Ha veces en que el bolso solo funciona como complemento, y otras en las que marcan el tono del look. Este shopper de Mango es, definitivamente, lo segundo, pero sin estridencias, porque su baza no es un logo ni un diseño complicado, sino la mezcla de materiales y un estampado que vuelve una y otra vez al armario cuando apetece salir del negro liso o del camel de siempre.
La propuesta parte de un tote de piel bovina con pelo, un acabado que, además de dar textura, cambia por completo la lectura de un bolso grande. Mango explica que la piel ha sido “tratada para ofrecer un aspecto envejecido y lavado”, un detalle que suele traducirse en un look menos rígido y más vivido, con matices que hacen que el acabado no sea totalmente uniforme. Eso le quita formalidad al shopper y lo coloca en una zona muy práctica, la de los bolsos que sirven para el día a día pero no parecen básicos.
El bolso de Mango ideal para las que quieran ir a la última (Cortesía)
El estampado, en blanco y negro y con aire de cebra cada vez se integra de forma más fácil en los estilismos. La clave está en que funciona casi como un estampado neutro con personalidad. Si no te apetece “pensar” demasiado, puedes llevarlo con vaqueros y un jersey liso y ya tienes un punto interesante. Si te gusta afinar más, también queda bien con un traje oscuro, con prendas en gris, con beige o incluso con un total look blanco cuando quieres algo más limpio.
En cuanto al diseño, Mango lo plantea como un tote clásico, con asa de hombro y un cierre interior de imán que resulta cómodo cuando entras y sales del bolso muchas veces al día. En el interior hay forro y un bolso pequeño interior, una solución agradecida para evitar que las llaves, los auriculares o la tarjeta se pierdan en el fondo. En un shopper, ese “bolsito dentro del bolso” suele ser la diferencia entre llevarlo siempre y acabar dejándolo en el armario por falta de orden.
Otra cuestión importante en un bolso de este tipo es el equilibrio entre capacidad y estética. El formato shopper responde a una necesidad real, llevar más cosas sin renunciar a un aspecto cuidado. Este modelo lo cumple porque tiene la silueta propia de un tote, limpia y reconocible, pero el pelo y el print le añaden un punto de estilo que no depende de combinarlo con prendas especiales. Es de esos accesorios que elevan un look sencillo sin que parezca que has salido de casa “disfrazada” de tendencia.
Para llevarlo, hay varias fórmulas que funcionan sin complicarse. Con denim oscuro y americana, para un look más pulido. Con punto y pantalón recto, para diario. Con vestido negro o midi liso, para equilibrar feminidad y un punto más gráfico. Y si te apetece algo más actual, también puede acompañar un estilismo con tonos tierra y marrón chocolate, porque el contraste del blanco y negro le da fuerza sin chocar.
Ha veces en que el bolso solo funciona como complemento, y otras en las que marcan el tono del look. Este shopper de Mango es, definitivamente, lo segundo, pero sin estridencias, porque su baza no es un logo ni un diseño complicado, sino la mezcla de materiales y un estampado que vuelve una y otra vez al armario cuando apetece salir del negro liso o del camel de siempre.