Balmain resucita a Samantha Jones en un desfile que da paso a una nueva era
La actriz Kim Cattrall, encargada de dar vida a Samantha Jones en 'Sexo en Nueva York' vuelve a posar para los fotógrafos en el desfile de Balmain celebrado en París
Kim Cattrall en el desfile de Balmain. (Cordon Press)
Si hay un sentir general en la industria de la moda internacional es que se acercan nuevos tiempos. No tanto por las propuestas o las colecciones que vemos sobre las pasarelas, es más bien por los cambios de manos que se están produciendo y los que quedan por acometer. Marcas como Gucci o Jil Sander están a la espera de encontrar y anunciar nuevos directores creativos y este momento pausa tiene sumido al sector del lujo en una crisis. No es el caso de Balmain, pero es evidente que el cambio, la evolución de la firma, se deja notar en sus colecciones.
En el marco de la semana de la moda de París, la marca francesa ha expuesto su nueva línea. Con Olivier Rousteing como diseñador desde 2011, si miramos y analizamos lo visto y vivido a lo largo de esta más de una década, se aprecia como Balmain es protagonista de su propia y nueva era.
Balmain. (Launchmetrics Spotlight)
Con la vista puesta en el horizonte, es decir, en el 80º aniversario de la casa este año, el objetivo es claro: redefinir el lujo contemporáneo sin perder la esencia histórica de la firma. Nuevas texturas, nuevos estampados (más allá del de leopardo), nueva gama de color y nuevos patrones para un Balmain que ha venido a jugar a lo grande.
Claro reflejo de esta visión renovada ha sido la colección para el próximo otoño-invierno 2025-2026 en la que el diseñador francés pone el foco en el armario femenino dotándolo de una estética más refinada, con siluetas depuradas y materiales lujosos, sin perder las señas de identidad más valiosas y diferenciadoras de la marca.
Ataviada con un minivestido con animal print bicolor fabricado con un tejido de terciopelo, el cuello subido, hombreras importantes, manga larga y patrón ceñido, la rival en la ficción y en la vida real de Sarah Jessica Parker completó su outfit con un abrigo sastre sobre los hombros y sandalias joyas.
Más evidente fue la reivindicación de estilo de la cantante Martina Stoesel. Un vestido que, en realidad, era un cóctel molotov con todas las ideas de la marca: transparencias, negro, estampado animal, líneas sugerentes y patrón ceñido.
Barbara Palvin. (Getty Images)
La modelo Barbara Palvin recurrió a una prenda infalible: el abrigo camel como prenda principal de su look para el desfile. Sumó un maxicinturón con hebilla cuadrada para enmarcar la silueta y conseguir apostar ese toque de feminidad que impone la enseña francesa.
Doja Cat. (Getty Images)
Una de las embajadoras más célebres de la firma, Doja Cat, colgó el vestido de leopardo que llevó en la alfombra de los Premios Oscar para lucir un dos piezas efecto gabardina con el mismo motivo animal. Dejando los hombros al descubierto, la parte superior de manga larga culminada en la cintura. Una falda con bolsillos laterales y abertura central completaron el look.
Si hay un sentir general en la industria de la moda internacional es que se acercan nuevos tiempos. No tanto por las propuestas o las colecciones que vemos sobre las pasarelas, es más bien por los cambios de manos que se están produciendo y los que quedan por acometer. Marcas como Gucci o Jil Sander están a la espera de encontrar y anunciar nuevos directores creativos y este momento pausa tiene sumido al sector del lujo en una crisis. No es el caso de Balmain, pero es evidente que el cambio, la evolución de la firma, se deja notar en sus colecciones.