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Naomi Osaka cambia las reglas de la moda en las canchas de tenis, ¿es un presagio de lo que veremos?
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MODA & CULTURA

Naomi Osaka cambia las reglas de la moda en las canchas de tenis, ¿es un presagio de lo que veremos?

Un look de medusa con paraguas incluido que ha dejado atónito al mundo del deporte y de la moda

Foto: Osaka impacta con un original
Osaka impacta con un original "look" en el open de australia (EFE)

Naomi Osaka lleva tiempo demostrando que, cuando entra a una pista, no solo empieza un partido: empieza un fashion film. Y en el Open de Australia 2026 lo ha vuelto a dejar clarísimo con un look de esos que no se quedan en “qué raro” o “qué bonito”, sino que te obligan a mirar dos veces. Porque lo suyo no va de llamar la atención por deporte. 

Su entrada en la Rod Laver Arena fue espectacular. Antes de sacar, ya estaba contando algo: que este regreso al circuito viene con una versión de ella más personal y que la cancha de tenis se puede convertir en una pasarela. El outfit era atrevido, sí, y por eso se hizo viral en cuestión de minutos. Pero lo interesante es que tenía sentido. No era un disfraz ni un capricho: era una historia puesta en capas, colores y detalles.

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Osaka siempre ha tenido esa manera de entender la ropa como una extensión de su estética. En una disciplina donde a veces parece que todo tiene que ser correcto, limpio y casi uniforme, modo Wimbledon, ella se ha permitido lo contrario: jugar con volúmenes, brillos, lazos, faldas con movimiento, accesorios que rozan la estética de 'Avatar'. Incluso llevó una chaqueta a conjunto como segundo look para el calentamiento...

En Melbourne, esa expresión se tradujo en una estética casi acuática, con tonos turquesa y verdes, y una sensación de fluidez que recordaba a una medusa. Y aquí viene la parte clave: esa inspiración no nace de un moodboard frío ni de una tendencia del momento, sino de que ella quería aportar algo personal. La idea surgió a partir de una imagen que compartió con su hija, Shai. Es decir, que el look no es solo “moda”. Es una manera de meter su vida real dentro de un escenario gigantesco.

La medusa tiene algo muy potente como símbolo: se mueve con suavidad, pero tiene fuerza; sobrevive adaptándose. Y esa lectura encaja con el momento de Osaka, que ha pasado por pausas, cambios, presión y expectativas, y aun así vuelve a situarse en el centro con una energía nueva. Aquí la moda funciona como lenguaje: este ha sido su mensaje. 

placeholder Naomi Osaka (REUTERS Jaimi Joy)
Naomi Osaka (REUTERS Jaimi Joy)

A esa narrativa se suma otro elemento que ya forma parte del imaginario Osaka: la mariposa. Aparecía tanto en el sombrero como en la sombrilla, conectando con aquel instante viral de 2021 en el que una mariposa se posó en su cara durante un partido y ella la apartó con una delicadeza casi cinematográfica. Convertir ese recuerdo en detalle de diseño no es casualidad: habla de transformación y de cómo se construye una memoria a partir de gestos pequeños.

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Y lo mejor es que todo esto no se queda en “qué simbólico”. Está muy bien ejecutado. Nike, su patrocinador, y según ella misma contó después del partido, le dio libertad creativa para desarrollar su idea, algo que no siempre pasa cuando hay una marca grande detrás. Y, para rematar la parte más espectacular del conjunto, entró en escena Robert Wun, uno de los diseñadores más interesantes del momento por su manera de trabajar la fantasía. Sus piezas tienen ese punto escultórico, casi de criatura, que encajaba perfectamente con el universo marino y con la idea de cambio.

El resultado fue un walk-on look que se movía entre el deporte y la alta moda. Pliegues cuidados, capas translúcidas que aportaban movimiento, una silueta con drama bien medido y un sombrero de ala ancha con velo que daba misterio sin convertirla en personaje. Era una estética muy pensada para la entrada, para ese instante en el que el estadio se detiene y todo el mundo mira.

placeholder Naomi haciendo una espectacular entrada (REUTERS Jaimi Joy)
Naomi haciendo una espectacular entrada (REUTERS Jaimi Joy)

No sorprende que el circuito femenino lo celebrara como una aparición “de diva” y que en redes se activaran comparaciones con iconos pop. Osaka entiende muy bien el poder de esas referencias, y sabe que el tenis, hoy, también se juega en cultura. Un look puede convertirse en imagen, y una imagen puede quedarse años. Eso es lo que ella está fabricando: momentos que sobreviven al marcador.

Además, hay algo muy redondo en que esto ocurra precisamente en Australia. Melbourne es un lugar importante en su historia: allí ganó dos de sus cuatro Grand Slam y allí ha vivido algunas de sus escenas más recordadas. Volver en 2026 con un look que mezcla memoria (la mariposa), presente (su alianza creativa con Nike) y vida personal (su hija) es una forma elegante de decir: “sigo aquí, pero no soy la misma”. Y eso, cuando se consigue sin necesidad de subrayarlo, tiene más fuerza.

Este gesto está ampliando el espacio de la moda en el tenis. Está demostrando que una deportista puede ser atleta, creadora y hablar de sí misma al mismo tiempo. Que la pista no es solo un lugar para competir, también puede ser un escenario donde construir historias. Y que, si algo queda claro con este debut en el Open de Australia 2026, es que su manera de usar la moda ya no es un guiño ocasional: viene para quedarse. ¿Quién será la siguiente jugadora?

Naomi Osaka lleva tiempo demostrando que, cuando entra a una pista, no solo empieza un partido: empieza un fashion film. Y en el Open de Australia 2026 lo ha vuelto a dejar clarísimo con un look de esos que no se quedan en “qué raro” o “qué bonito”, sino que te obligan a mirar dos veces. Porque lo suyo no va de llamar la atención por deporte. 

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