Vilaür, descubre el pueblo donde vive el otro hijo díscolo de la duquesa de Alba (Jacobo)
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ALTO AMPURDÁN

Vilaür, descubre el pueblo donde vive el otro hijo díscolo de la duquesa de Alba (Jacobo)

Es el pueblo donde habita un conde amante confeso de la literatura medieval. El mejor escenario para dar rienda suelta a sus fantasías y sueños editoriales. Y un pueblo con encanto para el viajero

Foto: Vilaür es otro pueblo precioso del Alto Ampurdán. (Cortesía Homeaway)
Vilaür es otro pueblo precioso del Alto Ampurdán. (Cortesía Homeaway)

Un aristócrata en la república de las letras como él, acaso un príncipe medieval o el editor de literatura fantástica que habría soñado Borges, entre infinitos libros de arena, no podía vivir en cualquier sitio. Porque cuando se lee tanto y tan bien, uno elige con cuidado dónde va a estar su jardín, y en el caso de Jacobo Siruela, ese jardín -con mucho de Epicuro- está en Vilaür, un pequeño pueblo, minúsculo, del Alto Ampurdán, no lejos del triángulo daliniano, aunque en el caso del otro hijo díscolo de la duquesa de Alba (a su poética manera) sí lejos de Dalí, en lo conceptual y en lo estético, o quizá no tanto. Te contamos cómo es este enclave a un tiro de piedra de las playas de Sant Pere Pescador y de Ampurias. Te resultará solariego, maravillosamente rural y muy inspirador, no te lo pierdas.

Vilaür, en el Alto Ampurdán

Si ya disfrutaste de Púbol y no solo por el Castillo Gala Dalí, sino por ese conjunto de masías y piedra tan bien conservado, harás más de lo mismo en este tranquilísimo pueblo rodeado de bosques y prados que apenas llega al centenar de habitantes, sin tiendas ni bares, aunque cueste creerlo, pero con dos ilustres habitantes, Jacobo Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo, XXIV conde de Siruela, el tercero de los hijos de Cayetana, y su esposa, la periodista y fotógrafa Inka Martí. Lo decíamos: aquí, retirados del mundanal ruido, pero cerca de él, tienen su jardín de Epicuro, tomado cortazarianamente por los libros.

Panorámica de Vilaür, en la llanura del Ampurdán. (Cortesía Homeaway)
Panorámica de Vilaür, en la llanura del Ampurdán. (Cortesía Homeaway)

Atalanta en Mas Pou

Amante confeso de la literatura fantástica y medieval como es Jacobo Siruela, es lógico, y hasta verosímil, que su editorial, que regenta junto a su pareja, tenga como sede no un edificio vanguardista firmado por Renzo Piano -es un decir-, sino una masía histórica del siglo XVII, con ventanas de forja de aquellos años, que le hizo abandonar del todo Madrid y el jaleo cultural. O lo que es lo mismo, decir adiós a su editorial Siruela, que vendió a Anaya, y crear la ya mítica editorial Atalanta (no podía ser de otro modo), una de las heroínas de la mitología griega, cazadora como Artemisa (Diana) y convertida en león por Cibeles por sucumbir al amor de Hipómenes en su templo. Y, claro, es uno de los leones que tira de su carro en su fuente de Madrid, la de Cibeles.

Todo muy literario. Muy Siruela. Y en un Mas decorado con gusto exquisito, como corresponde, y alma antigua, y rodeado de árboles, plantas, crisantemos silvestres y otras flores de todos los colores que dibujan uno de esos jardines románticos que tanto abundan en Sintra (Portugal), recordemos la Quinta da Regaleira o el propio Palacio da Pena. Y no faltan los caballos ni las gallinas.

Un pueblo muy Siruela (de libro)

No podía ser más ampurdanés, en pleno campo pero próximo al mar, con sus masías, su plaza presidida por una iglesia románica, con portal de entrada a la plaza Mayor con arcadas de medio punto y bóveda de cañón, con restos de su muralla -fue un pueblo fortificado medieval-, su río (el Fluvià) con frondosa vegetación y hasta playas de arena, y desde luego no hecho para los coches sino para los pies. Para comprar hasta lo más básico o para ir de bares o salir a cenar hay que ir al vecino Camallera, a solo dos kilómetros.

Can Cavaller, un ejemplo de cómo es Vilaür. (Cortesía)
Can Cavaller, un ejemplo de cómo es Vilaür. (Cortesía)

Una masía para ti: dónde dormir en Vilaür

Estas masías ampurdanesas (Can Puig, Can Serra, Can Marc...), que se construyeron fuera del núcleo medieval, a partir del siglo XVI, siempre son el mejor de los refugios, porque nunca renegaron del campo sino al revés, y porque jamás sucumbieron al efecto llamada del plástico y las tendencias, manteniéndose fieles a la piedra, el barro y la madera. Can Cavaller es una de ellas, que forma parte de la muralla (alguna de sus paredes de piedra tiene un metro de anchura), en un extremo del pueblo, por lo que tiene vistas a la plaza y a los bosques, está catalogada como patrimonio cultural, estuvo consagrada en tiempos al uso agrícola y hoy puede alquilarse, completa -hasta 16 plazas- o por separado -a partir de cuatro plazas-. Precio: Can Cavaller 1 (desde 200 euros al día, 10/12 plazas). Can Cavaller 2 (100 euros al día, 4 plazas).

Can Cavaller, entre lo verde. (Cortesía)
Can Cavaller, entre lo verde. (Cortesía)

A un kilómetro y medio por un camino de tierra, está Can Sort, una casa rural que es granja ecuestre, donde podrás montar a caballo, y desde donde se ven los Pirineos nevados al fondo y la gran llanura ampurdanesa que se extiende hasta la bahía de Rosas. Precio: desde 92 euros, habitación doble. También te puedes sentir como un conde en Can Rost, una masía de 1880 que tiene capacidad para 12 personas. Precio: 800 euros, fin de semana. Las tienes a tu disposición, estas y otras, en Homeaway.

Extramuros: por los alrededores de Vilaür

Además de disfrutar del pueblo en sí y del campo que lo circunda, puedes salir extramuros y adentrarte por el camino que va desde Cervià de Ter, con su monasterio, hasta Viladasens, algo menos de siete kilómetros; hacer la ruta del Ter por Celrà, Bordils, Sant Joan de Mollet y Flaça, en su camino hacia el mar; la de la Tierra de Tramuntana, pensada para la bici, que pasa por pequeños y escondidos pueblos con encanto (La Tallada d’Empordà, Marenyà, Tor, Albons, Bellcaire, Verges…) o seguir la pista a los Soldados de Salamina, porque la novela de Javier Cercas (2001), ambientada en la Guerra Civil, inspiró tres rutas de senderismo, las que descubren sus escenarios principales, entre el santuario de Collell, que fue prisión republicana, y Palol de Revardit.

Dónde comer: escapada a Figueras (por Dalí)

Y por ponerle un toque daliniano, porque, al fin y al cabo, Vilaür se encuentra al ladito del triángulo por excelencia de Dalí (Portlligat, Púbol, Figueras), nuestra propuesta es comer en Brasic, un restaurante que practica la comida de fuego y de brasas, donde te servirán delicias como pulpo con falso carbón vegetal con espuma de patata, rodaballo asado con salsa de pilpil y menestra de verduras, arroz marinero de rape y cocochas de merluza, costilla de vaca rubia gallega a la brasa… Y de postre, piña braseada con miel de caña e hinojo. Lo tienes solo a 16 km. Un lujo.

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