Este sábado, el Palacio Municipal de IFEMA en Madrid se convirtió en el epicentro del cine español con motivo de los Premios Forqué. Como era de esperar, por su alfombra roja desfilaron decenas de intérpretes, directores y rostros imprescindibles de la industria. Pero la noche no se quedó solo en los discursos y los premios: la moda tuvo un papel protagonista, con invitados que cuidaron al detalle sus elecciones. Aunque, eso sí, si hay alguien que acaparó todas las miradas fue Cayetana Guillén Cuervo, que ejerció de madrina de ceremonias junto a Daniel Guzmán.
Para esta ocasión, Cayetana Guillén Cuervo confió en las manos de Rubén Hernández, responsable de los tres vestidos que lució a lo largo de la gala. El diseñador, en conversación con Vanitatis, se muestra "encantado de haber podido crear para Cayetana los diferentes diseños que ha llevado en esta cita tan importante". Más aún porque en esta ocasión ha sido la presentadora. El proceso no fue inmediato ya que, como explica, se estudiaron "distintas opciones de tejidos y siluetas" hasta dar con los looks definitivos. Todos ellos, fieles a la esencia de la firma, se confeccionaron de forma artesanal en su atelier de Alicante: "Hemo cuidado cada detalle".
Boceto del primer vestido de Cayetana Guillén Cuervo. (Cortesía)
El primero de ellos lo lució en la alfombra roja. Se trata de vestido joya que realezaba, con precisión, su silueta. El diseño, de corte ajustado y atado al cuello, acompañaba el cuerpo sin rigideces y tenía una caída impecable. Además, el tono oro rosa aportaba luz y sofisticación, alejándose de los dorados más evidentes -aunque en esta edición el color que más destacó fue el negro-. Las incrustaciones de cristales, dispuestas de forma uniforme, añadían brillo sin exceso. En sí, portó un look pensado para impactar desde la elegancia, coherente y muy acorde a su papel como maestra de ceremonias.
Boceto del segundo vestido de Cayetana Guillén Cuervo. (Cortesía)
Para su segundo cambio de vestuario, Cayetana Guillén Cuervo optó por una silueta con un marcado aire clásico. Un vestido de corte años 50, confeccionado en mikado de seda color marrón chocolate, que aportaba presencia. Cabe apuntar que el volumen de la falda contrastaba con un cuerpo limpio y bien definido. Eso sí, el foco se concentraba en la cintura, rematada con un adorno joya bordado de manera artesanal. Los cristales en tonos dorados aportaban luz sin romper la sobriedad del conjunto. Se trataba de un diseño elegante, atemporal y con un claro guiño a la alta costura más tradicional.
Boceto del tercer cambio de look de Cayetana Guillén Cuervo. (Cortesía)
El tercer diseño apostaba por una línea más contemporánea y rotunda. Se trataba de un mono de cuellohalter realizado íntegramente en microcristales en tonos plata, pensado para brillar bajo los focos. La silueta estilizada y el corte limpio alargaban la figura sin necesidad de artificios. Además, el acabado joya aportaba fuerza visual, pero con un punto sofisticado. Así, Guillén Cuervo lució una elección moderna, eficaz y muy escénica. Una forma de cerrar, a la perfección, una noche en la que cada cambio de vestuario, como indicaba el diseñador, estaba medido al detalle.
En definitiva, con estos tres diseños, Cayetana Guillén Cuervo reafirmó su apuesta por la moda de autor y por el valor del trabajo artesanal. Una apuesta coherente con su trayectoria y con el papel que asumía durante la gala. Así, cada cambio de vestuario respondió a un momento concreto sin perder unidad ni discurso. Y logró consagrarse como una de las mejor vestidas porque consiguió un resultado equilibrado, elegante y bien medido y dejó claro que más allá de conducir la ceremonia, el estilo, cuando está bien pensado, forma parte del relato.
Este sábado, el Palacio Municipal de IFEMA en Madrid se convirtió en el epicentro del cine español con motivo de los Premios Forqué. Como era de esperar, por su alfombra roja desfilaron decenas de intérpretes, directores y rostros imprescindibles de la industria. Pero la noche no se quedó solo en los discursos y los premios: la moda tuvo un papel protagonista, con invitados que cuidaron al detalle sus elecciones. Aunque, eso sí, si hay alguien que acaparó todas las miradas fue Cayetana Guillén Cuervo, que ejerció de madrina de ceremonias junto a Daniel Guzmán.