A tan solo 80 kilómetros de Sevilla, en pleno corazón de la Sierra Norte, se esconde un destino que sorprende a quien se adentra en sus calles blancas y sus paisajes de encinas, alcornoques y castaños. Cazalla de la Sierra es mucho más que un apacible pueblo andaluz. De hecho, en el verano de 1730, fue capital de España, cuando Felipe V trasladó allí su corte real. Desde entonces, este rincón sevillano guarda con orgullo ese fugaz, pero significativo título.
Pero lo que hoy convierte a Cazalla en un lugar imprescindible no es solo ese capítulo histórico, sino la forma en la que ha sabido transformar su herencia monumental y natural en una experiencia turística rica y diversa. Sus monasterios antiguos, como el de San Francisco, el de Santa Clara o el de San Agustín, han sido reconvertidos en centros culturales, educativos y hasta en sedes municipales, manteniendo viva la memoria de épocas pasadas con nuevos usos.
Entre los tesoros arquitectónicos destaca el conocido Palacio de San Benito, una fusión entre ermita, palacio y hotel rural que promete hacerte sentir como un monarca. Tanto es así que sus habitaciones temáticas, su cuidado diseño y su historia ligada a la Orden de Calatrava y al Camino de Santiago lo convierten en una parada con carácter.
Cabe señalar que Cazalla también ha dejado huella en el mundo por sus destilados. Fruto del saber hacer de los monjes cartujos, sus anises y licores siguen produciéndose con métodos tradicionales en destilerías como El Clavel o Miura, donde el visitante puede adentrarse en un viaje sensorial entre alambiques centenarios y recetas secretas, pero muy deseadas y sabrosas.
Y si lo que buscas es aire puro y aventura, el Parque Natural Sierra Morena ofrece rutas inolvidables como la Vía Verde de la Sierra Norte o el Monumento Natural Karst del Cerro del Hierro, una antigua mina a cielo abierto convertida en paraíso para escaladores y amantes de la geología. Cazalla de la Sierra es un lugar donde la historia, la naturaleza y el buen gusto se dan la mano. Y este año, más que nunca, es momento de dejarse sorprender por esta antigua capital del reino.
A tan solo 80 kilómetros de Sevilla, en pleno corazón de la Sierra Norte, se esconde un destino que sorprende a quien se adentra en sus calles blancas y sus paisajes de encinas, alcornoques y castaños. Cazalla de la Sierra es mucho más que un apacible pueblo andaluz. De hecho, en el verano de 1730, fue capital de España, cuando Felipe V trasladó allí su corte real. Desde entonces, este rincón sevillano guarda con orgullo ese fugaz, pero significativo título.