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hablamos con una psicóloga

La culpa fue de Brad Pitt, Jennifer, no te engañes, no fue tuya

Hace trece años que la actriz de 'Friends' habló públicamente de su divorcio de Brad Pitt. Hoy, le rendimos homenaje para romper una lanza en favor de las abandonadas

Foto: Festival de Cine de Venecia (EFE Ettore Ferrari)
Festival de Cine de Venecia (EFE Ettore Ferrari)

Después de una semana viendo a Brad Pitt resurgir de sus cenizas como el ave Fénix tras el Festival de Venecia hemos querido homenajear a esas mujeres que como Chenoa se vieron enfrentadas a la infidelidad pública.

Jennifer Aniston y Brad Pitt cumplían todos los requisitos para convertirse en los reyes eternos de Hollywood si no hubiese sido porque el cuento de hadas se vino abajo por la aparición de una ‘maléfica’ interrupción. Tras cinco años de matrimonio, el 7 de enero de 2005 la pareja decidía poner punto y final a su relación. ¿Qué había pasado?

Aunque muchos fueron los medios que apuntaron a que la falta de interés de Jennifer por convertirse en madre (¡y qué si así hubiese sido!) había hecho estallar la burbuja de aparente felicidad, lo cierto es que el mundo entero asistió a la infidelidad más sonada de la historia.

Jennifer Aniston. (Reuters)
Jennifer Aniston. (Reuters)

La cruda realidad fue que Brad se enamoró de otra, Angelina Jolie, nada más y nada menos, durante el rodaje de ‘Sr. y Sra. Smith’. Una trama argumental digna de cualquier multicine de Antena 3 que se precie que hizo que el mundo se dividiese en Team Aniston y Team Jolie. Y ni lo uno ni lo otro.

En una ruptura, incluso con infidelidades de por medio, nadie tiene el monopolio de la culpabilidad. Sin embargo, con el mundo señalando a Angelina como la mala malísima del cuento, Jennifer era empujada a las garras de la víctima, que cree que la culpa es suya porque no sabe por qué la han dejado. Exacto. ¿Por qué nos dejan? ¿Es culpa nuestra? ¿Culpa de ‘la otra’?

Fue en septiembre de 2005, nueve meses después de hacer pública la ruptura, cuando Jennifer Aniston concede su primera entrevista tras su tormenta sentimental para la revista 'Vanity Fair'. Cual ave fénix que resurge de sus cenizas, la actriz copaba la portada con una sonrisa de oreja a oreja y con una camisa blanca masculina como única prenda. “¿Estoy sola? ¿Confusa? ¿Triste? Sí, pero soy un hueso duro de roer”, le decía convencida a la periodista Leslie Bennetts mientras sonreía para el objetivo de Mario Testino.

Lo que podría haber sido un duelo ‘fácil’ se convirtió en una auténtica locura debido a la presión de los paparazzi y a esa horrible etiqueta que ponemos a quienes han dejado por otra persona (o eso parece o queremos creer): 'cornudo/a'. Un estigma que acompaña durante la transición que toda persona dejada debe pasar cuando su pareja ya ha rehecho su vida con otra.

Y he aquí que lo que podría haber servido de lección para muchas mujeres en su día no lo fue. Quizá lo que nunca nadie le dijo a Jennifer Aniston es que la culpa no había sido suya. Lo fácil fue aceptar y asumir por parte de prensa y público que Brad la había dejado porque quería formar una familia y ella no. De ahí, obviamente, no hay más que rascar. Él quiere algo que tú no puedes darle y por eso se va. Error. No hay mayor verdad que la que pronuncian frecuentemente los psicólogos que tratan el desamor: “Rara vez lo que le pasa al otro tiene que ver con nosotros”.

Una frase que deberíamos grabarnos a fuego, sobre todo cuando nos abandonan por otra persona. Brad Pitt confesó la mayor en una entrevista concedida a la revista ‘Rolling Stone’ en diciembre de 2018: se había enamorado de Angelina durante el rodaje de ‘Sr. y Sra. Smith’ cuando aún estaba casado con Jennifer. Y he aquí donde aparecen los juicios de valor, externos e internos. Es normal que muchas personas se culpen por no haber estado atentos a lo que muchos llaman ‘las señales’. Pero lo que casi todo el mundo ignora (o quiere ignorar) es que por mucho que estés atento a todo y seas la pareja ideal, la otra persona puede alejarse. Así, sin más. No hay ni trampa ni cartón. Es la vida, podríamos decir.

Angelina Jolie y Brad Pitt. (Reuters)
Angelina Jolie y Brad Pitt. (Reuters)

Hazel Markus, psicóloga especializada en el aspecto social, lo explica muy bien en el libro ‘Solterona’, de la periodista norteamericana Kate Bolick: “Nuestro énfasis occidental en el individuo nos lleva a creer que somos excepcionalmente responsables de nuestras vidas y controlamos la forma que estas adoptan, mientras que en Oriente existe una mayor consciencia de que muchos factores -normas, obligaciones, expectativas, otras personas, la situación, la suerte, las circunstancias- determinan el resultado de nuestras vidas y si resultan o no como pretendíamos”.

Si extrapolamos esta teoría a las relaciones de pareja, nos sorprendería comprobar la manera en la que no manejamos todos los hilos emocionales que nos unen o nos separan de alguien. Por lo tanto, no deberíamos buscar culpables cuando rompen con nosotros porque es mucho más sano invertir nuestro tiempo en curar y cerrar las heridas y seguir adelante.

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