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FOODIES AL SOL

Seis terrazas donde estrenar la temporada con cañas, tapeo y aire libre

Tenemos ganas de que la felicidad nos pille a la intemperie. Ganas de untarnos la piel con el protector de mayor índice del mercado para exponernos como caracoles al sol. Vamos

Foto: La terraza del Ena by Carles Abellán en el Hotel Alfonso XIII de Sevilla
La terraza del Ena by Carles Abellán en el Hotel Alfonso XIII de Sevilla

Tenemos ganas de que la felicidad nos pille a la intemperie. Ganas de untarnos la piel con el protector de mayor índice del mercado para exponernos como caracoles al sol. Y ganas de empinar el codo con las primeras cañas, los primeros vinos, las primeras copas y el primer tapeo al aire libre de la temporada. Empieza el terraceo. Inauguramos la estación primaveral con las que tienen los pies en la tierra. Porque las hay también que están en las nubes (las dejamos para otra vez).

La Balsa, en Barcelona

Las ciudades también guardan sus ases en la manga entre tanto asfalto y tanta polución. O deberíamos decir sus jardines de Epicuro. Este es uno de ellos, dedicado al placer de la vida. Dentro de la ciudad pero lejos del ruido, se anuncian. El reclamo funciona: allá vamos. La Balsa está en la ladera del Tibidabo (C/ Infanta Isabel, 4), junto a CosmoCaixa, zona alta de Barcelona, entre árboles y una frondosa vegetación que nos resulta selvática, y presume, porque puede, de peculiar arquitectura. No se llama así por casualidad: aquí hubo una balsa de regadío en el siglo XIX y aún están sus muros en pie. Hay terraza cubierta y descubierta, y una puerta en forma de tela de araña.

Te podrás tomar: una terrina de foie con membrillo y tostaditas, o una minicoca de escalibada cremosa, sardina fumada, hierbas y olivada, para compartir. De martes a viernes a mediodía, hay menú (20-25 euros).

Ena by Carles Abellán, en Sevilla

Todo lo que hay puertas adentro del sevillano Hotel Alfonso XIII (C/ San Fernando, 2) es puro lujo, o habría que decir lujuria, exceso estético. En el Ena, que se llama con el nombre familiar de la reina Victoria Eugenia, caerás en los brazos de ese héroe de la cocina que es Carles Abellán, en su divertida mezcla de lo catalán y lo andaluz. En esta terraza, el picoteo y los combinados serán mayúsculos y no por la cantidad. Travesuras de chef. 

Te podrás tomar: un vermú con chips de patata con espuma de vinagre, cortezas de cerdo ibérico, lata de sardinas marinadas con frambuesa y pistacho o lata de berberechos en ceviche. Los gazpachos y salmorejos son de aúpa.

Rubaiyat, en Madrid

Aquí vivirás la tentación de la carne, y si le quieres poner más entusiasmo aún, sal a su terraza, que se viste a lo tropical con microclima y todo. La frondosa vegetación te arropará y hasta te quitará el calor, a lo que ayudarán también las caipirinhas con vocación de aire libre. Y luego están los candelabros creando ese ambiente. El mobiliario de Rubaiyat es rústico y la mantelería, de lino. En la madrileña calle de Juan Ramón Jiménez, 37.

Te podrás pedir: carne con cortes únicos, como el Tropical Kobe Beef, el Baby Beef o el Queen Beef, el steak tartar, las patatas suflé, el pan de queso o el carpaccio de setas.

Sea Grill del Hotel Puente Romano, en Marbella

Al ladito del mar todo es terraza. En esta, además, se practica el lujo elevado al infinito. Si optas por su Sea Grill, vivirás una experiencia gastronómica con vistas al Mediterráneo y aliñada con cocina de influencias indias. Eso sí, no podrás ir a cenar ni en pantalón corto ni en camiseta (normas de la casa). Está dentro de este hotel de playa que recrea un pueblo andaluz con todas las de la ley. Lo encontrarás en el Bulevar Príncipe Alfonso von Hohenlohe de Marbella (Málaga). 

Podrás tomar: carnes, pescados y verduras hechos a la parrilla de carbón y en el horno tandoor, que es la joya de su corona.

Las Cien Llaves de la Casa de América

Si el tiempo sigue primaveral, ya mismo abrirá sus puertas una de esas terrazas sin las que nuestras ansias diletantes no podrían calmarse. En las manos sabias del cocinero Juanjo López Bedmar (La Tasquita de Enfrente), la terraza de la Casa de América (Paseo de Recoletos, 2) y su correspondiente restaurante de interior, que hay que ver, se llama ahora como las ‘cien llaves’ que según cuenta la leyenda mantuvieron cerrado este Palacio de Linares. 

Te podrás pedir: pulpo a feira glaseado con pimientos del piquillo, anchoas de Santoña con guacamole, bacalao negro al pilpil, ensaladilla rusa de Palacio o caviar de tomate al jengibre. Todo se puede pedir en medias raciones.

Mercado de San Agustín, en Toledo

Ahora que los mercados se han colado en nuestras rutas gastronómicas y no solo para comprar, demos un paso más y subiendo. Porque estas plazas de abastos revisitadas cuentan con terrazas y azoteas que se alzan gatunas sobre los tejados de la ciudad. En el caso del Mercado de San Agustín, emplazado en el bello Toledo (C/ Cuesta del Águila, 1 y 3), con la instalación artística del colectivo Boa Mistura por añadidura. 

Te podrás pedir: un dry martini, un manhattan, un cosmopolitan, un mojito y otros combinados, que para eso es terraza-coctelería.

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