Así manejan los estilistas los hilos (y las fortunas) de la alfombra roja
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LOS REYES DE LA RED CARPET

Así manejan los estilistas los hilos (y las fortunas) de la alfombra roja

Ni marcas ni celebridades: los estilistas son los verdaderos reyes de la red carpet

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Ester Expósito y Victor Blanco. (Instagram)

Basta con echar un vistazo a Netflix o a las redes sociales para darnos cuenta de que hay una nueva figura que atrae todas las miradas y que se encuentra en los perfiles de las estrellas del momento. Los estilistas estaban antes en la sombra, pero han conseguido salir del armario al convertirse en una parte imprescindible del día a día de las famosas, que planifican cada uno de sus looks. No hablamos únicamente de aquellos outfits con los que pisan la alfombra roja, sino incluso de esos con los que salen de casa a por un café. Los estilistas no solo presumen de contactos y de estilo, sino que se posicionan también políticamente y muestran sus posturas en sus redes y en las marcas por las que se decantan.

Una de las más influyentes, Karla Welch (estilista de Ana de Armas y de Justin Bieber), cuenta con sus propios diseños y colaboraciones y viste a algunas de las famosas que no temen posicionarse, mientras otro icono del estilismo, Jason Bolden, tiene su propio programa en Netflix. Justo ahora Kate Young, la estilista de Margot Robbie, ha presentado su propio canal en YouTube, una señal más de que ya no nos conformamos con ver los looks de las celebridades, sino que queremos saber sus procesos de elección e incluso de creación, pues muchas estilistas modifican los diseños para sus clientas o incluso diseñan junto a las marcas vestidos específicos, como fue el caso del vestido que Ava DuVernay lució en la fiesta de los Oscar de la revista ‘Vanity Fair’. Ava apostó por un diseño realizado por el propio Jason Bolden junto a Harbison.

El estilista, cansado de las polémicas en las que firmas como Gucci se veían involucradas a causa de diseños racistas, decidió que la alfombra roja necesitaba un mayor peso de diseñadores negros, por lo que llamó al diseñador Harbison para crear un vestido ad hoc repleto de significado. Acceder a una celebridad es muy complicado si no eres Dior o alguna de las grandes marcas, pero acercarte al estilista puede ser algo más sencillo. Por ello, muchos se embolsan ingentes cantidades económicas por poner a sus clientas diseños de las marcas que previamente les han pagado para que lo hagan.

“El poder del estilismo puede cambiar la carrera de una actriz y su trayectoria”, explica la estilista Micaela Erlanger a ‘Variety’. “Cuando nuestras clientas pisan la alfombra roja, sus imágenes aparecen en millones de televisores, ordenadores y móviles. Esos momentos y las reacciones que se logran, tanto las positivas como las negativas, tienen un efecto dominó en sus carreras. No se trata solo de vestirlas, va mucho más allá. Conectamos a las marcas con las artistas”, sentencia. Ahí radica su poder en la industria: si quieres vestir a una celebridad, has de enamorar primero a su estilista, que no solo piensa en un look concreto, sino que crea una narrativa que se ha de mantener viva a lo largo de los distintos outfits que un evento o una gira promocional necesita contar.

Jugamos a creer que las celebridades lucen los looks que mejor representan su personalidad, pero en el fondo sabemos que cada vez que alguna de ellas pisa la alfombra roja, la caja registradora y la máquina del marketing se activan. Tras cada look hay relaciones contractuales llevadas a cabo por mánager y agentes con las marcas, y cuando el estilista entra en juego, en muchas ocasiones lo hace teniendo en cuenta unas normas concretas que responden a un plan de negocio. La alfombra roja es precisamente eso: un negocio como otro cualquiera, con la diferencia de que hay diamantes de millones de euros de por medio y diseños de alta costura.

La estilista de actrices como Cate Blanchett, Jessica Paster, confesó en 2015 que las celebridades pueden ganar hasta 250.000 euros por llevar un diseño de una marca concreta en la alfombra roja, mientras que los estilistas se llevan entre 30.000 y 50.000 euros por ello. Los estilistas lanzan ahora sus propias colecciones, posan junto a las celebridades a las que visten, se convierten en sus amigos y forman incluso parte de la historia de la moda.

“Si esta fotografía no deja claro que todo es posible, no sé qué otra cosa podría hacerlo. Solo soy un chico negro pobre del sur de Chicago que tenía un sueño”, escribe Law Roach, el estilista de Zendaya, al subir una foto en la que la actriz posa en la nueva campaña de Valentino, para la que hizo el estilismo. La diversidad también ha llegado a los estilistas, y gracias a ello, cada vez el espectro de marcas que aparecen en las alfombras rojas es más amplio e inclusivo.

Los estilistas ya no van a permanecer en la sombra, y a la espera de la gran gala que pone el broche de oro a la temporada de premios, los Oscar, se encuentran trabajando sin descanso para conseguir el look que rompa internet y que haga que sus nombres brillen tanto como el de a quienes visten.

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