¿Sabes qué son los ejercicios de Kegel? Te contamos por qué deberías hacerlos (y cómo)
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Fortalece el suelo pélvico

¿Sabes qué son los ejercicios de Kegel? Te contamos por qué deberías hacerlos (y cómo)

No esperes a que sea tarde para fortalecer tu suelo pélvico

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¿Sabes qué son los ejercicios de Kegel? Te contamos por qué deberías hacerlos (y cómo)

Seguro que alguna vez has oído hablar de los ejercicios de Kegel, que son esenciales para fortalecer el suelo pélvico. Sus beneficios sobre nuestro cuerpo son muchos, por lo que nunca es tarde para empezar a practicarlos.

Por ejemplo, ayudan a evitar posibles pérdidas de orina al toser o reír, pero también sirven como prevención, no hace falta esperar a tenerlas para trabajar nuestro suelo pélvico. Además, también pueden ayudarte a tener relaciones sexuales más satisfactorias.

Estos ejercicios están destinados a fortalecer los músculos de la zona pélvica, que son los encargados de sujetar la vejiga, el útero, la vagina y el recto, y se realizan con pequeñas contracciones y relajaciones de la zona.

Suelo pélvico. (Jannes Jacobs para Unsplash)
Suelo pélvico. (Jannes Jacobs para Unsplash)

Por eso, es esencial localizar correctamente los músculos que tienes que poner en funcionamiento. No es sencillo ya que al ser internos, no hay señales externas que te hagan saber que lo estás haciendo bien.

Cuando ejercitamos el suelo pélvico debemos sentir que la zona se cierra hacia adentro y hacia arriba. Por ejemplo, imagina que tienes ganas de orinar y quieres evitarlo, esa es la contracción y elevación de músculos que tendrás que realizar en los ejercicios.

Estos no son los únicos que debemos localizar y entrenar. Por ejemplo, imaginar que aguantamos un gas nos ayudará a encontrar los músculos de zona anal. Para los de la zona vaginal, lo mejor es imaginar que sujetamos un tampón.

Suelo pélvico. (Le Minh Phuong para Unsplash)
Suelo pélvico. (Le Minh Phuong para Unsplash)

Una vez localizados, es momento de hacer los ejercicios. Para ello es importante mantener una postura correcta mientras los hacemos, no apretar los músculos de los glúteos y la zona abdominal y, sobre todo, no aguantar la respiración.

Puedes trabajar las tres zonas que hemos señalado de forma individual o también las tres a la vez. Para que sea más sencillo diferenciarlas, siéntate en una silla o en una pelota de pilates, así podrás bascular la pelvis.

Con la espalda recta y el resto de la musculatura relajada, simplemente ve cambiando el punto de apoyo entre la zona vaginal, la anal o la intermedia. Contrae durante unos 10 segundos y relaja. Repite el ejercicio unas 10 o 15 veces por zona.

Termina estos ejercicios con contracciones completas y rápidas, es decir, activa las tres zonas a la vez durante 3 segundos y después relaja completamente otros 3. Haz 5 repeticiones, descansa un rato y repite otras dos series descansando también entre ellas.

Evita las pérdidas de orina. (Baylee Gramling para Unsplash)
Evita las pérdidas de orina. (Baylee Gramling para Unsplash)

Si realizas estos ejercicios de forma constante, pronto verás cómo tu suelo pélvico se fortalece, lo que ayudará a prevenir pérdidas de orina o a que estas se reduzcan, así como a tener relaciones sexuales más placenteras, ya que la contracción de estos músculos es lo que lleva al orgasmo.

Por supuesto, y tal y como recomendamos siempre, antes de comenzar a realizar los ejercicios de Kegel por tu cuenta, consulta con tu médico o con un fisioterapeuta, serán los expertos quienes puedan recomendarte las mejores pautas personalizadas.

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