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El homenaje fashion de Sarah Jessica Parker a la Carrie de ‘Sexo en Nueva York’ en las últimas escenas de ‘And Just Like That…’
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El homenaje fashion de Sarah Jessica Parker a la Carrie de ‘Sexo en Nueva York’ en las últimas escenas de ‘And Just Like That…’

Si por algo se ha caracterizado el universo ficticio de ‘Sex and the City’ es por el trabajo de vestuario detrás de cada personaje, por eso el último look de Carrie no da puntada sin hilo

Foto: Carrie Bradshaw en el último capítulo de 'And Just Like That...'. (Gtres)
Carrie Bradshaw en el último capítulo de 'And Just Like That...'. (Gtres)

‘Sexo en Nueva York’ fue todo un éxito por dos razones: las historias de Candace Bushnell y sus columnas en las que luego se basó el personaje de Carrie Bradshaw en la serie; y el trabajo del equipo de vestuario capitaneado por su directora, Patricia Field. Que las historias de la escritora estadounidense eran buenas estaba claro, si no la serie no llegaría nunca a producirse. Field, en cambio, llegó al rescate tras la grabación del capítulo piloto en el que nadie quedó contento con el vestuario.

Fue la propia Sarah Jessica Parker la que propuso llamar a Patricia Field para arreglar el desastre. Ambas se conocían por haber trabajado juntas en ‘Miami Rhapsody’ (David Frankel, 1995). “En el primer episodio de la serie, Carrie escribe su columna desde la cama con una desaliñada camisa de manga larga y un pantalón de chándal. Era un atuendo que no me pondría ni en casa, y mucho menos para salir en la tele”, recuerda la propia Field en su libro ‘Pat in the City: My Life of Fashion, Style, and Breaking All the Rules’.

El primer look que construyó para la serie y le consiguió este trabajo fue precisamente el de la cabecera de ‘Sex and the City’, el del famoso tutú blanco. Conseguirlo no alteró lo más mínimo el presupuesto inicial de la serie porque la falda le costó 5 dólares. “Estaba rebuscando en la caja de cinco dólares de un showroom del centro de Nueva York cuando lo encontré (...) Asomaba un retal de tul blanco como la espumosa cresta de una ola en un mar de desechos”, y así fue como se encontró con la que luego sería una de las prendas más icónicas de la historia de la televisión.

“Tiré de él y salió una especie de tutú blanco muy chic. Me imaginé combinando esta falda de tul, corta y escalonada, con una camiseta ajustada o de tirantes para conseguir un look contemporáneo y moderno. También pensé que Sarah Jessica se sentiría identificada con esta alocada falda por su experiencia como bailarina de ballet”. Field conocía bien a Sarah Jessica Parker y supo darle lo que quería desde el primer momento.

placeholder Carrie Bradshaw en la cabecera de 'Sexo en Nueva York'. (Youtube)
Carrie Bradshaw en la cabecera de 'Sexo en Nueva York'. (Youtube)

Le costó un poco más con Darren Star, productor de la serie, que cuando vio el look dijo: “No lo pillo”. Sarah Jessica Parker y ella tuvieron que convencerlo, pero dos mujeres dando su opinión sobre qué querían ver las mujeres en la pequeña pantalla no parecía tampoco una cosa tan descabellada como para no hacerles caso. “Tratándose de una serie sobre mujeres sofisticadas, abiertas y contemporáneas de Nueva York, creía firmemente que el aspecto era tan importante para su éxito como el guion o la interpretación. SJP quería el tutú y luchó por él”.

El reconocimiento de que Patricia Field estaba en lo cierto a la hora de apostar por este trozo de tela rebajada de 5 dólares le llegó varias décadas después, en 2024. Fue la casa de subastas Julien’s en Los Ángeles la que la sacó a la venta por un valor inicial de 2.000 dólares. Pero su iconicidad y valor dentro de la historia de la televisión fue tal que la puja final fue de 40.000 dólares, 20 veces más del valor inicial y 8.000 del precio por el que lo compró Field a finales de los 90.

placeholder El último look de Carrie Bradshaw en 'And Just Like That...'. (Gtres)
El último look de Carrie Bradshaw en 'And Just Like That...'. (Gtres)

Por eso, en cuanto hemos visto a Sarah Jessica Parker en los zapatos -nunca mejor dicho- de Carrie Bradshaw por última vez en el capítulo final de ‘And Just Like That…’ con el que sería su último look de su historia, no pudimos evitar darnos cuenta del pequeño guiño que estaba haciendo a este otro icónico estilismo con el que la conocimos por primera vez un 6 de junio de 1998 en HBO. Este look ya lo habíamos visto meses atrás, a través de las fotos de paparazzi durante el rodaje de la serie por las calles de Nueva York. Pero nadie se imaginaba el valor de aquel -a primera vista- estrambótico look.

En las últimas escenas de ‘And Just Like That…’ vemos a Carrie yendo a recoger unas tartas para la cena de Acción de Gracias (tranquilos, en este artículo no hay spoilers, si los quieres aquí los tienes). Lo hacía vistiendo un top con escote en pico y cierre frontal, detalle de lentejuelas rosas en la parte delantera y mangas largas en tejido de punto. Esta la combinó con una falda de tul de tiro alto y largo midi con detalle de fajín que se ajusta a la cintura y una flor confeccionada en el mismo material que por momentos desaparece entre el vuelo que aportan tantos metros de tul.

Así, con la elección de esta falda y este material, Carrie parece homenajearse a sí misma 27 años después. Es una prenda, de base, muy diferente, como la Carrie de ‘And Just Like That…’ y la de ‘Sexo en Nueva York’, pero, en esencia, la misma, como la Carrie de ‘And Just Like That…’ y la de ‘Sexo en Nueva York’. “No es un tutú. Es una falda de tul”, le dijo Patricia Field a Darren Star cuando, con indiferencia, se refirió a esta falda como un tutú. “Es el síndrome de la princesa”. Y este ‘diagnóstico’, aunque no precisamente bueno, es la esencia que siempre ha mantenido nuestra Carrie Bradshaw desde que la conocemos: una actitud propia de una persona que actúa como si mereciera un trato especial, sin asumir responsabilidades o esfuerzos proporcionales.

‘Sexo en Nueva York’ fue todo un éxito por dos razones: las historias de Candace Bushnell y sus columnas en las que luego se basó el personaje de Carrie Bradshaw en la serie; y el trabajo del equipo de vestuario capitaneado por su directora, Patricia Field. Que las historias de la escritora estadounidense eran buenas estaba claro, si no la serie no llegaría nunca a producirse. Field, en cambio, llegó al rescate tras la grabación del capítulo piloto en el que nadie quedó contento con el vestuario.

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