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LOS PUEBLOS MÁS BONITOS DE ESPAÑA

Cambados: viaja a este pueblo gallego y ponle un poco de Atlántico a tu Instagram

No te pierdas las ruinas de Santa Mariña ni la torre de San Sadurniño ni tantos pazos como hay. Piensa en Valle Inclán y en la Pardo Bazán y ponle literatura (y albariño) a tu viaje. Y de fondo, el mar

Foto: Cambados hará que tu invierno tenga un toque atlántico. (Cortesía Cambados.com)
Cambados hará que tu invierno tenga un toque atlántico. (Cortesía Cambados.com)

Es curioso que siendo como es un museo de piedra desafiando al bravo e implacable Atlántico, salpicado de pazos, a cual más evocador y bello, ostentando el título de ciudad del vino (le cayó en 2017 por esa tentación que es el albariño) y con los ecos siempre entre sus muros de la Pardo Bazán y Valle Inclán, aunque sin esperpento, a Cambados se le conozca y se le recuerde sobre todo por Santa Mariña do Dozo, la imagen imborrable de las ruinas que coronan su cementerio, que para más inri están muy cerquita del mar. Y es normal: la estampa no podía ser más impactante ni literaria. Este pueblo es, cómo decirlo, pura Galicia y corazón inequívoco de las Rías Baixas, entre la ría de Arousa y la de Pontevedra, o sea en la comarca del Salnés. Aquí todo te dejará con la boca abierta. Incluidos, claro, los frutos de su mar, que es lo que da la tierra. En el muy marinero Cambados, se vive muy pero que muy bien. Ya lo verás.

De Fefiñáns a Santo Tomé, en la Ruta Xacobea

Aquí también se practica la fusión porque Cambados es en realidad la suma de tres villas, que son la señorial de Fefiñáns (en gallego), que es donde radica el soberbio pazo del mismo nombre, la administrativa del Cambados propiamente dicho y la pescadora, que es Santo Tomé, hoy refugio de pequeños barcos. Y por aquí es precisamente por donde pasa un ramal muy particular del Camino de Santiago, la Ruta Xacobea del Mar de Arousa y Río Ulla, que conmemora nada menos que la llegada en barca de los restos del apóstol Santiago tras su martirio en Jerusalén, año 44. Una ruta, también llamada Translatio, que por cierto se hace vía marítima y fluvial, que entra en la ría de Arousa y sigue por el Ulla hasta dar con Padrón, puerto fluvial de Iria Flavia, para unirse al Camino Portugués. Lo dicho: este pueblo tiene de todo. Seguimos.

Ciudad Europea del Vino 2017 (y del marisco)

No es nada extraño que haya ostentado este honor pues es la capital del albariño, dentro de la Denominación de Origen Rías Baixas (no es la única uva), que tiene hasta su propia fiesta en agosto, en el Paseo da Calzada, por no hablar de los bares, enotecas y bodegas que están por todas partes. Por estos pagos es fácil encontrar un sitio donde se coma y se beba bien, pescados y mariscos, como es lógico, al poder. Sobre todo las vieiras, que se recolectan precisamente aquí, con fiesta propia también (en julio). Pero no solo. Con ellas, los mejillones, las zamburiñas, las almejas y berberechos son llevados a la lonja, en el puerto de Tragove (hay tres), a diario por los míticos mariscadores. No faltan, que no cunda el pánico, la empanada gallega, el pulpo a feira o el lacón con grelos. Que haberlos haylos.

Turismo gastronómico sí y cultural también

Esto está lleno de monumentos, de muros centenarios, de iglesias, pazos y museos. La retahíla es larga: las ruinas de la torre de San Saturnino (San Sadurniño, mejor), testigo de innúmeras batallas (hasta con vikingos), en la isla del mismo nombre, en la ría de Arousa, a donde se accede por un puente que sale de la playa de la Mouta; la iglesia de San Benito; el pazo de Fefiñanes, uno de muchos (Ulloa, Fajardo…); la casa-museo del poeta Ramón Cabanillas; el imprescindible mirador del monte de la Pastora, desde donde se ve todo, y todo lo que es el conjunto histórico-artístico, lleno de plazas y cruceros.

Santa Mariña y el mar

Nada como colarse dentro de esta estampa mítica de Cambados y pisar las ruinas de lo que fue la iglesia de Santa Mariña, la patrona de Cambados. Una capilla románica primero e iglesia después por obra y gracia del señor feudal Lope Sánchez Ulloa, con su aire marinero y sus arcos transversales, que hoy dejan colarse por los huecos de su intemperie el azul. Fue abandonada, como en una historia novelesca de amor fou, y sustituida por otra (la del antiguo convento de San Francisco). Entonces pasó a mejor vida (o muerte) como camposanto, “el cementerio más melancólico del mundo”, en palabras del escritor, a quien tanto debemos, Álvaro Cunqueiro. Y eso que Galicia ya es melancólica… La visita a este lugar, que es obligada, ha de ir acompañada de la subida a la cima del monte A Pastora, que tiene regalo: las vistas sobre Cambados, campos de vides y marina enmarcada en la ría de Arousa incluidos.

Dormir en la casa de la Pardo Bazán

No es exactamente así, pero casi. Porque el pazo de Bazán, que databa del siglo XVII y que alojó a la escritora coruñesa Emilia Pardo Bazán -era de su familia-, tuvo que ser derruido y vuelto a levantar. Hoy es el Parador de Turismo (www.parador.es), una mansión solariega con patio interior con terraza donde practicar la necesaria desconexión mientras se escucha el agua correr en su fuente de piedra. ¿Puede haber mejor lugar para el mindfulness o similar? Precio: desde 62 euros. ¡Un lujo! Y afuera te esperan la ría de Arousa y la magia toda de las Rías Baixas.

Y comer en un estrella Michelin

Que no es otro que el restaurante Yayo Daporta (yayodaporta.com), que está en pleno casco histórico de Cambados, en la rúa Hospital. El chef define su cocina como “gallega actualizada”, así que prepárate para darte un homenaje de los productos de la tierra, que aquí son los del mar (también los otros, claro): mariscos y pescados de temporada envueltos en tradición y vanguardia. Del vino qué podemos decir. Otra opción es el Ribadomar (ribadomar.es), un restaurante familiar cerquita de Fefiñanes, con una bodega del 'príncipe dorado' (albariño) de quitar el hipo.

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