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Guía con voces expertas para saber de una vez por todas los colores que te favorecen
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Guía con voces expertas para saber de una vez por todas los colores que te favorecen

No hay reglas, pero conocer la teoría te ayudará a elegir qué tonos son los que mejor sientan a cada persona

Foto: Foto: Imaxtree.
Foto: Imaxtree.

En un momento en el que poco importan ya los protocolos y las normas que establecían qué debíamos o no llevar, no tendríamos tampoco por qué prestar demasiada atención a qué colores incorporar a nuestro armario o no. Sin embargo, esta cuestión no obedece tanto a reglas como al simple hecho de lo mucho que puede ayudarte una buena elección a sobresalir entre la multitud y a proyectar la imagen que deseas. Porque efectivamente la clave está en acertar con exactitud con cuál más que en el color en sí, ya que este puede tener en cualquiera de sus variantes un poderoso efecto dopamina capaz de animarnos en una época tan convulsa como en la que nos encontramos.

Puede resultar abrumador en un principio decidir entre unos tonos u otros, pero, una vez conoces la teoría, aplicarla es bastante sencilla. Basta con analizar a qué categoría pertenece tu piel para comprender a qué atenerse. Hay personas en las que es bastante obvio saber si entran en la condición de fría o de cálida, pero en la mayoría de los casos conviene detenerse a averiguarlo con certeza.

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Foto: Imaxtree.

¿Y cómo se hace el examen? La estilista Erea Louro recomienda en uno de sus videos de Instagram un método: “La manera más sencilla es ponerte sin maquillaje con luz natural frente a un espejo para ver qué te da más luminosidad a la cara. Pruébate una camiseta rosada y una naranja. Si es la rosa es que eres fría, si es la naranja, eres cálida”, afirma. Hay que tener en cuenta que la piel de tonos cálidos tiene un tinte amarillento, melocotón y dorado, mientras que la piel de tonos fríos tira hacia el rosa, el rojo o el azul. También puedes mirar con detenimiento las venas, si las ves azuladas o moradas es probable que tu tono sea frío, pero será cálido si se ven más verdes.

Aunque no es un precepto, el color de ojos también puede ayudar en el veredicto. Si son marrones, ámbar o avellana suelen ser de tonos cálidos, mientras que las personas de tonos fríos tienen ojos azules, grises o verdes generalmente. Lo mismo ocurre con el cabello, ya que suelen asociarse los castaños y rubios oscuros a los tonos cálidos, mientras que extremos como muy morenos o muy claros se catalogan en la mayoría de los casos como fríos. Quizá te sirva tener como referencia que Jennifer Lopez, Beyoncé o Jessica Alba son algunas celebrities a las que podríamos etiquetar como cálidas. Por el contrario, Nicole Kidman o Taylor Swift encajan más con lo descrito sobre pieles frías. Si aun así no te identificas con ninguna de las dos calificaciones, puede que entres en la definición de tono neutro, lo que implica una mayor libertad en la toma de decisiones.

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Foto: Imaxtree.

Un tono con el que acertar

Una vez determinado a qué grupo perteneces llega el momento de elegir tu paleta de colores personal. Pero, ojo, como recuerda la asesora Anitta Ruiz en sus redes sociales, no se trata de rechazar colores porque sí, sino de llegar hasta la tonalidad de cada gama que mejor encaja con tus características porque hay combinaciones que pueden ser oro puro. “No es solo una cuestión del color, lo es sobre todo del tono. Porque dentro del azul, por ejemplo, hay toda una gama de intensidades entre las que hay que elegir cuál es el que mejor sienta”, explica. Es por eso importante tener claro que ni todos los amarillos son cálidos ni todos los azules fríos, todos ellos tienen matices que conviene tener presentes en la toma de decisiones, por mucho que la colorimetría establezca que, en general, a los tonos de piel cálidos les quedan mejor el rojo, el naranja y el amarillo; al contrario que a los de piel fría, que les favorecen más el azul, el verde y el morado.

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Foto: Imaxtree.

Dado que los colores son una poderosa herramienta visual, lo más acertado es indagar aún más y buscar colores para las prendas con el mismo trasfondo para un mejor resultado. Para ello hay que acercarse a una siguiente capa que se identifica con las estaciones del año y los tonos predominantes en cada una de ellas. ¿Eres lo que se conoce dentro de la categoría de fría como 'persona invierno', de piel muy pálida o muy morena? Entonces te favorecerán el blanco puro, así como los azules, rosas, violetas, rojos azulados y los tonos plata. También puedes ser dentro de las frías una 'persona verano', de piel rosada o muy blanca, en cuyo caso lo mejor es apostar por los tonos rosas, morados, grises y neutros, evitando los beis.

Para quienes entran en lo que se conoce como cálido, la división está entre otoño y primavera. Los matices tostados y dorados son los que identifican a las 'personas otoño', lo que significa que los tonos fríos apagan la luz de tu rostro y te marcan las líneas de expresión, todo lo contrario que lo que hacen los tonos marrones, verdes o rojos anaranjados, los cuales favorecen al máximo.

Foto: La insider Emili Sindlev, con un look de dos colores. (Imaxtree)

Por último, a las conocidas como 'personas primavera' les quedan bien las gamas ácidas del azul, amarillo, rosa y verde, ya que los más claros y oscuros no les favorecen en absoluto. Una paleta que vaya desde el melocotón hasta el coral, pasando por el verde agua o el amarillo claro, será todo un acierto.

A partir de aquí ya eres tú quien decide jugar con la información a su favor para llevar ventaja frente al espejo en la elección de prendas o complementos. Recuerda que siempre puedes, por ejemplo, llevar un vestido de un tono que a priori no es recomendable para tu tipo de piel con un accesorio que contrarreste el efecto porque sí es favorecedor para ganar la partida. Tu ingenio será la llave definitiva para el mejor de los desenlaces.

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En un momento en el que poco importan ya los protocolos y las normas que establecían qué debíamos o no llevar, no tendríamos tampoco por qué prestar demasiada atención a qué colores incorporar a nuestro armario o no. Sin embargo, esta cuestión no obedece tanto a reglas como al simple hecho de lo mucho que puede ayudarte una buena elección a sobresalir entre la multitud y a proyectar la imagen que deseas. Porque efectivamente la clave está en acertar con exactitud con cuál más que en el color en sí, ya que este puede tener en cualquiera de sus variantes un poderoso efecto dopamina capaz de animarnos en una época tan convulsa como en la que nos encontramos.

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