¿Han aprendido los Goya la lección? La alfombra roja que intenta reconciliarse con la moda española
Tras la polémica del año pasado por la escasa presencia de firmas nacionales, la edición 2026 muestra más apoyo al 'made in Spain' de la mano de Michelle Jenner, Belén Rueda o Nieves Álvarez aunque la industria advierte que el debate es más complejo
Michelle Jenner, en la alfombra roja de los Goya 2026. (Gtres)
El año pasado la conversación fue incómoda. Mientras en el escenario se reivindicaba el cine español como industria cultural a proteger, en la alfombra roja predominaban las grandes casas internacionales. El contraste no pasó desapercibido: salvo contadas excepciones —como Belén Rueda con Valenzuela o Leonor Watling con Redondo Brand— la mayoría de los grandes nombres apostaron por firmas extranjeras. La pregunta quedó flotando en el ambiente: ¿por qué el cine patrio no vestía, también, moda patria?
Doce meses después, la edición de 2026 ha querido, al menos en apariencia, responder a aquella crítica. La foto general muestra más presencia española y, sobre todo, más transversal: alta costura, firmas emergentes y nombres consolidados.
Ahí están Nieves Álvarez, impecable con Juana Martín —Premio Nacional de Diseño de Moda 2025—; Belén Rueda, de nuevo fiel a Valenzuela; Michelle Jenner y Anna Castillo apostando por Redondo Brand; Leonor Watling y Rossy de Palma defendiendo la identidad de Sybilla; Amaia Romero con Baro Lucas; Alba Flores con Dominnico; Ona Carbonell con Marta Martí; o Elena Furiase con Andrew Pocrid. Incluso la irrupción de Laura Ponte con Mango —una de las mejores valoradas por la industria— apunta a un cambio de sensibilidad.
Estilistas y diseñadores analizan el cambio: sorpresa, esperanza y crítica
El diseñador Oswaldo Machín habla directamente de "un punto de inflexión", convencido de que la alfombra de 2026 se ha consolidado como "el principal escaparate del diseño nacional tras una edición anterior donde las firmas internacionales tuvieron el gran protagonismo". Talleres como Valenzuela, Yolancris o Gorof —explica— han pasado de una presencia discreta a vestir a algunas de las principales figuras de la noche.
Anna Castillo, con un diseño de Redondo Brand en la alfombra de los Goya 2026. (Limited Pictures)
Para el estilista Alberto Murtra, que ideó el look de Nora Navas con Rubén Hernández Costura y Enric Auquer con Carlota Barrera, el gesto es claro: "Siempre intento colaborar con diseñadores españoles, implicándome en el proceso creativo según la esencia de cada evento". En su caso, habla de un trabajo artesanal y personalizado y de la intención de "representar y potenciar la moda española en el escaparate más relevante de la industria cinematográfica española".
José Juan Rodríguez, uno de los estilistas más reconocibles de nuestro país, también percibe un giro. "Es de agradecer la decisión de las actrices hacia la moda española", comenta. Él mismo estuvo detrás de los looks de Anna Castillo (Redondo Brand), Leonor Watling (Sybilla) y Natalia de Molina (Luis Barrendero), todas ellas con estilismos marca España.
Sin embargo, no todos leen la alfombra con el mismo entusiasmo. El diseñador Andrew Pocrid introduce otro matiz incómodo. "Da la sensación de que había más moda española, pero esto ha sido por la ausencia de actrices que suelen acudir con firmas internacionales", analiza. Y es tajante: "Muchas de ellas no usan español con ánimo de apoyo a la moda patria, sino porque el internacional no ha llamado a su puerta".
Elena Furiase, con un diseño de Andrew Pocrid en la alfombra de los Goya 2026. (Limited Pictures)
Las manos detrás de MadridManso, Raúl Madrid Manso, confiesa que, cuando le piden uno de sus vestidos para una alfombra, siempre piensa que al final no le escogeran. Este año reconoce sentir "sorpresa e indiferencia" a partes iguales. La sorpresa tiene que ver con "el alto porcentaje de representación de artesanía y moda española”, algo que, como creador, le genera esperanza. "Es necesario ver cómo en una noche así se proclama la defensa del cine patrio vestida de moda española. La moda es cultura. Fomentarla a través del escaparate que da esta gala es darle el lugar que también merece", reflexiona.
Los looks que marcan la diferencia
La indiferencia responde a una cuestión estética. "No consigo encontrar la magia de otros años, no hay riesgo, no hay efervescencia", cuenta. Y añade una crítica que se repite: "Otro año más el blanco y el negro dominan la alfombra".
Un sentimiento que, de alguna manera, también recoge Rodríguez. Más allá de la casa de la que provenga el look, el experto introduce un matiz interesante a la hora es escogerlos: "Se nota mucho que van un poco inseguras, medio incómodas porque no saben bien lo que llevan encima. Se obsesionan porque es la noche de los Goya y se olvidan de su estilo". Para él, el problema surge "cuando ves los vestidos antes que a las actrices". Por eso, su compañero de profesión Oscar García Junco defiende un criterio por encima de todo: "Siempre preferiré que un cliente vista aquello que realmente le haga brillar" dejando al margen la firma.
Belén Rueda, con un diseño de Valenzuela en la alfombra de los Goya 2026. (Limited Pictures)
En esta problemática, el estilista pone el foco en elsistema. "Muchas veces la intención no es únicamente estética, sino simbólica: se percibe que vestir un diseñador internacional aporta un 'peso' adicional al personaje público", señala. También recuerda que el mercado español, en el que lleva más de 20 años trabajando como estilista, tiene límites: "El número de actores supera ampliamente la capacidad estructural de muchas firmas nacionales. No todos pueden producir diseños a medida constantemente".
Aún con eso reconoce que "la moda española vive un momento muy interesante, con creadores extraordinarios". Añade otro elemento clave: "Los diseñadores también eligen a quién vestir, no todos aprueban todos los perfiles".
Moda española como cultura y altavoz
El nudo del debate lo han dejado claro los especialistas de la industria. ¿Es un apoyo consciente o coyuntural? ¿Convicción cultural o cuestión de agenda? El diseñador Guillermo Décimo ya advertía antes de la gala que "no se tiene a la moda española como primera opción" y que existe un contraste entre el discurso de "apoyar la cultura" y la elección final del vestido. A su juicio, deberían pensar más en la importancia que también tiene la moda como altavoz. "Nos ayudaría mucho a firmas jóvenes aparecer en estos grandes eventos y no solamente ver a las cuatro marcas nacionales que todos conocemos", destaca.
Nieves Álvarez, con un diseño de Joan Martí en la alfombra de los Goya 2026. (Limited Pictures)
En paralelo, voces como la del diseñador Juan Avellaneda analizan el cambio a través de los looks. Elogia a Nieves Álvarez que se decantó por la moda española de alta costura con Joan Martí —"la única creadora que desfila en la alta costura de París"—, y el homenaje bordado de Belén Rueda a Barcelona inspirado en el Trencadís de Gaudí a manos de Cristina Valenzuela. Celebra que este año "se tomó un poco más de conciencia" sobre este tema.
También desde la creación se reivindica el nivel técnico. JC Pajares, que ha confeccionado looks para estrellas como Georgina Rodriguez, Rosalía o Nathy Peluso, subraya que muchos de los estilismos "no solo eran impactantes a nivel visual, sino que estaban incluso mejor resueltos técnicamente". Desde el patronaje a la estructura, la elección de tejidos o los acabados "demostraron que las firmas españolas no tienen nada que envidiar a las grandes casas internacionales".
La alfombra de 2026 ha sido, sin duda, más española que la de 2025. Los nombres lo demuestran. Pero también ha evidenciado que la conversación ya no es binaria. No se trata solo de elegir entre dentro o fuera, sino de coherencia, identidad y reivindicación. La moda —como recuerdan los diseñadores y estilistas consultados— también es cultura. Y en una noche que celebra el cine español, la imagen que proyecta su alfombra roja no es un detalle menor. La lección parece, al menos esta vez, escuchada. La gran pregunta es si se convertirá en costumbre.
El año pasado la conversación fue incómoda. Mientras en el escenario se reivindicaba el cine español como industria cultural a proteger, en la alfombra roja predominaban las grandes casas internacionales. El contraste no pasó desapercibido: salvo contadas excepciones —como Belén Rueda con Valenzuela o Leonor Watling con Redondo Brand— la mayoría de los grandes nombres apostaron por firmas extranjeras. La pregunta quedó flotando en el ambiente: ¿por qué el cine patrio no vestía, también, moda patria?