Bodas poscovid: por qué la invitada es la nueva novia
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Bodas poscovid: por qué la invitada es la nueva novia

Los vestidos de las amigas y hermanas de la novia han acaparado en los últimos tiempos casi tanto protagonismo. ¿Por qué? Analizamos el fenómeno

placeholder Foto: Tamara Falcó e Iñigo Onieva. (Limited Pictures)
Tamara Falcó e Iñigo Onieva. (Limited Pictures)

Las bodas en plena pandemia han cambiado inevitablemente los códigos de vestimenta de las novias, que han relajado su estética y han decidido que ha llegado el momento de abrazar una hasta ahora poco habitual comodidad. Las últimas bodas de la jet set han dejado bien claro que las líneas minimalistas se imponen ahora frente a los diseños de princesa, quedando de esta forma patente que la nueva oleada de novias prefieren vestir como Fátima Úrculo que como Diana de Gales. Pero si de algo nos hemos dado cuenta ante el boom nupcial que estamos viviendo (¿somos los únicos que tienen más bodas apuntadas en sus calendarios que Katherine Heigl en '27 vestidos'?) es de que los vestidos de novia han pasado a un plano secundario. Ahora las grandes estrellas de las bodas (esperamos que ninguna futura novia nos esté leyendo) son las invitadas.

Este fin de semana, Gala González ha vuelto a dar una lección de estilo nupcial con un look floral muy primaveral y bucólico con el que la influencer se convierte en una de las expertas en el nuevo dress code de invitada. Este diseño largo de seda estampado con flores con un increíble escote trasero que realza con un collar de Selim Mouzannar es relajado y refrescante, dos máximas en las nuevas doctrinas 'wedding'.

Otro de sus looks de invitada de boda 'new age' lo compone un vestido rojo de estética lencera (una de las grandes tendencias de la temporada) de su propia marca, AmLul. La gallega lo accesoriza con sandalias de AmLul x Pedro García y bolso de Jimmy Choo.

El mundo de las bodas ha sido hechizado este verano por la tendencia bohemia, y Viviana Volpicella deja constancia de ello con su vestido floral de estética gipsy de La Double J, que combina con bolso de mano de piel de Hermès y sombrero de rafia. La fashionista ha decidido llevarlo al revés, de modo que el escote de la espalda funciona ahora como escote frontal. Este vestido de seda de estampado tropical cuesta 980 euros y encaja a la perfección con la nueva guía de estilo de las invitadas, pues es un diseño capaz de funcionar tanto para una boda como para disfrutar del atardecer en el chiringuito.

placeholder Sara Carbonero, en la boda de su amiga. (Instagram)
Sara Carbonero, en la boda de su amiga. (Instagram)

La innegable protagonista en el campo de invitadas de boda del fin de semana ha sido Sara Carbonero, que ha apostado por un vestido de tafetán y encaje azul marino con tirantes finos, un amplio escote en forma de V y un cinturón cruzado cuajado de detalles a lo largo de la cintura. El diseño cuesta 2.700 euros. Hablar de invitadas de novia sin mencionar a Marta Ortega está prácticamente penado por la ley, pues después de haber revolucionado las normas al combinar su vestido de satén lencero con un jersey calado de silueta oversize de Valentino, ahora vuelve a sorprender con un vestido en el que la silueta de sirena, tan tradicional en las bodas, se renueva gracias a Valentino con un cuerpo dorado de red que moderniza el look y le aporta ese aire ‘Mad Max’ que tanto triunfa en la actualidad.

Las nuevas normas de la estética de invitada a una boda han cambiado gracias a Isabel Díaz Ayuso, que con su vestido de inspiración flamenca ha hecho que sean muchas las que se decantan ahora por vestidos con flecos de sabor 'spanish'. Paula Echevarría apostaba este fin de semana por un diseño que sigue las máximas de esa tendencia, un vestido de Coosy con una silueta exacta a la lucida por la presidenta de la Comunidad de Madrid.

Si combinamos la estética sleepleisure con el color más folclórico, obtenemos diseños como el lucido por Daniela Svedin Figo, que apuesta por un vestido color verde menta de Blanca Astolfi. La nueva guía de estilo de la invitada de boda perfecta es más heterogénea que nunca, pero también más libre y desenfadada. Los looks de estética bohemia, los diseños florales (como el de Gala González o como el diseño de Johanna Ortiz de Tamara Falcó en la boda de Felipe Cortina y Amelia Millán) y las nuevas chaquetas en el campo nupcial arrasan este verano.

placeholder Olivia Palermo y Johannes Huebl. (Cordon Press)
Olivia Palermo y Johannes Huebl. (Cordon Press)

Como lo lees: las chaquetas también han cambiado sus fórmulas, como demuestra Olivia Palermo, que lleva su vestido de Giambattista Valli con una bomber de lentejuelas, un diseño que refleja a la perfección los nuevos códigos y las insospechadas combinaciones que ahora triunfan en las bodas.

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