¿Quién ha ido mejor vestida a Arco? Carolina Herrera, Elena Cue, su hija, Blanca Cuesta... sacan su lado más arty
Nadie se ha querido perder una de las mejores citas de la temporada, la apertura de ARCO hace que Madrid arda, y sus pabellones no podían ser hoy menos
ARCO tiene algo de pasarela improvisada. No hay alfombra roja ni dress code explícito, pero cada edición deja claro que el arte contemporáneo también tiene su propio uniforme social: prendas funcionales para caminar entre galerías y ciertos guiños estéticos que buscan epatar con lo que cuelga de las paredes. La primera jornada de esta edición en Madrid ha vuelto a demostrarlo. Entre coleccionistas, galeristas y habituales del circuito cultural se dejaron ver varios rostros conocidos, cada uno con su propia lectura de lo que significa vestirse para una feria de arte como esta.
Alejandra Cortina Cue y Elena Cue (Gtres)
Alejandra Cortina Cue y Elena Cue llegaron juntas y con una coordinación estética propias de madre e hija, y muy en su línea. Ambas apostaron por la sastrería, uno de los códigos menos reconocibles del ambiente ARCO. Alejandra eligió un traje gris de corte clásico que llevaba con una camisa satinada en tono empolvado abierta en el escote, varias cadenas finas superpuestas y salones nude.
El conjunto tiene ese aire ligeramente noventero que vuelve a verse en muchas colecciones recientes: traje masculino con tejidos fluidos y accesorios delicados. Elena Cue, por su parte, optó por una fórmula que funciona siempre en este tipo de contextos: blazer estructurada en tono camel combinada con pantalón blanco recto y top a juego. El resultado es práctico para un recorrido largo por los pabellones. El cinturón de cuero y los zapatos de tacón medio aportan ese punto pulido que diferencia un look de día cualquiera de uno pensado para un evento social.
Blanca Cuesta y Borja Thyssen (Gtres)
Muy distinta fue la escena protagonizada por Blanca Cuesta y Borja Thyssen, fotografiados frente a una de las piezas de la feria. En su caso, la estética es más relajada y urbana, más 'arty'. Blanca, que además de coleccionista es artista, optó por una cazadora de cuero ajustada en tono oliva combinada con vaqueros amplios lavados slouchy y zapatillas blancas. El contraste entre la textura del cuero y el denim desgastado funciona bien y encaja con esa tendencia actual que mezcla prendas de aire vintage con accesorios de lujo. Borja, vestido con jersey de cuello alto gris, pantalones oscuros y zapatillas deportivas, llevaba un accesorio funcional: un cabestrillo negro que inevitablemente se convierte en parte del look.
Carolina Herrera (Gtres)
Carolina Herrera se decantó por un estilismo que resume bien la estética de muchas visitantes habituales de la feria: apostó por un look casual. Llevaba un abrigo gris de corte rectosobre una blusa estampada y pantalón blanco de pernera amplia. El abrigo, colocado casi como una capa sobre los hombros, aporta volumen y estructura, y demuestra que sabe de moda. El collar dorado de eslabones gruesos y el bolso geométrico en dos tonos completan un look que mezcla pinceladas clásicas con otras más artísticas.
Zaldívar, en cambio, apostó por una estética en clave monocromática: traje blanco con pantalón ligeramente acampanado, camiseta básica y zapatillas deportivas. El detalle que rompe la uniformidad del conjunto son los brazaletes dorados apilados en la muñeca, que aportan brillo y cierto aire setentero. El bolso beige estructurado completa un look que podría funcionar igual de bien en una reunión de trabajo que en una feria de arte.
Alazka y Mario Vaquerizo (Gtres)
Si hay dos asistentes que siempre convierten cualquier aparición pública en una declaración estética son Alaska y Mario Vaquerizo. Su presencia en ARCO es casi tan habitual como la de algunos galeristas, y su forma de vestir sigue siendo fiel a su imaginario personal. Alaska apareció con un vestido largo de manga larga con estampado gráfico en tonos negro, rojo y beige, una prenda de silueta ceñida que combina con zapatillas tipo Converse negras. El maquillaje marcado en los ojos y los labios rojos completan una imagen reconocible al instante. Vaquerizo, por su parte, combinó pantalones negros, camisa estampada de inspiración setentera y chaqueta de cuero. Las gafas de sol oscuras y el cabello recogido hacia atrás refuerzan esa estética rock que lleva décadas construyendo.
Los asistentes de esta primera jornada confirman algo que ARCO repite cada año: es una cita ineludible seas quien seas La clave está en moverse en un terreno intermedio entre lo profesional y lo cultural, entre el traje que podría aparecer en una reunión y la prenda que sugiere sensibilidad artística.
ARCO tiene algo de pasarela improvisada. No hay alfombra roja ni dress code explícito, pero cada edición deja claro que el arte contemporáneo también tiene su propio uniforme social: prendas funcionales para caminar entre galerías y ciertos guiños estéticos que buscan epatar con lo que cuelga de las paredes. La primera jornada de esta edición en Madrid ha vuelto a demostrarlo. Entre coleccionistas, galeristas y habituales del circuito cultural se dejaron ver varios rostros conocidos, cada uno con su propia lectura de lo que significa vestirse para una feria de arte como esta.