pedroche en las campanadas 2021. (EFE)
El look de Cristina Pedroche en las campanadas 2021. (EFE)

Es difícil plantarle cara al esperado vestido que Cristina Pedroche luce todas las Nocheviejas, pero lo cierto es que el creador Olivier Bernoux consiguió que en esta ocasión también se hablara mucho del tocado que le confeccionó a la presentadora. 2021 cristales adornaban el cabello de la madrileña en un sorprendente diseño que dejó a más de uno boquiabiertos: “No tenía pensado formar parte del equipo de Cristina esta Nochevieja, pero sí había creado en mi mente un diseño para ella. Quería que transmitiera la idea de luz, de la estrella que brilla en la oscuridad”, asegura el diseñador. “Cuando me llamó Josie solo tuve que plasmar esa idea en papel y dar saltos de alegría por la sorpresa. Tras las uvas, el impacto ha sido muy positivo. Estoy feliz de poder dar un poco de visibilidad a los trabajos artesanales, ya que son muchas manos y horas de trabajo las que están detrás de los trabajos que presento”.

Este es sin duda el reto más mediático al que se ha enfrentado Bernoux, pese a que se le puede considerar uno de los diseñadores favoritos de la jet set, sobre todo gracias a sus abanicos, que se pueden encontrar, entre otros lugares, en su tienda en la calle Fernando VI de Madrid donde tiene también su taller. Entre sus clientas encontramos a estrellas de la talla de Pamela Anderson, Rosalía o Irina Shayk, aunque su embajadora más internacional es Rossy de Palma, que hasta lució sus diseños cuando participó como jurado en el Festival de Cannes: “Todas son mujeres absolutamente distintas pero bellísimas que asumieron su poder de seducción. Simplemente diría que he tenido la suerte de entender una sensibilidad y que mujeres de toda índole sienten su poder de atracción”.

placeholder Olivier Bernoux junto a su creación para Cristina Pedroche. (Cortesía)
Olivier Bernoux junto a su creación para Cristina Pedroche. (Cortesía)

De origen francés y asentado en Madrid, antes de lanzarse a conquistar el mundo con sus abanicos trabajó en diferentes firmas de moda, como la española Loewe: “Los inicios fueron difíciles pero creía en mi ilusión y luché sin parar. Rescaté técnicas tradicionales como la marquetería o el plisado. Probé maderas, enseñé técnicas novedosas, convencí a la gente y… Voilá!”.

placeholder Detalle posterior del tocado de Olivier Bernoux. (Cortesía)
Detalle posterior del tocado de Olivier Bernoux. (Cortesía)

Así surgió una firma que tuvo su primera boutique en el hotel Palace de Madrid y que ha llegado a colaborar hasta con la saga Kennedy: “Con motivo del 50 aniversario de la muerte de Bob Kennedy, realicé con la familia una colección cápsula para conmemorar su defensa de los derechos humanos y la justicia”, recuerda Olivier. “Fue un momento mágico. Me inspiré en los discursos que marcaron una época y en palabras como ‘Dare’ (atrévete), ‘Dream’ (sueña) o ‘Hope’ (esperanza) que tomaron vida en forma de abanicos y bolsos. Y de esta forma tan increíble podemos ver a miembros de esta ilustre familia con abanicos españoles”.

placeholder El tocado que Cristina Pedroche lució en las campanadas. (Cortesía)
El tocado que Cristina Pedroche lució en las campanadas. (Cortesía)

Y es que pese a su notable acento francés, Bernoux está muy orgulloso de su sangre española, que le viene por parte materna, y de haber convertido en objeto de moda, y prácticamente de adoración, algo tan español como un abanico: “Ningún otro complemento tiene esa magia. El abanico embellece irrevocablemente a quien lo usa, no importa los años que tengas, el color de tu piel o la talla de tu cintura. Es un revelador de belleza y personalidad, y un arma de seducción. El movimiento de abrir y cerrar un abanico tiene un poder de atracción casi peligroso. Yo, de hecho, a mis clientas les aconsejo que los perfumen para dejar rastro de su personalidad”. Y también a sus clientes, porque el abanico no tiene sexo: “Siempre se ha dicho que el abanico de caballero debe de ser más pequeño, pero ¿por qué? Los que yo uso son grandes y muy masculinos. Además, siempre llevo uno más pequeño en el bolsillo de mi chaqueta, donde antes llevaba un pañuelo, para poder prestarlo a cualquier mujer que esté pasando calor. Ya te he dicho, ¡es un arma de seducción formidable!”. Otro consejo de estilo del hombre que hace los abanicos más buscados del mundo.

Cristina Pedroche