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Carmona, pon un poco de color especial sevillano a tu vida (y a tus redes sociales)

En este pueblo se tapea y se come de maravilla, se duerme como un rey y se disfruta como si no hubiera un mañana (pero sí un ayer) entre tanto alarde monumental. No te lo pierdas

Foto: Carmona es un pueblo más que monumental. (Instagram Vive Andalucía)
Carmona es un pueblo más que monumental. (Instagram Vive Andalucía)

A Carmona le pasa exactamente lo que a Sevilla, que tiene un color especial y un señorío con sello andaluz que no se puede aguantar. Y como la ciudad madre, presume de unos alcázares de armas tomar, bellos por demás. Habrás conquistado esta villa cuando tomes a tu manera el del Rey Don Pedro, el de arriba. La tienes a escasísimos 30 kilómetros de la capital del Guadalquivir y a menos de cien de Córdoba, ni lejana desde aquí ni ya nunca más sola. Se llamó Carmo y fue en tiempos una de las ciudades más fortificadas de Tartessos. Tuvo foro romano y gozo del favor del césar (de Julio César). No te olvides de echarle imaginación. Esto es una locura artística e histórica. Y entra como un rey: por la Puerta de Sevilla. ¿O prefieres la de Córdoba? ¿Bonito? Lo es a rabiar.

Una ciudad royal… y se nota

La quiso Fernando III el Santo, que la reconquistó y repobló; la amó Pedro I, que dotó de nuevos bríos a su alcázar, hoy con su nombre, y también Felipe IV, que le dio título de ciudad. Pero si te va la historia y eres de los que te gustan los árboles genealógicos reales más que a Paula Echevarría el Instagram, lo mejor es que te pases por el Museo y Centro de Interpretación de la Ciudad, que está en un palacio, cómo no, el del Marqués de las Torres. Porque Carmona tiene historia (y arqueología). Aquí hay que venir a buscar tesoros, que pueden ser tartésicos, romanos, visigodos y no digamos musulmanes. Esto es Al-Ándalus. Una curiosidad: alberga la oficina de lotería más antigua de España. Y otra más: en 1928 le tocó un millón de pesetas a Bernardo Enrique Cerezo, que lo utilizó para construir un teatro, el Cerezo (1934).

Carmona, blanca y monumental. (Cortesía Turismo de Andalucía)
Carmona, blanca y monumental. (Cortesía Turismo de Andalucía)

¿Sevilla? No, Carmona

Parece Sevilla, pero no. No tiene ni Giralda y olé, ni Triana, ni..., pero sí una torre del Oro (en el Alcázar Puerta de Sevilla), es amurallada y está cuajada de monumentos que la engalanan -aquí hay que decirlo así-, casi de feria: la iglesia de San Pedro y más, las ermitas de San Mateo y San Antón, el convento de la Concepción y el de Santa Clara (atención a sus míticos dulces), la Puerta de Córdoba, la Torre del Picacho, las numerosas casas-palacio… Y luego están las huellas y los restos: la necrópolis romana, la Vía Augusta, el pequeño puente romano, el anfiteatro… Aquí los puntos suspensivos son necesarios. Pero que no falten sus juderías (el barrio de San Blas), sus callejuelas, sus balcones y sus fachadas. Casi un poema (de Machado, 'Abril florecía…').

La Puerta de Córdoba para entrar a este pueblo de Sevilla. (Cortesía Turismo de Andalucía)
La Puerta de Córdoba para entrar a este pueblo de Sevilla. (Cortesía Turismo de Andalucía)

Un mercado convento y un alcázar hotel

Exactamente fue el convento de las dominicas y que, como puedes imaginar, es uno de los espacios más pintorescos de todo Carmona, que ya es decir. Toda una plaza de abastos. Y del mercado convento pasamos al alcázar hotel. Porque el ya nombrado Alcázar del Rey Pedro, que tanta alegría monumental da al pueblo que es ciudad, es el Parador de Turismo (www.parador.es), así que entre sus muros y desde sus alturas (lo más alto de la villa) podrás dormir y soñar como un rey (o reina). Apunta: tiene patio árabe, abundante azulejería y una vistas sobre la vega desde la terraza del restaurante que son de impresión. Precio: desde 97 euros.

Patio árabe del Alcazar del Rey Pedro, actual Parador. (Cortesía Turismo de Andalucía)
Patio árabe del Alcazar del Rey Pedro, actual Parador. (Cortesía Turismo de Andalucía)

Y para comer…

Que sepas que aquí son típicos las espinacas con garbanzos, la alboronía (guiso de berenjena, pimiento, tomate y calabaza), el rabo de toro y la torta inglesa (hojaldre con cabello de ángel). Te servirán estas delicias y otras, como los asados al horno, en el Molino de la Romera (molinodelaromera.es), en Casa Curro Montoya (C/ Santa María de Gracia, 13) o en el Bar Goya, el mejor para darle a ese deporte nacional que son las tapas (www.goyatapas.com). Ah, y no te olvides del anís, que es muy carmonense. De hecho, aquí está una de las destilerías más antiguas de Andalucía. Ya solo te quedará brindar.

El Molino de la Romera es de visita obligada. (Cortesía)
El Molino de la Romera es de visita obligada. (Cortesía)

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