Julien Dossena revoluciona un Rabanne más primaveral que nunca
Un homenaje al resplandor, la exploración de volúmenes y la libertad creativa, uniendo el futurismo más audaz con la frescura propia del verano
En la pasarela de París, Julien Dossena volvió a demostrar por qué es uno de los directores creativos más influyentes de la moda actual. Su propuesta para Paco Rabanne primavera-verano 2026 es una oda al brillo, a la experimentación volumétrica y a la libertad estética, donde conviven el futurismo más radical y la ligereza veraniega.
El brillo como declaración de intenciones
El desfile se inauguró con el ADN más reconocible de la maison: vestidos bañados en lentejuelas plateadas, flores metálicas en 3D que parecían esculturas vivientes y tejidos que convertían la luz en protagonista. Un futurismo brillante que no se limita a la fiesta nocturna, sino que se despliega como manifiesto de hedonismo urbano.
Sport y alta costura en un mismo gesto
Dossena fusiona lo cotidiano con lo espectacular: gafas que evocan máscaras de buceo, sandalias con ornamentos que parecen aletas o plumas y camisas de estampado playero anudadas a la cintura que dialogan con vestidos de gala metálicos. Una mezcla irreverente y sofisticada que rompe fronteras.
Volúmenes que esculpen el movimiento
Los volúmenes, marca de la casa, alcanzan nuevas dimensiones: vestidos globo, faldas acampanadas de caída orgánica y superposiciones florales que generan un efecto tridimensional. Aquí no hay romanticismo naïf, sino una mirada futurista que juega con la arquitectura textil.
La paleta: entre el metal y la brisa marina
Aunque el plateado y dorado dominaron, la colección se abrió a verdes bosque, azules intensos, tierras profundas y estampados bohemios. En un segundo bloque, irrumpieron los pasteles (menta, rosa empolvado, melocotón, azul cielo), contrapunto suave y juvenil que equilibró el dramatismo metálico con frescura veraniega.
Cut-outs y escotes como lenguaje
La sensualidad se expresó a través de cortes estratégicos: tops geométricos, vestidos mini con aberturas frontales y escotes cruzados que desafiaban la silueta clásica. Una moda que revela más de lo que cubre, sin perder sofisticación.
Flores y océano, dos hilos narrativos
Las flores, reinterpretadas en clave futurista, aparecieron como pétalos flotantes o estampados acuarelados, mientras que la inspiración marina surgió en accesorios que recordaban conchas y corales, con transparencias que evocaban el agua. Una colección que navegó entre lo orgánico y lo surrealista.
Zapatos que son obras de arte
El calzado fue mucho más que complemento: tacones con plumas doradas, sandalias con pétalos metálicos y estructuras que parecían piezas de joyería. Cada look se sostuvo en zapatos que se convirtieron en escultura.
Un manifiesto de libertad de género
La pasarela fue también un statement inclusivo: chaquetas de cuero oversized sobre leggings estampados, siluetas fluidas sin fronteras de género y una estética andrógina que reivindicó el estilo como espacio de libertad.
En la pasarela de París, Julien Dossena volvió a demostrar por qué es uno de los directores creativos más influyentes de la moda actual. Su propuesta para Paco Rabanne primavera-verano 2026 es una oda al brillo, a la experimentación volumétrica y a la libertad estética, donde conviven el futurismo más radical y la ligereza veraniega.