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PUEBLOS CON ENCANTO

Date tu primer baño en Garachico: es isleño, precioso y con hoteles que te encantarán

Está a la sombra del Teide, en medio de un paisaje volcánico arrebatador, entre acantilados y piscinas naturales, presume de arquitectura tradicional y tiene mucho arte

Foto: Garachico, destino preferente en Semana Santa. (Cortesía Hotel San Roque)
Garachico, destino preferente en Semana Santa. (Cortesía Hotel San Roque)

Ahora que se cumplen 100 años de la apertura de puertas de esa escuela de arte (aplicado) que fue la Bauhaus, no te vamos a recomendar que veas la película del mismo nombre, dirigida por Gregor Schnitzler, que también, sino que vueles (literal) hasta Garachico, allá en medio del océano, en Tenerife, y te alojes en el hotel San Roque, porque está plagadito de piezas de mobiliario y decoración que bien podrían haber salido de aquel centro que fundó Gropius, además de su piscina natural excavada en la roca y sus aires señoriales de mansión del siglo XVII, que no podía ser más tentadora e isleña. El lujo, se mire por donde se mire, no podía ser mayor. Ya estás tardando en ponerle a tu escapada un deje canario.

El primer baño de la temporada, que sea isleño

Lo de que aquí, en Garachico, podrás inaugurar la temporada de chapuzones no es un decir. Esta villa tinerfeña está sembrada de piscinas naturales, caprichos de la lava, en el paraje conocido como El Caletón, por no hablar del ancho mar. Sacamos el mapa: estamos en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, al noroeste de la isla, limitando nada más y nada menos que con Icod de los Vinos, Santiado del Teide, El Tanque y Los Silos. ¿A que suena bien? Y también tiene su cumbre, el Cerro de los Roques Blancos, a 2.171 metros de altitud, que no está nada mal. Y eso que forma parte de la denominada Isla Baja, una plataforma horizontal de origen volcánico. La geología es así. Ahí está también el Roque de Garachico, un islote frente a la villa que, por supuesto, es un espacio protegido.

Así es Garachico. (Cortesía Turismo de Tenerife)
Así es Garachico. (Cortesía Turismo de Tenerife)

Un lugar privilegiado en el mapa

No solo es su casco histórico, con su colección de iglesias, su pintoresca arquitectura, su aire señorial pero también encantadoramente popular, y sus hotelitos (y hotelazos), a los que volveremos, sino el marco natural tan particular en el que se halla. Dentro del Parque Nacional del Teide, el Parque Natural de la Corona Forestal, de la Reserva Natural Especial del Chinyero, del Paisaje Protegido de los Acantilados de La Culata y del Sitio de Interés Científico de Interián, todo con mayúsculas. Estos sitios que les gustan tanto a las aves (y a nosotros). Sin olvidar el Parque Rural de Teno, de gran valor ecológico también.

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Last day in the paradise.

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Un conjunto histórico-artístico junto al mar

Lo que tiene Garachico también, además de ese aire de habanera y de gusto a mojo picón, decíamos, es un sobresaliente patrimonio arquitectónico que no es de ayer, sino de los siglos XVI y XVII, además de su castillo, y mucha historia que contar. Fue en tiempos, siglo XV, el principal puerto pesquero y comercial de la isla, lo que atrajo a grandes fortunas. Pero en 1706 la erupción del volcán de Trevejo lo convirtió en cenizas, aunque resurgió como el fénix aún más bello, de calles adoquinadas, con una plaza con kiosko (la de la Libertad), haciéndose grande en medio de semejante paisaje volcánico, entre pinos y más pinos canarios, y acantilados. Todo aquí resulta especial y un tanto mágico: la misma costa está salpicada de fincas plataneras, es muy de huertas y sus playas son de callaos y arenas negras.

En Garachico encontrarás rincones muy IG. (Cortesía Turismo de Tenerife)
En Garachico encontrarás rincones muy IG. (Cortesía Turismo de Tenerife)

Entre piezas de Mackintosh o Le Corbusier

Ya por fuera es una tentación, porque salta a la vista que es un edificio señorial marcadamente canario donde reina eso que se llama lujo silencioso, pero ya por dentro resulta el no va más. Hay 20 habitaciones para elegir: en una planta, dúplex abuhardillados o la suite La Torre, que tiene tres niveles, con terraza privada y vistas al Atlántico y al pueblo de Garachico. A esto hay que sumar el amor al arte contemporáneo y al diseño de vanguardia: decoración y mobiliario de Hoffmann, Mackintosh, Isamu Noguchi y hasta la famosa chaise longue de Le Corbusier. ¡Ay! Y también su restaurante Anturium y su bar Hoffmann. Precio: desde 174 euros. Dónde: C/ Esteban de Ponte, 31.

Salón con escritorio inspirado en los diseños de Mackintosh y sofá de Le Corbusier. (Cortesía Hotel San Roque)
Salón con escritorio inspirado en los diseños de Mackintosh y sofá de Le Corbusier. (Cortesía Hotel San Roque)

O en una casa palacio al estilo tradicional...

Así es La Quinta Roja, un hotel comprometido además con la naturaleza y el entorno, junto al mar, cien por cien canario, que forma parte del conjunto histórico de la villa y que debe su nombre a sus anteriores dueños, que fueron los marqueses de La Quinta Roja. También de 20 habitaciones, destaca por el artesonado barroco de sus maderas y su exuberancia. Precio: desde 140 euros. Dónde: Glorieta de San Francisco s/n.

El patio de La Quinta Roja, típicamente canario. (Cortesía)
El patio de La Quinta Roja, típicamente canario. (Cortesía)

Otro hotel que ha llamado nuestra atención y que llamará la tuya es el hotel rural El Patio, con un gran patio central, cuajado de palmeras y dragos centenarios, junto a jardines y huertas de cultivo, en una finca de 60 hectáreas. Lo que se dice una hacienda platanera con todas las de la ley. Precio: desde 57 euros por persona. Dónde: El Guincho (Garachico).

El hotel Patio, encantador, ¿verdad? (Cortesía)
El hotel Patio, encantador, ¿verdad? (Cortesía)

Para comer: ¿embutidos marinos?

Y a poder ser en Arístides, que figura como uno de los mejores restaurantes de pescado fresco de la costa norte de Tenerife. Te servirán la falsa tabla de embutidos, porque en el fondo son productos del mar, o sea, pulpo, calamar, huevas o atún; bacalao y crème fraîche de mantequilla de cabra, o napolitana de chipirones en su tinta. En su territorio hasta la lechuga es de mar (la encontrarás en el postre, en un gelée de manzana con sopa de chocolate blanco). Dicen en su IG: “Que la tradición sea un paraguas, no un techo”. Y apuestan totalmente por la pesca artesanal. Dónde: C/ Francisco Montesdeoca y García, 3.

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