Los zapatos made in Spain con los que Tatiana Santo Domingo ha dado una lección de estilo a Carlota Casiraghi
En la imagen del paddock monegasco, Tatiana apareció fiel a su estilo boho-lujoso con un vestido granate vaporoso estampado con ese aire artesanal que la caracteriza
Ayer, entre el rugido de los motores de la Fórmula 1 en Mónaco, las cámaras no solo captaron el glamour habitual de la familia Grimaldi. También revelaron un detalle que ya se ha vuelto costumbre en los estilismos de Tatiana Santo Domingo: sus inseparables venecianas made in Spain. Y no unas cualquiera, sino las inconfundibles de la firma Flabelus, que, como un secreto bien guardado, han recorrido de boca en boca los pasillos de palacio.
En la imagen del paddock monegasco, Tatiana apareció fiel a su estilo boho-lujoso con un vestido granate vaporoso estampado con ese aire artesanal que la caracteriza. Pero lo que de verdad centró nuestra atención fueron sus Flabelus: unas venecianas en terciopelo color negro, con ribete en el mismo color y suela de esparto reforzada. Un calzado aparentemente sencillo, pero que lo dice todo sobre su forma de entender la moda: sostenible, relajada, cosmopolita y, sobre todo, sin gritar. La belleza está en lo sutil.
El flechazo real por las Flabelus
Dicen que las mejores historias de amor comienzan por casualidad. Y así fue también con Tatiana y sus Flabelus. Una relación tejida en confidencias, como las que tú también compartes con tu mejor amiga. Un “¿de dónde son esos zapatos?”, susurrado en un salón del Palacio de Mónaco, seguido del inevitable “tienes que probarlos, son perfectos para ti”. Así lo cuentan en la revista Elle.
Y de Tatiana, el amor se contagió a Beatrice Borromeo y, después, a Alexandra de Hannover. Todas ellas, herederas de una elegancia sin esfuerzo, han convertido este diseño español en su fetiche de fondo de armario.
El zapato que encaja con su estilo (y con su marca)
No es casualidad que Tatiana haya hecho de este modelo su elección recurrente. Como cofundadora de Muzungu Sisters, su firma de moda ética y artesanal, lleva años promoviendo el slow fashion, la producción justa y el trabajo con artesanos de todo el mundo. Así que las venecianas de Flabelus encajan como un guante en ese universo de tejidos nobles, patrones relajados y lujo con conciencia.
La firma, nacida en 2020, tiene una misión muy clara: transformar la alpargata tradicional en un zapato urbano, funcional y con alma. Y lo han conseguido con una fórmula mágica: la fusión entre la estructura de la alpargata española y el diseño de la furlana veneciana. El resultado es un híbrido de belleza nostálgica y durabilidad contemporánea.
Flabelus no llegó al zapatero de la realeza monegasca por grandes campañas ni embajadoras pagadas. Fue el boca a oreja, el medio más antiguo y eficaz del mundo, el que hizo su magia. Como bien explicó su fundadora, Beatriz de los Mozos a la revista Elle, “ha sido todo muy natural. Ni siquiera sabíamos que Tatiana las conocía, ¡ni mucho menos que las llevaría Beatrice o Alexandra!”.
Y eso es lo más hermoso de esta historia. Que en una época de saturación de tendencias y ruido digital, triunfan los productos con alma, que convencen por sí solos. Que las princesas eligen zapatos hechos a mano en talleres españoles, como podríamos hacer tú o yo. Que una firma joven, nacida con vocación artesanal, logra conquistar Mónaco sin perder ni una pizca de autenticidad.
¿Lo próximo? Solo falta que Carolina de Mónaco y Carlota Casiraghi se dejen seducir por las Flabelus. Nosotras ya tenemos nuestras apuestas. Y quizá tú también acabes preguntando: “¿Dónde las compraste?”.
Ayer, entre el rugido de los motores de la Fórmula 1 en Mónaco, las cámaras no solo captaron el glamour habitual de la familia Grimaldi. También revelaron un detalle que ya se ha vuelto costumbre en los estilismos de Tatiana Santo Domingo: sus inseparables venecianas made in Spain. Y no unas cualquiera, sino las inconfundibles de la firma Flabelus, que, como un secreto bien guardado, han recorrido de boca en boca los pasillos de palacio.