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Lo más vip del norte, Comillas y alrededores

Cantabria, con sus playas kilométricas y mágicos bosques en los que evadirte del mundo, es un destino imprescindible para quienes, como yo, salen de la ciudad

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Cantabria, con sus playas kilométricas y mágicos bosques en los que evadirte del mundo, es un destino imprescindible para quienes, como yo, salen de la ciudad buscando naturaleza en estado puro. Pero no solo del verde se alimenta el alma; te darás un enriquecedor baño cultural a la vez que disfrutas de una gastronomía de altura.

Y si hay un rincón de esa tierra que conquista de inmediato es Comillas, una villa de estilo modernista muy conocida y animada por su universidad, y elegida por muchos como destino de veraneo. Días de cálido sol y noches de chaquetita; la combinación de mar y montaña y su extraordinaria cocina de temporada componen la fórmula ganadora. Además consigue regalos y viajes sumando Puntos Travel Club por tus compras en tiendas Dufry cuando vayas hacia allí. Solo tienes que vincular tu tarjeta Travel Club en tu perfil de RED by Dufry.

(Estilismo: Carla Aguilar. Foto: Olga Moreno)
(Estilismo: Carla Aguilar. Foto: Olga Moreno)

Estamos en el Norte pero nuestro neceser beauty tiene que estar compuesto de imprescindibles, como un protector facial Sunlëya de Sisley. Aprovecha tu paso por World Duty Free cuando cojas el avión y compra todo lo necesario para seguir con tus rutinas diarias como el básico de hidratación para el rostro Duo Mist de Shiseido (solo disponible en aeropuertos). Y un par de productos más para rematar cualquier look (eso sí, siempre natural y fresco): usa la paleta Travel Exclusive L'Absolu de Lancôme y repite los mismos parámetros en tu aroma, nos encanta Eau de Toilette Guerlain Aqua Allegoria Flora Cherrysia (también solo disponible en aeropuertos).


Sueños en modo rústico

Empieza el viaje bien, en el aeropuerto pensando donde dormir. Si eres de hotel convencional, las mejores opciones son Abba Comillas Golf Hotel, con un campo de nueve hoyos y vistas a los maravillosos Picos de Europa, o el hotel Solatorre, a pocos metros de la cristalina playa de Oyambre, poblada por mucho surfista guapo.

Pero debo decir que, en Comillas y alrededores, el modelo más demandado es la casa rural, que tiene un buen referente en la pequeña y acogedora Hyggebo, una casita reformada hace apenas dos años: el lugar perfecto para un pequeño grupo de amigas. Para los que buscan intimidad en un espacio verdaderamente original y con mucha personalidad, el destino es el pequeño cottage de Novales Federica And Co., que regenta la genuina e inigualable Federica Barbaranelli. Amor a primera vista es lo que produce esta casa indiana reformada, que mezcla el estilo british de la campiña inglesa con la esencia italiana de su propietaria.

Federica and Co.
Federica and Co.

Además de dormir en habitaciones con paredes forradas de bonitos papeles florales, disfrutas de copiosas cenas a la luz de las velas que ella misma cocina, siempre previa reserva. Atención: ve con hambre y ropa amplia. También imparte cursos de cocina mediterránea de 8 horas de duración. Y en el garaje de la casa posee una tienda de menaje ideal y demás antigüedades que ella misma elige en sus continuos viajes por Europa. Ah, y ya te aviso: en su bucólico jardín no podrás resistirte a un selfie junto a Darwin, el burro más famoso del mundo entero.

A la conquista del paladar

Si algo destaca en la región es su honesta y copiosa experiencia de mesa y mantel. Es realmente complicado toparte con un mal restaurante. Entre los más recomendables está el restaurante del hotel Josein, en la playa de Comillas, perfecto para tomar un tentempié rodeada de surfistas. Aún en verano, pide una tapa de sus famosos callos, porque no sé si será verdad lo que cuentan de que los platos de cuchara quitan el calor; lo que sí te aseguro es que disfrutarás del momento. Pero si te apetece más una buena ración de pescado a la brasa o la típica fritura variada, tu sitio es la Taberna del Muelle, con vistas al mar. Son verdaderos expertos en rabas, navajas y pulpo.

Restaurante Las Redes
Restaurante Las Redes

Para quienes se mueven en coche, una buena opción es visitar los alrededores de Comillas, donde habitan otros templos gastronómicos en los que deleitarse con el mejor producto local. Siempre previa reserva en esta época del año, en Las Redes te atrapan con sus extraordinarios arroces y otros platos locales como el sorropotún –un deliciosos guiso de bonito del Cantábrico–, los callos de bacalao o los chipirones de Guadañeta. El secreto de su éxito es la espectacular materia prima con la que trabaja, merito de José, el encargado de seleccionar y preparar los mejores pescados y mariscos, siempre salvajes y en su punto, que trae a diario de las lonjas cercanas.

Otro imprescindible es Casa Cofiño, un restaurante con solera en el pueblo de Caviedes, donde puedes optar por unas tapas en el animado bar, o darte un homenaje gastronómico en su comedor, regado por algunas de las numerosas y destacadas referencias de vino que guarda en su bodega (dicen los expertos que está casi al nivel de Atrio). ¿Qué pedir? Acertarás seguro con alguna de sus carnes, las rabas o sus platos montañeses.

Abacería de la Sal.
Abacería de la Sal.

Otra parada obligada es Abacería de la Sal, una tienda y restaurante mini de dos mesas en el que, además de disfrutar de una suculenta comida, puedes comprar productos gourmet, como la famosa sal de Cabezón. Entre sus especialidades están los embutidos; la ensaladilla rusa con su salsa secreta, o el lomo de bacalao con pisto y tomate frito casero. Y otro local en el que adquirir productos delicatesen para seguir cuidando la dieta es Aramburu, un pequeño espacio que ofrece una impecable selección de productos autóctonos de primeras marcas y denominación de origen, entre los que destacan embutidos, quesos, mermeladas y mieles.

Playa y montaña

Además del arte de Gaudí, con el famoso Capricho, el imperial palacio de Sobrellano o la universidad como buenos ejemplos, en Comillas la naturaleza juega un papel esencial, con esa extraordinaria combinación de playa y montaña que permite que nunca te aburras. Puedes relajarte en sus playas kilométricas y casi paradisiacas, como la de Oyambre, pegada al pueblo de Comillas, con más de 2 km que desembocan en la ría de la Rabia, verdaderamente animada.

O puedes vivir una experiencia sobrecogedora en uno de sus bosques más famosos, el de las Secuoyas del Monte Cabezón, declarado Monumento Natural e incluido en la Red de Espacios Naturales Protegidos. No sé explicarte cómo de pequeña te sientes bajo esos árboles de más 100 metros de altura y 200 años de vida... Es un lugar tan espectacular y mágico que no podrás dejar de fotografiar para Instagram.

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