La moda cambia de cara: los movimientos de las firmas
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NUEVA ERA

La moda cambia de cara: los movimientos de las firmas

De la directiva de Missoni hasta el cierre de segundas marcas

placeholder Foto: Irina Shayk, en el desfile de Valentino. (Getty)
Irina Shayk, en el desfile de Valentino. (Getty)

Tras un año inmersas en la crisis, las marcas ponen en marcha diversos cambios para afrontar una nueva realidad en la que las cúpulas varían y en las que las estrategias se modifican para afrontar un panorama diferente en el que las novedades pretenden lograr nuevos resultados repletos de buenas cifras y nuevos compradores. El primer cambio viene de la mano de Missoni, que ha querido acelerar la dinámica en la que la marca se encuentra al haber dejado Angela Missoni tras 24 años al frente de la dirección creativa de la firma su cargo. Ahora será la presidenta de la marca y cede su puesto actual a Alberto Caliri. La marca sigue un plan en el que en cinco años quieren revolucionar el negocio, y para hacerlo ha tomado la senda de Chanel al apostar como director creativo a quien ha ejercido de mano derecha de Angela Missoni durante 12 años.

De esta forma, no hablamos de un cambio que vaya a dinamitar las bases, sino de un movimiento de ajedrez con el que poner nuevos nombres sobre la mesa sin cambiar de forma extrema. Veremos el resultado en la colección primavera-verano 2022, que la marca estima pueda ser mostrada ya en formato físico al estar hablando del mes de septiembre. Por su parte, Valentino presenta un firme compromiso que ya forma parte del ideario de muchas marcas de lujo. El titán italiano se compromete a dejar de utilizar pieles a partir de 2022, cerrando por ello la filial dedicada a esta categoría, Valentino Polar. No es el único cierre que planea la firma, pues Red Valentino se despide del mundo de la moda.

Nacida en 2003, la firma con un precio de entrada inferior a su hermana mayor echará el cierre en 2024, confirmando la máxima de cerrar segundas y terceras marcas que sacude ahora a la industria. A Red Valentino le ha pasado lo que a Marc by Marc Jacobs, por lo que parece que cada vez son menos las firmas que quedan sobre el tablero de juego, y las que continúan al quite son las grandes, algo paradójico teniendo en cuenta que en plena crisis pudiera parecer que las más asequibles serían las que podrían sobrevivir a la pandemia. “La visión estética de nuestro director creativo, combinada con la excelencia y la visión estética de la artesanía, funciona en armonía con las nuevas tecnologías y los objetivos futuros. Los imputs a los que los amigos de la casa se enfrentan cada día son muchos. En este escenario, preferimos concentrarnos en una única firma, una elección que a su vez supone un crecimiento más orgánico para la casa”, asegura el CEO de Valentino, Jacopo Venturini.

En el extremo contrario, llama la atención el que Hermès siga siendo uno de los sustentos de la industria del lujo pese a que la marca permanece ajena a polémicas, titulares e incluso colaboraciones. Sus bolsos siguen siendo el lingote de oro en tiempos de pandemia, sus pañuelos continúan incrementando su furor y sus creaciones han logrado que, en el primer cuarto del año, las ventas hayan alcanzado los 2.08 billones de euros. El secreto de la firma es no crear diseños, sino que ellos prefieren considerar a sus productos "objetos de coleccionista", por lo que mientras que gastar en moda puede resultar delicado en plena pandemia, invertir en arte ha demostrado ser siempre una apuesta segura. En un mundo en el que los drops garantizan exclusividad y en el que el vintage gana adeptos al ser la fórmula para hacerse con diseños que solo unos pocos tienen, Hermès es la marca que lleva toda la vida apostando por una estrategia basada en la dificultad de obtener sus productos. No se trata solo de crear diseños únicos, sino de vendérselos a las personas adecuadas, y ese ha resultado ser el secreto de la exclusividad: no solo poder pagarla, sino que te permitan hacerlo.

Marc jacobs Chanel
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