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Pino Montesdeoca, la historia de la modelo que triunfa a los 62 años: “No se nos permite envejecer, porque nos recuerda a la muerte”
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ENTREVISTA

Pino Montesdeoca, la historia de la modelo que triunfa a los 62 años: “No se nos permite envejecer, porque nos recuerda a la muerte”

Hablamos con la modelo española sobre la nueva industria de la moda, la muerte o el mito de la eterna juventud con motivo del lanzamiento de sus memorias: ‘La edad es un número, la actitud lo es todo’

Foto: Pino Montesdeocan una fotografía para la colección ‘Herencia’ de E.R.A.X . (Cortesía E.R.A.X)
Pino Montesdeocan una fotografía para la colección ‘Herencia’ de E.R.A.X . (Cortesía E.R.A.X)

Un auténtico flechazo. Estas tres palabras suponen el mejor resumen de mi historia personal con Pino Montesdeoca. 18 de septiembre de 2021. Un aún estudiante de periodismo cubre su primera edición de la MBFWM. Todas sus expectativas se cumplen. ¿Diseños imposibles sobre la pasarela? Check. ¿Un front-row repleto de rostros conocidos? Check. ¿Un backstage licenciado en carrera de tacones y toneladas de laca? Check. Sin embargo, dentro de ese día idealizado en múltiples ocasiones, gracias al poder de las películas hollywoodienses, algo consigue dejarle verdaderamente sin aliento, porque jamás llegó a estar dentro de su imaginación. Es ella.

placeholder Pino Montesdeoca desfilando para Otrura en el año 2021. (MBFWM)
Pino Montesdeoca desfilando para Otrura en el año 2021. (MBFWM)

Pino Montesdeoca, una modelo de entonces 59 años, ahora 62 años, pisa la pasarela con motivo de la presentación de la nueva colección de Otrura, titulada 'La Ruptura del Sueño'. Ataviada en un dos piezas de camisa azul cielo y bermuda wide leg gris y con el pelo absolutamente cardado, su energía es arrolladora, magnética. La belleza de sus líneas de expresión, su infinita melena canosa y especialmente su seguridad y elegancia impiden que vea algo más allá de su figura. Me atrapa, me desconcierta, pero me encanta. Ha roto todos los moldes y las ideas absolutamente preconcebidas. La Semana de la Moda es diversa y la madurez no solo es alabada, sino que resulta preciosa. Aquí las claves generadas alrededor de su fenómeno.

Casi un lustro más tarde y habiendo sido nombrada recientemente la mejor modelo de la MBFWM, nos volvemos a encontrar para hablar precisamente de este mensaje gracias a la editorial ‘La Esfera de los Libros’ y la publicación de sus memorias, tituladas ‘La edad es un número, la actitud lo es todo’. Tras más de una hora al teléfono, refuerzo mis pensamientos. Es y debe ser un referente para las mujeres de su generación, para mi madre, para mis tías… y también para las más jóvenes. Su presencia es necesaria dentro del sector y su éxito fácilmente explicable. Para entenderlo, aquí nuestra conversación.

placeholder La portada de las memorias de Pino Montesdeoca. (La esfera de los libros)
La portada de las memorias de Pino Montesdeoca. (La esfera de los libros)

PREGUNTA: Lanzas tus memorias en el momento de mayor éxito de tu trayectoria profesional, te van a quedar muchas cosas por contar…

RESPUESTA: Este libro yo no lo identifico como una biografía. Podría decir que es simplemente el resultado de la persona que está hoy aquí, de todas esas cosas que han ido pasando por mí y cómo las he gestionado, cómo me han marcado…Es un recorte de todas esas pequeñas historietas.

P: Historietas duras, divertidas, reflexivas…Parece que te has abierto al 100% en este libro, aunque siempre aseguras ser una mujer muy reservada. Pino, ¿Sigues guardando secretos tras la publicación de ‘La edad es un número, la actitud lo es todo’?

R: Por supuesto, soy una mujer muy privada y eso ya me lo decía mi marido: “tu das aquello que sabes que la gente puede recibir, el resto no te parece importante”. Pero eso nos pasa a todos. Todos lo hacemos. Necesitamos una parcela de intimidad con nosotros mismos. Y no tengo prejuicios de expresar lo que pienso o lo que siento, pero sí me gusta proteger algo que considero de verdad es mío. No se puede dar margaritas a los cerdos, dicen. Además, como le expliqué un día a un amigo, ¿quién puede criticar las emociones de alguien? Tendría que ser imbécil, ¿no? Digo yo.

"La gente se protege todo el tiempo para que no le hagan daño"

P: ¿Qué mensaje deseas transmitir a tus lectoras y lectores?

R: Pues yo hablo del amor todo el tiempo. Es algo que cuesta entregar. La gente se protege todo el tiempo para que no le hagan daño. Ojalá pudiésemos entregarlo sin límites al resto, a lo que está fuera de nosotros y al mismo tiempo a nosotros, que somos los grandes olvidados. Espero haberlo podido explicar con mi trayectoria de vida y con la situación en la que yo estoy ahora, en la que vivo hoy. El amor es una cosa muy grande y no deberíamos reservarlo solamente para un par de personas. Todos necesitamos amor.

placeholder Pino Montesdeoca con el vestido de la colección ´Herencia´. (Cortesía E.R.A.X)
Pino Montesdeoca con el vestido de la colección ´Herencia´. (Cortesía E.R.A.X)

P: Dices en el prólogo: “hay muchas mujeres en la vida de una mujer”. A tí, ¿cuáles son las que te han marcado y por qué?

R: Pues un sinfín de mujeres sin nombre que han pasado por mi vida, especialmente durante mi más tierna infancia, pero ahora mismo se me vienen dos a la cabeza. Una mujer que nunca voy a saber quién era exactamente, porque yo tenía unos siete años. Sé que era una mujer que llegó a la casa de mi vecina y me marcó por cómo se comportaba, su manera de sentarse, de vestir… Recuerdo que llevaba una falda corta y un zapato muy especial. Me impresionó la forma en que se desenvolvía.

Por otro lado, mi abuela paterna. Me encantaban sus manos. Era la única parte de su cuerpo que yo podía ver bien, porque llevaba un pañuelo negro, medias…Un luto riguroso desde que era joven. Sus manos creo que son las manos más bonitas que he visto en mi vida. Era una mano delgada y llena de venas, porque era mayor.

placeholder La actriz Pino Montesdeoca. (Enrique Selma)
La actriz Pino Montesdeoca. (Enrique Selma)

P: Ahora tú eres un referente. Llegaste a la moda y la publicidad hace 10 años, de casualidad, impulsada por tu hija Carlota y tu yerno Coke. Wanted Agency y su dueño Jose, tu actual manager, supieron adivinar al instante que tenías un futuro prometedor. ¿Alguna vez le has preguntado que vio en ti?

R: Nunca se lo he preguntado nunca. No creo que sea la pregunta que le hiciera, porque aunque suene engreído; a mí no me extraña que él haya visto algo en mí. Eso no me extraña, porque yo sé que lo han visto otras personas como mi hija, mi yerno, mis mejores amigas… Él se dio cuenta porque es un tío súper sensible, inteligente… un profesional. Por lo tanto, solamente cumplió con su esencia, que es una persona que puede ver cosas.

"Yo sigo defendiendo la labor de el y la modelo convencional, ortodoxa"

P: No sé si te has planteado que podrías ser un producto de una cuota de representación, de una tendencia… Aunque, en ocasiones, esas cuotas son buenas, porque nos sirven para empezar a romper barreras.

R: Por el momento, en la pasarela hay ciertos objetivos y cánones que hay que alcanzar y yo creo que no podemos tirar abajo. Yo sigo defendiendo la labor de el y la modelo convencional, ortodoxa, porque ellos son el gran espectáculo, la gran percha para las prendas de cualquier diseñador, de cualquier artista. Cuando las piezas se presentan en alguien con altura, que sabe caminar, etcétera, etcétera; ahí está el verdadero espectáculo. ¿Que ahora se quiere una mayor representación y ver cómo me puede quedar a mí esto? Genial, es algo que permite a muchas personas hacerse una idea más real, porque cuando las vemos en ellos pensamos: ‘eso a mí no me queda igual’.

Sin embargo, la clave está en el equilibrio, en verme a mí entre todos ellos, pero no podemos convertir la moda en un ‘freak show’. Funciono en ese balance, nunca de otra manera. La representación de una diversidad de cuerpos y el mensaje de que todos son válidos es adecuada, está muy bien, pero no podemos olvidar que el negocio también implica el espectáculo. Yo lo veo así.

placeholder Pino Montesdeoca, en la pasarela de la MBFWM. (Gtres)
Pino Montesdeoca, en la pasarela de la MBFWM. (Gtres)

P: Al final, tu presencia en la moda es toda una revolución. Como tú dices, no ofreces ningún estándar asociado a una modelo. ¿Cómo ha cambiado el sector desde tu llegada? ¿Se han ido educando?

R: Claro, la mejor manera de normalizar y naturalizar es el paso del tiempo. Esto también es un negocio y, por lo tanto, el sector tiene que contribuir a que se expanda el el negocio por el que está luchando. Para ello necesitas personas que tú creas que representan o defienden tu firma, sea como sea. Cada vez hay más ejemplos de mujeres que no alcanzan esos cánones establecidos. Un ejemplo soy yo, pero otro puede ser Lorena Durán. Ella lo tiene todo, se planta, camina y demuestra una elegancia increíble…También es verdad que no podemos pretender que un diseñador cree un bikini para cada cuerpo en sus shows. Para eso trabajarían a medida. Necesitan perfiles similares para cambiar de ropa durante el desfile y no pasa nada.

P: Sin embargo, aún cuesta aceptar el paso del tiempo. Defiendes normalizar las canas, las arrugas, la flacidez, las manos ajadas… Pues eso, que la edad es un número, que la actitud es lo que cuenta. ¿De qué manera aconsejas a las mujeres enfrentarse a esas transformaciones? ¿Cuál es tu fórmula para la aceptación?

R: Mira, la primera es hacer un ejercicio dificilísimo, que es ponerte en pelotas delante de un espejo bien grande y no hacer poses ni intentar disimular ninguno de tus complejos. Que se vea tu panza, que se vean tus brazos flácidos, tus muslos y mírate y vuélvete a mirar. Entonces, entiende que esa es la realidad. Eso sí, cuídate, come sano, haz ejercicio…aún así el colágeno hará que se sigan cayendo las carnes. Pero mira, ‘mija’, o quieres este modelito o lo quieres. Esto es lo que hay, es lo que te va a acompañar y se va a poner peor. Es más que una aceptación, es un empezar a quererlo. Porque, coño, ¿qué me queda? Me queda el cuerpito este y las ganas de seguir adelante.

"Cada vez hay más ejemplos de mujeres que no alcanzan esos cánones establecidos"

P: Aún así, las mujeres de tu generación parecen tender a parecerse más a Meg Ryan que a Ángela Molina. ¿Qué no está sabiendo trabajar la sociedad para que suceda lo contrario?

R: Tenemos siempre la manía de excusarnos. “Es que ella tiene buena genética, además como tiene pasta y tendrá entrenador personal y dietista…”, es algo que escucho a menudo, nos comparamos. Al final, son engaños para coger un atajo. ¿Y el atajo que es? Pues me opero. Lo que pasa es que te sigues deteriorando. La pasión por la eterna juventud, simplemente, no ocurre. La mayoría de actrices de Hollywood ahora han decidido renunciar a los retoques o deshacerse de ellos y están muchísimo mejor. No se te permite envejecer, porque nos recuerda a la muerte, a que el fin está cada vez más cerca. Por eso, estamos locos por seguir pareciendo jóvenes y no pareces joven; pareces una persona que no sabes qué edad tiene. Eso sí, respeto a quien lo haga, porque lo primero y más importante es la libertad tuya de hacer lo que tú quieras con tu cuerpo.

Para mí la belleza no es que esté todo en su sitio, para mí la belleza está en las manos de mi abuela. Unas manos trabajadas con una historia que contar. Eso a mí me transmite emociones, por lo tanto, eso para mí es bello. Pero cuando veo una mano perfecta, digo: ‘qué bonita’, pero no me transmite absolutamente nada. Para mí, eso es perfección, no belleza.

placeholder Pino Montesdeoca durante el desfile de Fabio Encinar. (Gtres)
Pino Montesdeoca durante el desfile de Fabio Encinar. (Gtres)

P: Trabajas con personas muy jóvenes y aseguras que la moda solo te ha aportado cosas buenas. ¿Cómo te acogen las niñas de 1’80 y medidas perfectas? ¿Cómo es la sororidad en el mundo de la moda?

R: Yo las adoro, pero sobre todo las apoyo. Por dos razones: una, porque son profesionales como la copa de un pino y segundo, porque son mujeres en un mundo muy complicado. Así que yo soy la primera en estar ahí. Es más, voy a muchos desfiles más que por los diseñadores, por las niñas que van a desfilar. Quiero que con mi presencia ellas sepan que la esperanza al hacerse mayor está ahí y que no pasa nada; al contrario. Cada vez las modelos viven más tiempo. Antes ya con 25 les parecía muy mayor y ahora las carreras se alargan hasta casi los 40. O sea que yo creo que doy un poquitito de esperanza, ¿no?

P: ¿Qué te ha enseñado la moda después de una vida tan sumamente compleja?

R: La moda me ha aportado una cosa, me ha cerrado la boca con respecto a lo que yo he pensado siempre de la moda. Al verla de una forma distante y bastante ignorante, la consideraba banal y casi molesta. Por ejemplo, ir a comprar ropa me parecía una estupidez, que hoy se llevase esto, mañana aquello…Al final, la he entendido como una herramienta más para expresarte, la cual estaba desaprovechando.

"Para mí la belleza está en las manos de mi abuela"

P: Pino, en realidad, tú no solo has roto los límites en la moda, también lo has hecho en tu vida personal. Eres un espíritu gamberro, libre… Te casaste en 1980 en España a los 17 años con el amor de tu vida. ¿Cómo haces para tener tan poco miedo al fracaso y al qué dirán? Las cuales son dos de las grandes preocupaciones de la sociedad actual.

R: Todos tenemos ese fuego, esa llamita dentro de nosotros, que estamos todo el tiempo intentando soplar para que se apague o para que no se vea mucho. Yo desde siempre he tenido esa tendencia a hacer cosas que me hacen sentir bien. Siempre tenía ganas de estar descubriendo algo nuevo sobre mí. ¿Y cómo lo hacía? Pues poniéndome en determinadas situaciones y he tenido mucha suerte. Así conocí al que iba a ser mi marido el resto de mi vida. Yo me puse en esa situación y me tiré a la piscina. Muchas situaciones que te van ocurriendo son resultado de tus propias decisiones y solo tú puedes sopesar los riesgos y quedarte con las que te compensan.

P: Bueno, hay en situaciones que decidimos ponernos de manera consciente y en otras nos pone la vida aunque no las deseemos…Tú, por ejemplo, tuviste un cara a cara con la muerte, a causa de un dengue hemorrágico provocado por la picadura de un mosquito mientras vivías en Bahamas.

R: ¿Por qué no desearlas? ¿Por qué pensamos que no podemos afrontarlas? Puede que esté equivocada, porque no tengo el sentido de la vida, pero si tengo la creencia, como mucha gente, de que si el ser supremo o quien sea nos pone en determinadas situaciones es por algo, para despertar a otra cosa, a otro nivel. En mi caso, el dengue hemorrágico, pues me dijeron que no iba a pasar de esa noche y soy un ser humano, pasé por todos los estados, la incredulidad, el enfado, la rabia, la aceptación, pero lo haces rapidito para llegar a analizar: ¿qué coño he hecho yo?, ¿por qué estoy con tanto miedo de no haber podido entregar todo el amor que yo tengo?, ¿cómo es posible que haya sido tan ciega? Fue un despertar. Esa situación tan jodida, me hizo entender otra forma de ver las cosas, de vivir, de ser más consciente de mi entorno…

"Enfrentarme a la muerte fue un despertar"

P: Vivimos negando la muerte, aunque es parte de la vida. No lo concebimos como un proceso natural, cuando verdaderamente lo es. Huímos de la complejidad del dolor… ¿Algún día llegaremos a normalizarla?

R: Has dicho una palabra: complejo. La realidad no es eso, no es complejo. Yo lo comprendí con el accidente de mi hermano. Nos estaban pasando tragedias, unas tras otras. Ese suceso fue una verdadera putada, porque lo convirtió en una persona que no es ya nunca más la misma. Entonces, cuando llegamos a Galicia desde las Bahamas con él y salí a fumarme un cigarro fuera del hospital, reflexioné: ‘¿y si mi hermano muere?’. Pues, hay que aprender a llevarlo. Debemos intentar minimizar lo que puede pasar. Si tiene que pasar, pasará y yo lo superaré. ¿Y si no pasa? Pues aprovecharé para sacar de aquí algo positivo. Lo pude ver desde otro punto de vista. Intenté reducir ese miedo. Lo único que no me gustaría en la vida es quedarme dependiente hasta el punto que me tengan que limpiar el culo.

P: Estos discursos, a la par que tu trabajo, te han establecido como un rostro conocido y te han otorgado varios reconocimientos, como el premios L’oreal en la MBFWM a mejor modelo. ¿A qué saben esas palmadas en la espalda?

R: ¿A quién no le gusta un dulce? Al principio pensé: ‘a esta gente se le ha ido la olla, es una broma’. Lo único que creo que no va a ocurrir a estas alturas de la vida es que se me suba algo a la cabeza. Después intenté analizarlo fríamente y dije: ‘esta gente es profesional, si un jurado a tomado la decisión de manera unánime, solo puedo agradecerlo y respetar su inmensa labor’. Yo no me lo hubiese dado a mí misma. Mis compañeras se alegraron profundamente por mí. Fue una fiesta y yo contenta de que me den palmaditas.

P: Siempre dices que tu vocación es la de no aburrirte. Profesora, asistente personal de un financiero, cantante, modelo, actriz…¿Planteas una próxima?

R: Yo desde hace mucho tiempo no me planteo nada en la vida. Yo lo que hago es ir aprovechando al máximo las oportunidades que se me ponen por delante. ¿Una película? Una película, ¿una campaña?, una campaña. Yo me lo curro al máximo para hacerlo bien. Voy fluyendo con lo que la vida me va ofreciendo.

Un auténtico flechazo. Estas tres palabras suponen el mejor resumen de mi historia personal con Pino Montesdeoca. 18 de septiembre de 2021. Un aún estudiante de periodismo cubre su primera edición de la MBFWM. Todas sus expectativas se cumplen. ¿Diseños imposibles sobre la pasarela? Check. ¿Un front-row repleto de rostros conocidos? Check. ¿Un backstage licenciado en carrera de tacones y toneladas de laca? Check. Sin embargo, dentro de ese día idealizado en múltiples ocasiones, gracias al poder de las películas hollywoodienses, algo consigue dejarle verdaderamente sin aliento, porque jamás llegó a estar dentro de su imaginación. Es ella.

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