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LA REINA DE LAS NIEVES

Courchevel, un destino turístico a la medida de Georgina Rodríguez (y Cristiano Ronaldo)

Está lleno de hoteles que son chalets alpinos de lujo en medio de un paisaje de postal, alberga restaurantes muy cerca del cielo con estrellas Michelin y es un paraíso soñado para volar (esquiar)

Foto: El resort Écrin Blanc, en el blanco, alpino y lujoso Courchevel. (Cortesía)
El resort Écrin Blanc, en el blanco, alpino y lujoso Courchevel. (Cortesía)

Georgina es mucha Georgina. Por eso le va que ni pintado un destino como Courchevel, el lugar elegido por la casa suiza Chopard, famosa por sus joyas, relojes y accesorios, para celebrar su gala benéfica, con Gio, reina del lujo, princesa de la ostentación, como embajadora ideal (aplazada de momento por el coronavirus). Porque este refugio invernal de los Alpes franceses, perteneciente a Les Trois Vallées, es un concentrado de hoteles principales, altísima gastronomía coronada por estrellas Michelin, un dominio que tiende al infinito para esquiar y un altipuerto que es de enloquecer, esto es, un aeropuerto de montaña con una pista de aterrizaje con un desnivel de casi un 19%. Emoción servida en bandeja de oro.

Por donde se mire, un espectáculo. Pues eso, te contamos por qué Courchevel y Georgina Rodríguez son casi uno y por qué si te gusta la nieve y el glamour de la chimenea, las sillitas recubiertas de piel y el après ski, tienes que ir. Hay hasta carrozas de Cenicienta (a las pruebas nos remitimos).

Courchevel, lujo a gogó

Lo decíamos. Aquí, en esta estación de esquí que se creó en 1946, se concentra la sofisticación del hotel mayúsculo donde se sirve el máximo confort y se respira el casi santificado aire alpino, ya sea modernísimo o encantadoramente histórico, la grandiosidad de los restaurantes bendecidos por las estrellas Michelin, las boutiques más exclusivas de las grandes marcas internacionales y lo más de lo más, siempre haciendo acogedor y hasta estimulante lo más crudo del crudo invierno. Dándole calor al frío.

Ni Chamonix pero casi, más al sur, ni la suiza Verbier, en los 4 Vallées, hacia el norte alpino, y mucho menos Aspen, allá en las Rocosas (Colorado, EEUU), esto es Courchevel, que se divide en Courchevel 1300, Courchevel 1550 y Courchevel 1850, que suena a turrón o a champán pero que tiene que ver con su altura sobre el nivel del mar, salvo en el último caso, que realmente es 1.747 metros.

Les Trois Vallées, el reino del esquí

Es nada menos que el territorio más esquiable del mundo, con siete estaciones conectadas, 600 km de pistas, 327 pistas, 42 áreas de diversión, 2.189 máquinas de nieve y 186 remontes, con asientos hipercómodos y en algunos casos con calefacción y alta velocidad, como un ave (tren). A lo grande, muy Georgina. Y además no hay que ser un deportista nato para lanzarse a disfrutarlo.

Para empezar, porque el 50% de las pistas son verdes y azules. Siguiendo con que hay áreas Easy Rider, con pendientes anchas y ligeramente inclinadas, además de esquiadores expertos que ejercerán de ángeles guardianes. Todo remando a tu favor. Y para terminar, porque se puede practicar el snowpark familiar, muy Georgina’s family, o la tirolina, por ejemplo.

Para amantes del esquí… y de la montaña

Toda la parafernalia que rodea al fascinante mundo del esquí no puede hacernos olvidarnos que estamos en los Alpes, o sea, más cerca del cielo, y con excelsos picos que nos rodean y abrigan. El Mont Blanc, por supuesto, esa cumbre, pero también Les Ecrins, cuna del alpinismo, y el Vanoise, los tres macizos más altos de Francia: desde los 4.807 metros sobre el nivel del lejano mar del primero hasta los 3.885 del tercero, pasando por los 4.102 del segundo. Nos hallamos, por cierto, en la región de Rhône-Alpes.

Y además de los monumentos naturales, Courchevel puede presumir de ser la única estación francesa que posee seis construcciones inscritas como monumento histórico de Francia, cinco de ellas sobresalientes (y hasta matrícula de honor) en la arquitectura de montaña del siglo XX. A saber: Chalet Le Petit Navire, Chalet Joliot-Curie, Chalet Lang, Chalet Nôtre-Dame de L’Assomption.

Dónde dormir en Courchevel

El recién inaugurado hotel Écrin Blanc es una opción, cómo decirlo, muy Georgina..., o quizá no tanto, porque tiene más encanto que lujo desmesurado. Llama la atención su fachada, casi de merengue, tan blanca como la nieve blanca y casi un cuento de Navidad aunque ya sea marzo. Ultimísimo, sí, pero también tradicional: las casitas que uno se imagina en la montaña. Un chalet típicamente alpino pero con su toque francés y con una terraza que es un sueño en el que se te aparecerá la magnífica cordillera que marca la Europa Central. No falta el spa.

Tal vez a Gio (y a ti) le guste más el hotel Le K2 Palace, con fama de ser de los más lujosos de Courchevel, compuesto de 26 habitaciones, 4 suites y 6 chalets privados. O Les Airelles, en medio del Jardín Alpino, que es el distrito más elegante de Courchevel 1850, así que un hotel por todo lo alto, bendecido además por el espíritu de un castillo austrohúngaro, con frescos en tonos pastel y vidrieras de colores; definitivamente, lujo alpino francés. O el K2 Altitude, este con 11 chalets, además de sus 14 habitaciones y 18 suites, inspirado en los picos nevados del Himalaya.

Dónde comer en Courchevel

El chef Stéphane Buron te servirá sus delicias en el bistró Le Katz o en su restaurante gourmet Le Chabichou, con dos estrellas Michelin, dentro del hotel del mismo nombre. Las mismas de las que puede presumir Jean-Rémi Caillon en Le Kintessence, en el hotel Le K2 Palace. Yannick Alléno, sin embargo, atesora tres en Le 1947, restaurante alojado en el hotel Cheval Blanc. Lujo total. Y está tan cerca de Turín...

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