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locales con espíritu naíf

Cuatro bares de buen rollo donde te parecerá que sigues de vacaciones

Estos garitos sí son la alegría de la huerta. Hemos detectado que entre sus paredes reina el optimismo y cierto espíritu naíf. El del picnic junto al río con mantel de cuadros vichy

Foto: El Wanda, en Madrid, se hace llamar café optimista
El Wanda, en Madrid, se hace llamar café optimista

No es lo mismo hincar el codo y luego levantarlo en una barra que en otra, como tampoco todos nuestros locales gastronómicos son la alegría de la huerta, por mucho que sean cada vez más ‘verdes’. En estos que vienen a continuación sí hemos visto que reina el optimismo y cierto espíritu naíf, el del picnic junto al río y mantel de cuadros vichy. Nos hemos tumbado a disfrutar (y comer y beber) en sus orillas.

Wanda: un café-restaurante optimista donde siempre sale el sol

La cocina de este garito con nombre de pez cinematográfico es un no parar. Desde primera hora del día hasta la última de la noche al ritmo del proverbial 'mientras el cuerpo aguante', vestido para la ocasión a lo tropical para que el respetable caiga en la cuenta de que esto es un oasis al que arribar después de la larga travesía por el desierto laboral y otras rutinas. Lo invade el duende vacacional, el que abre la hamaca y hace salir el sol.

Aquí se viene a desayunar, comer, cenar o picar algo (de zumos de frutas o verduras a cócteles, pasando por wraps, ensaladas a la carta, tartas aptas para celiacos o los platos del chef como el pollo tikka-masala en cazuela con arroz basmati), sin barreras, en un ambiente cosmopolita y desinhibido donde los haya. Y presidiendo el cotarro una barra cubierta de cientos de varillas de madera cortadas, pintadas y montadas a mano, que pone el toque 'neotribal'. Precio medio: 25 euros. Dónde: en Madrid (C/ María de Molina, 1). 

Café Oliver: el niño bonito del artisteo se traslada al barrio de las Letras

El restaurante sesentero que importó el brunch a la capital cuando aún estábamos tratando de digerir los excesos de la modernidad, año 2002, se ha mudado al barrio de las Letras con toda su leyenda a cuestas. Así que el mítico refugio de escritores, actores, músicos y resto de la artística compaña está ahora en la parroquia urbanita donde se cuece lo último. Es cuestión de combinados, copas de champán, el legendario brunch que instauró un nuevo ‘dominguerismo’ (de 11 a 16 h) o un picoteo en sus sofás acolchados, llámense Chester.

Y si lo que se quiere es comer en toda regla: cocina que es mediterránea, francesa, italiana, española y marroquí, todo a la vez. Con platos como el steak tartar cortado a cuchillo con patatas fritas caseras o los ravioli de langostinos con salsa de azafrán. Hay flores por todas partes y vigas vistas en el techo. Precio medio: 28 euros. Dónde: en Madrid (C/ Ventura de la Vega, 11).

Saporem: pizzas, cócteles, tartas y ¡manicura los sábados!

Le puede su espíritu alocado y libre, que convierte en oro todo lo que toca, como un Midas de la buena vida. Vaya por delante que los sábados, de 17 a 20 h (de momento, hasta el 25 de abril) propone un plan que incluye cóctel, tarta y manicura por 10 euros. Por lo demás, su cocina es surtida, con las pizzas de autor, hechas con masa casera, sobresaliendo. La que lleva su nombre tiene una capa de calabaza y champiñones, mozzarella, aroma de trufa y canónigos frescos. Convierten los jueves en viernes, sirven sangría, gozan de un patio con encanto y hacen que suene la música. Dónde: en los bajos del hostel de moda, el Room 007, en Madrid (Hortaleza, 74 y Ventura de la Vega, 5). 

Disfrutar: el espíritu mediterráneo está en su nombre

Nos lo podían decir más alto, pero no más claro. El nombre, Disfrutar, anticipa todo lo que hay detrás, no ya una carta felizmente alumbrada, sino una experiencia gastronómica que promete ser epicúrea, empezando porque el restaurante presume de inspiración mediterránea y de hermano mayor en Cadaqués, llamado Compartir, porque aquí lo que se trae y se lleva son los platos al centro para que nadie se quede con las ganas, aunque también hay tapas individuales, aperitivos y los cócteles de bienvenida, que son la marca de la casa. Hay dos menús degustación: el Disfrutar a 68 euros y el Festival a 98. Dónde: en Barcelona (C/ Villarroel, 163, frente al mercado del Ninot).

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