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Escápate ya a Úbeda, el pueblo de Jaén con más palacios que la Casa de Alba

Ten cuidado porque tal vez, aquí como en Florencia (salvando las distancias), te posea el síndrome de Stendhal. Hay tanto patrimonio y tanta belleza que no se puede contar. Y muchas tascas

Foto: Esta maravilla arquitectónica está en Jaén. Sí, es Úbeda. (Ciudades Patrimonio de la Humanidad)
Esta maravilla arquitectónica está en Jaén. Sí, es Úbeda. (Ciudades Patrimonio de la Humanidad)

Tal vez Úbeda, y no exageramos, sirva para explicar esa cima de lo romántico que es el síndrome de Stendhal. Vale que esto no es Florencia y que no hay otra basílica como la de la Santa Croce, pero es tal la cantidad de monumentos (hasta 48) que hay en la llamada ciudad de los cerros, en Jaén, que no nos extrañaría que alguien fuera presa del delirio artístico. Y si no, de querer subirlo todo a Instagram. Por algo, y es mucho, Úbeda y Baeza (van juntas, pero no te haremos elegir) son Ciudades Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Desde luego, el Renacimiento se puede estudiar aquí (entre olivos). Y, cómo no, Úbeda es candidato a ser el pueblo más bonito de España en la encuesta Vanitatis. Como Combarro, Frigiliana, Trujillo o Cudillero. Te contamos todo lo que puedes hacer aquí.

Paraíso interior

Lo es Jaén, por reclamo turístico, y lo es por añadidura Úbeda, que está frente a la sierra Mágina y en todo el centro geográfico de la provincia. Así que después de ponerte morado a ver monumentos, palacios, iglesias y demás, te puedes echar al monte en la citada sierra o en la más conocida de Cazorla (no te pierdas el pueblo del mismo nombre). No queda lejos tampoco la mítica sierra Morena; así que estás rodeado. El senderismo (o el baño de bosque, como prefieras) es casi obligado. Sí, querrás irte por los cerros de Úbeda la grande, como decía Machado, que vivió en la vecina Baeza, y perderte en este mar inmerso y verde, de su verde, de olivos.

Por las calles de Úbeda. (Ciudades Patrimonio de la Humanidad)
Por las calles de Úbeda. (Ciudades Patrimonio de la Humanidad)

El Camino de San (y don) Antonio

Es la versión local del Camino de Santiago que une Úbeda con su eterna rival, Baeza, y con huellas no del románico, sino de Antonio Machado y San Juan de la Cruz, que también tuvo su casa (convento) aquí. Una y otra pondrán los dientes largos a los viajeros de pro como se los pusieron a aquellos románticos (ahora con t), siglos XVIII y XIX, que adoraron sobre todo el legado musulmán de sus rincones, más que la magnificencia de sus palacios. Para que tomes conciencia de dónde estás asómate al mirador de San Lorenzo o al de San Nicolás.

El Renacimiento era esto

Lo decíamos e insistimos: la ciudad de Muñoz Molina, el escritor y académico, y la de Moisés Nieto, el diseñador de moda, es toda una lección de lo que fue y es el urbanismo renacentista, inspirado en Italia pero a la española y exportado luego a Iberoamérica. Por eso, nos parece más ciudad que pueblo: en el siglo XVI, dejó de ser medieval para dar paso a semejante desfile de palacios y casas solariegas (hay catalogadas más de 250). Ni que decir tiene que aquí los nobles competían para ver quién ganaba en poderío y la tenía más grande (la casa, se entiende). La soberbia plaza Vázquez de Molina es la prueba.

La capilla del Salvador, en la plaza de Vázquez de Molina. (Ciudades Patrimonio Humanidad)
La capilla del Salvador, en la plaza de Vázquez de Molina. (Ciudades Patrimonio Humanidad)

Más palacios que los Alba

Lo decíamos: Úbeda tiene más palacios que la Casa de Alba. Baste decir que hay nueve edificios declarados Monumento Nacional y 19 que son Bien de Interés Cultural. Una locura. Por conservar conserva hasta la Sinagoga del Agua, también fue judía, y por tener tiene hasta un palacio, el de los Medinilla (www.palaciodelosmedinilla.es), que fue de un espía de la CIA, Mr. Guth, que celebraba sus Cenas Jocosas, que se han vuelto a recuperar, por cierto. También se alquila para bodas: puertas de madera con argollas donde en tiempos se ataban los caballos, salones con grandes arañas (lámparas, ¡eh!), jardines románticos con buganvillas, cipreses y moreras... Apunta. No hay que perderse el palacio de las Cadenas, en plena plaza, junto a la Sacra Capilla del Salvador y el palacio del Deán Ortega, en el que te podrás quedar a dormir (luego te lo contamos). El conjunto es de impresión. Y hay muchísimo más.

En el palacio de los Medinilla puedes celebrar tu boda. (Cortesía)
En el palacio de los Medinilla puedes celebrar tu boda. (Cortesía)

Comer de tapas en su reino

Ese privilegio (gratis) del que podemos gozar aquí en Jaén como en Granada. Estamos en el reino de las tapas. Compruébalo tú mismo en el Antique (www.restauranteantique.es), La Tintorera, Taberna Calle Melancolía, un templo para los sabineros (Joaquín Sabina es ubetense; aquí es un héroe), La Imprenta o Cantina La Estación, como en un tren. Y de postre, no vamos a recomendar nada dulce, sino la cerámica de Tito (www.alfareriatito.com), sí, esa que es tan andalusí y en celosía, en verde o en azul, siempre reinventándose. Hay que visitar su alfarería. Y también, cómo olvidar, hacer una incursión en el Centro de Interpretación del Olivar y el Aceite. Es lo que da esta tierra.

Y para dormir... ¡un palacio!

No podemos dejar de recomendar el Parador de Turismo (www.parador.es/es/paradores/parador-de-ubeda), porque está en la mencionada plaza, que es de una belleza sin igual. Porque es un Bien de Interés Cultural de los que te indicábamos, porque su traza clásica te resultará grandiosa, porque tiene un patio a la altura de su solemnidad y porque está puerta con puerta con la deslumbrante capilla del Salvador. No sobra ningún adjetivo: al Parador Condestable Dávalos, uno de los más antiguos de la red, le sobra emoción e historia. Precio: desde 120 euros.

El patio del Parador Condestable de Ávalos, otro lujo. (Cortesía)
El patio del Parador Condestable de Ávalos, otro lujo. (Cortesía)

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