Por qué Zoë Kravitz y Alexa Chung tienen los armarios más sensuales del mundo sin quererlo
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LOS ICONOS DEL NUEVO SEXY

Por qué Zoë Kravitz y Alexa Chung tienen los armarios más sensuales del mundo sin quererlo

Descubre por qué Alexa Chung y Zoé Kravitz son las reinas de la nueva sensualidad

Foto: Alexa Chung. (Instagram)
Alexa Chung. (Instagram)

Mientras que en la moda triunfa el término 'nonchalant', que hace alusión al estilo que es extremadamente cool sin pretenderlo, frente a las tendencias pretendidamente sexis por las que apuestan marcas como Diesel, Jacquemus y Koché, que han convertido al contacto físico en el eje de sus campañas tras un año en el que el contacto humano ha sido tabú, emergen las corrientes de moda que resultan sensuales sin que ese sea su objetivo. El nuevo sexy no es ya el que los escotes ni las siluetas bombshell imponen, sino precisamente el que no se busca. Dentro de esta tendencia hemos de hablar de una serie de celebridades que han sabido encontrar dentro de su estilo personal desenfadado las claves de esta nueva sensualidad que, en realidad, está en los ojos de quien la mira.

Alexa Chung es la reina de esta tendencia, pues la presentadora siempre ha sido capaz de posar con minifaldas minúsculas sin que nadie considere sus looks demasiado reveladores. Para comenzar, hemos de aclarar que su secreto radica en su rectilínea silueta, pues sería complicado imaginar a Jennifer Lopez en una de las minifaldas de la británica sin pensar que su look está sexualizado. Para continuar, hemos de hablar de su actitud, pues como Alexa se ríe de sí misma siempre al asegurar que no se considera en absoluto sexy, la forma en la que luce cada outfit no resulta tan provocativa. Es una de las pocas celebridades a las que no hemos visto posar en una actitud extremadamente hot, y eso se debe a que ella no se siente cómoda en ese tipo de publicaciones.

“Siento que algunas pueden hacerse fotografías sensuales y dar una imagen de empoderamiento, pero yo me siento muy incómoda en esas situaciones, porque siento que se están aprovechando de mí”, ha asegurado. La musa de Longchamp ha logrado disfrutar de una fiesta organizada por la marca enfundada en un minúsculo y apretadísimo vestido de la colección prefall de Magda Butrym, un diseño de cuyas dimensiones se ríe y que consigue que sea un nuevo ejemplo de esa sensualidad no pretendida. “Cada vez salgo más y me pongo menos ropa”, ha bromeado la presentadora. Otro ejemplo de cómo convertir un vestido de fiesta de escote en uve y acabado brillante en un diseño que parezca una reliquia vintage es el que ofrece la reina del sexy-not-sexy, que apuesta por un diseño de Erdem que lleva a su terreno con maestría.

Zoë Kravitz es otra de las reinas de esta tendencia, y el que sean ambas las mejores embajadoras de esta corriente deja claro que es la más complicada de lograr, porque no se puede conseguir ni con dinero ni con un showroom impresionante, sino con lo que no se puede comprar: estilo personal. Mientras que algunas de las mejores celebridades nos enamoran diariamente con looks perfectos, sabemos que la mayoría de estos son fruto del trabajo de sus estilistas, pero los armarios de Zoë y de Alexa son fruto de su 'savoir faire' personal. Zoë consigue posar con un look de rejilla de Saint Laurent en la cama sin que la imagen resulte erótica, y lo logra precisamente por esa actitud de la que hablamos… Aunque es posible que el que lleve un coletero de satén también ayude a que la imagen sea más digna de su perfil de Instagram que de ‘Playboy’, claro.

Incluso cuando cambia su coletero por un minúsculo conjunto de Anthony Vaccarello para Saint Laurent en el que no faltan medias de rejilla, un escote maxi y sandalias de tacón de puntera metalizada, Zoë hace gala de una sensualidad que nunca resulta excesiva ni vulgar. La nueva sensualidad responde también a la tendencia que nació a raíz del confinamiento y que ha cogido fuerza gracias al handmade fashionista, el del auge de la moda de punto, que gracias a diversos diseñadores knitwear han logrado esta temporada que el punto se vuelva sexy. También a un cambio en la mirada, pues la generación Z valora la individualidad y el 'body positivity'.

“Mientras que hay quienes creen que llevar ropa sexy supone caer en las redes del patriarcado, esta narrativa se olvida de todos esos momentos en los que las mujeres se adueñan de sus propios cuerpos y de la sexualidad al simbolizar el empoderamiento y la liberación”, explica Patricia Maeda, directora de moda femenina de la empresa de predicción de tendencias Fashion Snoops. Antes era la mirada masculina la que impactaba la forma de vestir de las mujeres, mientras que ahora se centra en que sean las mujeres las que definen su propia sensualidad.

Pero entonces, ¿quiere decir esta tendencia que la nueva sensualidad le da la espalda a los escotes maxi y a las aberturas imposibles? Para nada. Lo que impone las nuevas normas de la nueva sensualidad es que nos vistamos como nos vistamos, lo hagamos no para complacer al resto, sino a nosotras mismas. La sensualidad ya no se mide en el largo de la falda, sino en la actitud de quien la lleva.

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