Pelucón y de blanco troquelado: el llamativo look de Serena Williams en los Premios Princesa de Asturias
Hoy, frente a los Reyes, Serena no solo ha recogido un galardón: ha mostrado una versión de estilo única. Con este look, ha vuelto a demostrar que, incluso fuera de las pistas, juega en otra liga
Serena Williams en su entrada a la recepción (Limited Pictures)
Ayer, Serena Williams se convirtió en la protagonista más vibrante de Oviedo al bailar al ritmo de los gaiteros asturianos, demostrando que el retiro del tenis no ha apagado su magnetismo. Pero hoy, en la audiencia con los premiados presidida por la Familia Real, la leyenda del deporte ha dado un giro absoluto: de la energía festiva ha pasado a una sofisticación casi escultórica, vestida de blanco de pies a cabeza.
El escenario, el Hotel de la Reconquista, se ha llenado de flashes al verla aparecer con un dos piezas troquelado, compuesto por un vestido midi y un abrigo largo a juego, ambos confeccionados en un tejido calado con patrones geométricos. Un diseño de aire artesanal que recuerda a los encajes de alta costura, reinterpretados con un enfoque contemporáneo y algo arquitectónico.
Serena Williams (Limited Pictures)
El conjunto, que podría haberse quedado en lo ornamental, se transforma en pura presencia gracias a un gesto sencillo pero decisivo: Serena ha llevado el abrigo apoyado sobre los hombros, sin introducir los brazos por las mangas, ese truco de estilista que convierte un look en una declaración de poder. El efecto es inmediato: la silueta se amplía, el porte se eleva y la prenda adquiere ese aire de capa regia que tanto favorece a las figuras icónicas.
Debajo, el vestido troquelado se ajusta al cuerpo, dejando entrever un sutil juego de transparencias. La elección del color blanco no parece casual. Si ayer vestía con tonos piel y actitud de celebración, hoy se presenta en clave casi nupcial, como si quisiera rendir tributo a una nueva etapa vital: la de la Serena empresaria, madre y referente de estilo que ya no necesita raquetas para dominar la escena.
El detalle de los zapatos de salón en rojo cereza rompe la monocromía y funciona como acento perfecto. Es el tipo de contraste que solo una mujer con estilista misma introduce en un look blanco total: un punto de energía que recuerda que detrás del abrigo-capa y del vestido de encaje sigue latiendo la campeona que marcó una era.
El complemento inesperado
Y luego está su melena, uno de los aspectos más comentados de su aparición. Serena ha apostado por una peluca rubia platino, larga, suelta y con raya al medio, que inevitablemente evoca a Daenerys Targaryen, la “madre de dragones” de Juego de Tronos. Un guiño de fantasía que no pasa inadvertido y que, al combinarse con el blanco del look, refuerza ese halo algo mítico. El tono, más frío y luminoso que en otras de sus apariciones, resalta su piel y aporta contraste fotogénico, ideal para los planos cortos y la luz natural de la mañana ovetense.
Serena Williams, Premio Princesa de Asturias del Deporte (Limited Pictures)
La composición completa —textura troquelada, blanco absoluto, melena de reina medieval y gesto de estilista— demuestra, una vez más, que Serena Williams domina el arte del fashion storytelling. Cada aparición es un capítulo distinto, pero todos comparten una constante: el control absoluto sobre su imagen.
Ayer, Serena Williams se convirtió en la protagonista más vibrante de Oviedo al bailar al ritmo de los gaiteros asturianos, demostrando que el retiro del tenis no ha apagado su magnetismo. Pero hoy, en la audiencia con los premiados presidida por la Familia Real, la leyenda del deporte ha dado un giro absoluto: de la energía festiva ha pasado a una sofisticación casi escultórica, vestida de blanco de pies a cabeza.