Combinar cuadros y estampados ¿Sí o no? Las street stylers lo confirman
Combinar cuadros y estampados no solo es posible, sino que es una de las fórmulas más interesantes
Durante años, mezclar estampados fue uno de esos mandamientos no escritos de la moda que parecía inquebrantable. Cuadros con flores, rayas con animal print o tartán con gráficos geométricos sonaban, como mínimo, arriesgados. Sin embargo, basta con pasear por París, Copenhague o Milán durante las semanas de la moda para comprobar que las street stylers han desmontado este mito con naturalidad, estilo y mucha intención. La respuesta es clara: sí, se pueden combinar cuadros y estampados, pero hay que saber cómo.
La clave está en entender que no se trata de sumar por sumar, sino de crear un diálogo visual coherente. Un buen ejemplo lo encontramos en las chaquetas de cuadros reinterpretadas desde una mirada contemporánea, como la Sports Jacket de Maison Margiela con forro naranja flúor. A primera vista, la mezcla parece audaz: un estampado clásico en tonos oscuros combinado con un interior vibrante y casi técnico. Sin embargo, el resultado funciona porque el diseño mantiene una base sobria que actúa como lienzo, mientras el color intenso aparece de forma estratégica, aportando contraste y modernidad sin saturar el conjunto.
Otro truco que las expertas dominan es equilibrar volúmenes y texturas. Si la parte superior concentra el protagonismo con cuadros, tartanes o mezclas cromáticas potentes, la inferior suele optar por un básico con carácter, como unos vaqueros wide leg de tiro alto en denim oscuro. Este tipo de jeans, como los de la ZW Collection de Zara, funcionan como un ancla estilística: su silueta amplia es tendencia, pero su color uniforme permite que el foco siga estando en el estampado superior. Así, el conjunto respira y evita el efecto “exceso” que muchas temen al mezclar prints.
La camisa es otra pieza clave en este juego. Las street stylers apuestan por camisas de cuadros con personalidad, como las versiones de algodón estampado que reinterpretan el clásico check con nuevos colores o escalas. La camisa de algodón estampada de Ralph Lauren para El Corte Inglés es un buen ejemplo de cómo un patrón tradicional puede actualizarse y convivir con otras piezas estampadas si se mantiene una armonía cromática. Repetir uno o dos colores del estampado en el resto del look —en los pantalones, el bolso o incluso en el forro de la chaqueta— es una fórmula que nunca falla.
Los accesorios también juegan un papel fundamental. Un bolso con estampado animal como este de Lonbali o textura marcada, como el efecto serpiente, puede integrarse sin problema si el resto del estilismo está bien construido. Aquí entra en juego la jerarquía visual: uno de los estampados debe liderar y los demás acompañar. No todos compiten por atención, algunos simplemente suman profundidad.
En definitiva, las calles han hablado. La clave está en el equilibrio, la coherencia cromática y la seguridad al vestir. Porque, como demuestran las street stylers, la moda también es atreverse… pero con criterio.
Durante años, mezclar estampados fue uno de esos mandamientos no escritos de la moda que parecía inquebrantable. Cuadros con flores, rayas con animal print o tartán con gráficos geométricos sonaban, como mínimo, arriesgados. Sin embargo, basta con pasear por París, Copenhague o Milán durante las semanas de la moda para comprobar que las street stylers han desmontado este mito con naturalidad, estilo y mucha intención. La respuesta es clara: sí, se pueden combinar cuadros y estampados, pero hay que saber cómo.