Navidad en palacio: el 'pop up' donde los famosos están al otro lado del mostrador
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Mercadillo chic

Navidad en palacio: el 'pop up' donde los famosos están al otro lado del mostrador

¿Te imaginas un mercadillo en un palacio del siglo XIX en el Madrid más cool, lleno de piezas únicas de 80 marcas alternativas y a precios asequibles?

Foto: Fotos: Nacho del Río
Fotos: Nacho del Río

¿Te imaginas un mercadillo en un palacio del siglo XIX en el Madrid más cool (Hortaleza), lleno de piezas únicas de 80 marcas alternativas y a precios asequibles? El sueño de cualquier fashionista cazador de tesoros se llama “Navidad en Palacio” y lo han hecho realidad cuatro estilistas de moda y decoración: Rocío Padura, Rocío Galatas, Sandra Ruiz de Velasco y María Eugenia Fernández Shaw. No es la primera vez (llevan 14 años organizando mercadillos). Pero sí es su primer pop up como tal y de larga duración (hasta el 24 de diciembre). La idea: “Reunir marcas con mucho estilo y cosas increíbles a buenos precios”, dice Fernández-Shaw. Lo han bautizado también como Mercadillo Chic. Y con razón. Te decimos por qué.

Caprichos de famosos. Esta vez no son solo público. Los famosos se han pasado al otro lado del mostrador para enseñar al mundo su mercancía. La ex condesa de Siruela, amiga íntima de la duquesa de Alba y madre de Brianda Fitz-James, María Eugenia Fernández de Castro, pone a la venta los objetos de su Alma Zen (“lo que me gustaría tener a mí”). La modelo Laura Ponte vende su nueva colección de joyas y Mar Flores, sus bolsos, los de su marca, no los de su armario.

Fotos: Nacho del RíoLos productos más chic. Desde lo tribal a lo artesano, pasando por lo vintage, lo cool y lo retro. Las slipperinas (fusión de slippers y bailarinas) made in Spain de Muitt; los bolsos hechos a mano y en familia (dos hijas y una madre) de Gloriaca, con el orgullo de “la imperfección que los hace únicos”, o el interiorismo infantil de vanguardia de Cool Kids (con tienda en Madrid en una antigua vaquería). Y más aún: el cashmere de Teixidors o los pantalones de terciopelo de Las Maravillas del Mundo.

80 marcas y un solo espacio. “¿Para qué te vas a recorrer todas las tiendas buscando algo especial si lo tienes en un mismo sitio?”, se pregunta María Eugenia Fernández Shaw. Lo que hay que saber es que el pop up funciona mediante rotación. Es decir, que ni están todas las que son. Ni son todas las que están. Algunas que rotarán: Be Tribal, la “maleta” (collares, pulseras, pendientes) de los viajes por África y Asia de Mónica Fernández Arco; Bric-à-Brac (carteles pintados a mano sobre chapas antiguas de hierro o zinc y muebles recuperados), o Pidexesaboca, donde se junta lo cinematográfico y el vintage. “Desde 3 euros, que te cuestan unas borlitas para poner en la cremallera de las botas, hasta los 1.000 de una manta de cashmere”.

Nacho del Rio

Las cosas de palacio. El efecto “brujería” del pop up -tiendas que aparecen y desaparecen- se intensifica en un palacio de 1862 y de estilo isabelino. En este caso, el Palacio del Conde de Villagonzalo, también conocido como de Santa Bárbara, en la calle Hortaleza, 87, de Madrid. Un “corner” con historia.

No solo shopping. Además de tesoros de mercadillo chic, esta “Navidad en Palacio” incluye cata de vinos, afterwork con gin tonics, instalaciones artísticas, música, brunch los domingos, talleres de Minimum Origami y la cafetería Petit Apettit.

El toque solidario. “Hemos cedido el espacio gratuito a fundaciones como DAR para que puedan recoger regalos para los niños que lo necesitan”, explica Fernández Shaw. En el caso de DAR, los juguetes van destinados a las casas de acogida de la Comunidad de Madrid.

Nacho del Rio

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