Prada más Prada que nunca las claves del desfile de Milán
El desfile de Milán confirmó que la firma sigue siendo una de las casas más influyentes del panorama internacional
El universo de Prada volvió a brillar en la pasarela de Milán con una colección que, más que nunca, encarna el ADN de la firma. Bajo la batuta de Miuccia Prada y Raf Simons, el tándem creativo que desde 2020 dirige la casa italiana, el desfile Primavera-Verano apostó por una estética que equilibra la pureza arquitectónica de las líneas con un aire experimental, atrevido y profundamente contemporáneo. El resultado: una colección que es Prada en estado puro, con guiños constantes a la historia de la marca y a esa capacidad de redefinir lo feo para convertirlo en deseable.
La expectación era máxima dentro de la sala, y no solo por la propuesta estética que traía la maison. En el ‘front row’ se dieron cita algunas de las invitadas más buscadas del momento: desde actrices europeas y estrellas de Hollywood hasta embajadoras de la firma que han marcado estilo en las alfombras rojas más recientes.
Se dejaron ver figuras de la moda como Kerry Washington o Felicity Jones, icono de estilo, y varias influencers asiáticas que concentran millones de seguidores en redes sociales, reflejo de la globalización de la firma y de su poder de atracción intergeneracional.
Una de las curiosidades del desfile es que ha desfilado Nieves Boucher, la modelo de 21 años, representada por The Tribe Models, que es originaria de Jaca (Huesca) y de madre escocesa y padre aragonés.
El poder de la dualidad Prada
La colección dejó clara la obsesión de Miuccia Prada y Raf Simons por trabajar la dualidad: lo rígido frente a lo fluido, lo utilitario frente a lo sensual, lo austero frente a lo festivo. Vimos prendas con cortes casi industriales, como los monos de inspiración workwear en azul y verde militar, que convivieron con vestidos lenceros de seda y tops mínimos que apenas rozaban la piel. La yuxtaposición fue la clave: una camisa masculina podía transformarse en un vestido con superposiciones de tul, y un uniforme obrero adquiría sofisticación gracias a guantes largos satinados en colores joya.
El escenario, un suelo brillante en naranja lacado, amplificaba las siluetas y reforzaba ese aire surrealista que tanto gusta a la maison. Los reflejos de las modelos al caminar multiplicaban la sensación de estar ante un juego de espejos en el que nada es lo que parece, y en el que el espectador debe replantearse qué significa realmente vestir bien.
Tendencias que marcarán la Primavera-Verano
En cuanto a las tendencias, Prada volvió a ser prescriptiva. Las transparencias y los tejidos ligeros dominaron la propuesta, reafirmando que la sensualidad seguirá siendo protagonista en 2025. La firma apostó por los colores vibrantes —amarillos ácidos, verdes intensos, rosas y fucsias—, que convivieron con la sobriedad del negro y el azul marino. Los guantes largos, vistos en múltiples combinaciones, prometen convertirse en el accesorio fetiche de la temporada, aportando dramatismo incluso a los looks más sencillos.
Otro punto fuerte fueron los bolsos estructurados de cuero negro, que se presentaron como contrapunto práctico frente a la ligereza de las prendas. Y no faltaron las faldas midi, a veces de aire rígido, a veces vaporosas, reafirmando esa silueta que ya se ha convertido en emblema de la casa.
Miuccia Prada y Raf Simons insistieron en un mensaje claro: la belleza está en lo imperfecto, en lo inesperado. Así lo demostraron los estilismos que mezclaban colores chocantes, como verde ácido con marrón, o fucsia con caqui. También la combinación de tejidos nobles con materiales más técnicos, casi industriales, subrayó esta filosofía. Prada no busca complacer, busca incomodar y hacer pensar, y ahí radica su fuerza.
Más allá de las prendas, Prada propone una actitud: vestir como un acto de rebeldía intelectual y estética. Y esa es, quizás, la tendencia más importante de todas.
El universo de Prada volvió a brillar en la pasarela de Milán con una colección que, más que nunca, encarna el ADN de la firma. Bajo la batuta de Miuccia Prada y Raf Simons, el tándem creativo que desde 2020 dirige la casa italiana, el desfile Primavera-Verano apostó por una estética que equilibra la pureza arquitectónica de las líneas con un aire experimental, atrevido y profundamente contemporáneo. El resultado: una colección que es Prada en estado puro, con guiños constantes a la historia de la marca y a esa capacidad de redefinir lo feo para convertirlo en deseable.