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¿Qué tienen en común Rose Byrne y Zoë Kravitz? La respuesta está en el nombre de Betina Goldstein
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¿Qué tienen en común Rose Byrne y Zoë Kravitz? La respuesta está en el nombre de Betina Goldstein

La manicurista que ha convertido la discreción en el gesto más sofisticado de la belleza contemporánea

Foto: Zoe Kravitz (Reuters)
Zoe Kravitz (Reuters)

En una alfombra roja donde cada detalle cuenta —del corte del vestido al último reflejo del gloss— hay un gesto que, para los ojos entrenados, dice más de lo que parece: una manicura impecable. No hablamos nail art excesivo, sino de ese estilo sutil que parece casi casual y que, sin embargo, es fruto de un trabajo artesano absoluto. Si te has preguntado qué tienen en común los últimos looks de Rose Byrne y Zoë Kravitz en grandes citas como los Globos de Oro, la respuesta es clara: Betina Goldstein.

Goldstein se ha convertido en la manicurista de referencia para las celebrities que entienden la belleza como un ejercicio de buen gusto. Su estilo, reconocible al instante, huye de lo obvio y apuesta por uñas que acompañan el look sin robarle protagonismo. El resultado es ese efecto “piel de seda” en las manos que hemos visto recientemente en algunas de las alfombras rojas más comentadas.

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El caso de Zoë Kravitz es paradigmático. Acostumbrados a que cada uno de sus beauty looks marque tendencia —desde su micro bob hasta ese maquillaje que parece desenfocado—, su última aparición en los Globos de Oro fue una lección magistral de soft glam. Todo funcionaba en perfecta armonía: el recogido pulido, pero relajado, los tonos rosados en ojos y labios… y, por supuesto, una manicura que redefinía la clásica francesa. Translúcida, ligeramente empolvada, casi como una nube. Una uña que sin quererlo elevaba el conjunto.

Algo similar ocurrió con Mia Goth o Rose Byrne, otras de las grandes adeptas al minimalismo bien entendido. En el caso de Rose, la manicura se integraba como una prolongación natural de su estilismo: limpia, brillante, con un acabado pulido que hablaba de lujo silencioso. Es precisamente ahí donde reside el talento de Goldstein: en entender que las uñas no son un accesorio aislado, sino una pieza más del relato estético.

placeholder Rose Byrne (REUTERS Mario Anzuoni)
Rose Byrne (REUTERS Mario Anzuoni)

No es casualidad que su nombre aparezca ligado a firmas de alta costura y a actrices que priorizan una imagen coherente y refinada. Betina Goldstein trabaja la uña como si fuera un tejido delicado, prestando especial atención a la preparación, al equilibrio del color y al acabado final. Su obsesión por las bases perfectas y los top coats casi invisibles es lo que permite que sus manicuras sobrevivan al primer plano de una cámara HD sin perder frescura.

Más allá de las celebrities, su influencia se ha filtrado en las tendencias actuales. El auge de las uñas “clean”, los tonos lechosos, los acabados translúcidos y las reinterpretaciones suaves de la manicura francesa llevan su sello, aunque no siempre se mencione. Es una estética que conecta con una nueva forma de entender el lujo: menos exceso, más intención.

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En un momento en el que el nail art maximalista convive con esta vuelta a lo esencial, Goldstein representa el equilibrio perfecto. Sus manicuras no buscan likes inmediatos, sino perdurar en el conjunto. Por eso funcionan tan bien en alfombras rojas y editoriales de moda: porque no cansan, no compiten y no pasan de moda.

Así que la próxima vez que veas un look impecable de Zoë Kravitz, Rose Byrne o cualquier otra actriz que parece tenerlo todo bajo control, baja la mirada. Probablemente, en sus manos esté la firma silenciosa de Betina Goldstein, la manicurista que ha convertido la discreción en el gesto más sofisticado de la belleza actual.

placeholder Las manos de Mia Goth (REUTERS Daniel Cole)
Las manos de Mia Goth (REUTERS Daniel Cole)

No es casualidad que su nombre aparezca ligado a firmas de alta costura y a actrices que priorizan una imagen coherente y refinada. Betina Goldstein trabaja la uña como si fuera un tejido delicado, prestando especial atención a la preparación, al equilibrio del color y al acabado final. Su obsesión por dar varias capas de bases perfectas y top coats casi invisibles es lo que permite que sus manicuras sobrevivan al primer plano de una cámara HD sin perder frescura.

En una alfombra roja donde cada detalle cuenta —del corte del vestido al último reflejo del gloss— hay un gesto que, para los ojos entrenados, dice más de lo que parece: una manicura impecable. No hablamos nail art excesivo, sino de ese estilo sutil que parece casi casual y que, sin embargo, es fruto de un trabajo artesano absoluto. Si te has preguntado qué tienen en común los últimos looks de Rose Byrne y Zoë Kravitz en grandes citas como los Globos de Oro, la respuesta es clara: Betina Goldstein.

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