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Todo lo que sabemos de la segunda parte de El Diablo viste de Prada: nuevos personajes, amores y pérdidas
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EL DIABLO VISTE DE PRADA

Todo lo que sabemos de la segunda parte de El Diablo viste de Prada: nuevos personajes, amores y pérdidas

Recordamos este icónico film y exploramos lo que promete la nueva edición, que apunta a reflejar la evolución de la industria de la moda veinte años después: desde la fecha de estreno a las nuevas caras

Foto: Anne Hathaway interpretando a su mítico papel de Andy Sachs en el rodaje de la segunda película de ´El diablo viste de Prada´, veinte años después. (Gtres)
Anne Hathaway interpretando a su mítico papel de Andy Sachs en el rodaje de la segunda película de ´El diablo viste de Prada´, veinte años después. (Gtres)

En 2006, una mujer de mirada glacial y frases afiladas se convirtió en el retrato más poderoso —y temido— de la moda. Era Miranda Priestly, la editora ficticia de la revista Runway, a quien Meryl Streep interpretó con tal magnetismo que le valió una nominación al Óscar y convirtió ´El diablo viste de Prada´ en un fenómeno global. Bastaba un gesto suyo para decidir si una tendencia sobrevivía o moría.

En una escena célebre, un simple suéter azul se transformaba, gracias a su explicación, en metáfora de cómo la industria dicta lo que vestimos sin que lo notemos. Veinte años después, el set de rodaje vuelve a ocupar una esquina del Upper East Side de Nueva York: Streep repite papel, Anne Hathaway y Emily Blunt regresan a su lado, y la pregunta que flota es inevitable. ¿Quién decide hoy lo que llevamos puesto: una editora implacable o el algoritmo anónimo de nuestras pantallas?.

placeholder El diablo viste de Prada. (Cortesía)
El diablo viste de Prada. (Cortesía)

En ´El diablo viste de Prada´, Andy Sachs - interpretada por Anne Hathaway- se subía a unos Jimmy Choo como quien pisa un territorio ajeno, dispuesta a sobrevivir en un universo que desconocía y que, al mismo tiempo, terminaría seduciéndola. En sus inicios, soñaba con el New York Times y despreciaba las jerarquías de Runway, pero la transformación estética —ese cambio de mirada reflejado en el vestidor de Andy— acabó siendo también un giro vital.

La película, estrenada en 2006, llevó a Patricia Field a una nominación al Óscar: la estilista convirtió la ropa en narrativa y dio a Andy un estilo que fusionaba la sofisticación de las grandes firmas con la estética inconfundible de los 2000, marcada por la irrupción de logomanías, cinturones anchos y bolsos icónicos que hoy son reliquias de archivo.

placeholder Anne Hathaway interpretando a Andy Sachs hace veinte años en la primera película ´El diablo viste de Prada´. (Cortesía)
Anne Hathaway interpretando a Andy Sachs hace veinte años en la primera película ´El diablo viste de Prada´. (Cortesía)

La trama de esta segunda entrega no ha necesitado comunicados oficiales para despertar la expectación: han sido los propios seguidores quienes, cual detectives de la alta costura, han ido descifrando el rumbo de la historia a partir de las imágenes filtradas del rodaje. Y lo que revelan estas instantáneas resulta tan elocuente como simbólico: Andy Sachs ha regresado al universo de Miranda Priestly, un espacio que en la primera película parecía haber dejado atrás definitivamente. Patricia Field ha adaptado su trabajo a este nuevo universo: trajes de chaqueta, blazers estructurados, mujer encorbatada, tacones asimétricos de punta fina...

placeholder Anne Hathaway interpretando a Andy Sachs veinte años después en los rodajes de la segunda película ´El diablo viste de Prada´. (Gtres)
Anne Hathaway interpretando a Andy Sachs veinte años después en los rodajes de la segunda película ´El diablo viste de Prada´. (Gtres)
placeholder Anne Hathaway interpretando a Andy Sachs veinte años después en los rodajes de la segunda película ´El diablo viste de Prada´. (Gtres)
Anne Hathaway interpretando a Andy Sachs veinte años después en los rodajes de la segunda película ´El diablo viste de Prada´. (Gtres)

En la primera entrega, la vida sentimental de Andy Sachs oscilaba entre dos polos: Nate Cooper, su pareja estable, encarnación de la vida cotidiana sacrificada en nombre del trabajo, y Christian Thompson - interpretado por Simon Baker- , escritor sofisticado que simbolizaba la atracción de un universo profesional y cultural recién descubierto. Mientras Nate se alejaba ante la falta de compromiso, Christian representaba la promesa —y el riesgo— de dejarse seducir por una existencia donde éxito profesional y fascinación personal se entrelazaban. Esa tensión marcó el tránsito de Andy hacia una madurez en la que la ambición se impuso a las certezas afectivas.

En esta secuela, Nate queda fuera de la ecuación y Christian tampoco parece figurar, abriendo un territorio inédito: Andy se vincula a un nuevo personaje interpretado por Patrick Brammall, actor australiano con una carrera marcada por la versatilidad entre géneros y registros. Su identidad en el guion se mantiene en secreto, pero su presencia plantea un interrogante clave: cómo afrontará la vida sentimental esta nueva versión de Sachs, donde experiencia, autonomía y ambición redefinen cada vínculo afectivo.

placeholder  Anne hathaway y Patrick Brammall en los rodajes de la nueva película de ´El diablo viste de Prada´ en Nueva York. (Gtres)
Anne hathaway y Patrick Brammall en los rodajes de la nueva película de ´El diablo viste de Prada´ en Nueva York. (Gtres)

Esta nueva edición refleja la realidad actual de la moda, donde las personalidades no irrumpen únicamente a través de revistas como Runway, sino también mediante las redes sociales. El reparto incorpora nuevas actrices que ya son referentes del sector, y su aparición en el set confirma que este elenco llega con fuerza. Entre ellas destacan Simone Ashley y Amelia Grey, quienes en la vida real han desfilado por escenarios como la Met Gala y otros espacios emblemáticos de la moda. En esta reinterpretación cinematográfica, el director David Frankel ,al frente también de la primera película, integra a estas nuevas figuras en la narrativa, incorporando su presencia al entramado del universo de Miranda Priestly.

placeholder Amelia Gray en la Met Gala 2025, quien tendrá un papel en la nueva edición de ´El diablo viste de Prada. (Getty)
Amelia Gray en la Met Gala 2025, quien tendrá un papel en la nueva edición de ´El diablo viste de Prada. (Getty)

Todo indica que ´El diablo viste de Prada 2´ incorporará una escena que remite directamente a la Met Gala, o al menos se inspirará en la magnitud de su alfombra roja, ese espacio anual donde convergen personalidades que definen tendencias y dictan códigos estéticos. Las filtraciones han sido constantes y las especulaciones incesantes sobre esta ficción, ya perfilada como uno de los estrenos más aguardados de 2026.

El calendario parece diseñado con precisión estratégica: el estreno se ha fijado para el 1 de mayo, apenas tres días antes de la celebración de la gala, prevista el 4 del mismo mes, lo que sugiere una sincronización pensada para maximizar la expectación y la resonancia mediática. En esta imagen se ve a Streep bajo su papel de Miranda, acompañada de Nigel - interpretado por Stanley Tucci-, su mano derecha en la ficción.

Otra de las revelaciones que ha incendiado al fandom apunta a una secuencia funeraria, un indicio inequívoco de que la muerte tocará a alguno de los personajes de ´El diablo viste de Prada 2´. La identidad del afectado permanece bajo un velo absoluto; cualquier certeza solo se develará con el estreno. Las imágenes filtradas muestran a Anne Hathaway —Andy Sachs— junto a Nigel, sugiriendo que incluso en momentos de duelo, las relaciones y jerarquías dentro de este mundo de alta costura seguirán desplegándose.

placeholder Anne Hathaway en el rodaje 'El diablo viste de prada 2' (Gtres)
Anne Hathaway en el rodaje 'El diablo viste de prada 2' (Gtres)

Aunque habrá pérdidas y nuevas incorporaciones sentimentales y profesionales, que anticipan un giro en la narrativa de estas nuevas celebridades del mundo de la moda, ciertos vínculos se conservan intactos. Emily Charlton, interpretada por Emily Blunt, retoma su lugar como mano derecha de Miranda, un rol que ya definió en la primera entrega hasta la irrupción de Andy. Al final de aquella película, la relación entre Andy y Emily se cerraba con delicadeza: una llamada de teléfono sellaba un adiós cargado de afecto y reconocimiento mutuo, con Sachs abandonando el terreno que podía convertirla en rival.

placeholder Emily Blunt interpretando a Emily Charlton en los rodajes de la segunda edición de ´El diablo viste de Prada´. (Gtres)
Emily Blunt interpretando a Emily Charlton en los rodajes de la segunda edición de ´El diablo viste de Prada´. (Gtres)

En esta nueva fase, ambas continúan orbitando junto a Miranda, planteando interrogantes que alimentan la expectativa: ¿cómo se conformará ahora este trío en Runway? ¿Qué funciones, tensiones y alianzas definirán a cada una dentro de este ecosistema de poder y estética? La dinámica entre las tres promete ser tan estratégica como reveladora, un espejo de la jerarquía y la elegancia que siempre han caracterizado la saga.

Aunque esta película sigue siendo una adaptación de la novela de Lauren Weisberger, la segunda parte ha tejido numerosas sinergias que la acercan a la realidad contemporánea, reflejando tanto el lugar que ocupa hoy la industria de la moda como la evolución que ha experimentado en estos veinte años. Weisberger, quien trabajó durante años como asistente de Anna Wintour —editora jefe de Vogue y figura indiscutible en la moda global—, nunca ha ocultado que Miranda Priestly se inspira en la icónica editora, aunque ha recalcado en múltiples ocasiones que se trata de una exageración de sus rasgos.

placeholder Anne Hathaway,  Meryl Streep Stanley Tucci interpretando a Andy, Miranda y Nigel durante el rodaje de la segunda parte de ´El diablo viste de Prada´. (Gtres)
Anne Hathaway, Meryl Streep Stanley Tucci interpretando a Andy, Miranda y Nigel durante el rodaje de la segunda parte de ´El diablo viste de Prada´. (Gtres)

En esta nueva entrega, los rumores apuntan a que el personaje de Miranda podría experimentar un giro dramático, alineado con la realidad reciente: en junio de 2025, Wintour anunciaba su retirada, un hecho que podría resonar en la narrativa, modulando la autoridad, los desafíos y la influencia de la figura central del relato.

En definitiva, ´El diablo viste de Prada 2´ no solo promete un regreso a los pasillos y despachos donde la moda dicta reglas, sino que se perfila como un espejo de los cambios culturales y estéticos de dos décadas, un relato donde poder, estilo y emociones convergen en un escenario de elegancia, ambición y misterio que dejará al público cuestionando quién teje los hilos del poder actualmente en la industria de la moda.

En 2006, una mujer de mirada glacial y frases afiladas se convirtió en el retrato más poderoso —y temido— de la moda. Era Miranda Priestly, la editora ficticia de la revista Runway, a quien Meryl Streep interpretó con tal magnetismo que le valió una nominación al Óscar y convirtió ´El diablo viste de Prada´ en un fenómeno global. Bastaba un gesto suyo para decidir si una tendencia sobrevivía o moría.

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