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La increíble noche en la que reactivamos una central eléctrica en una montaña suiza con Peggy Gou, Alex Wann y Chloé Caillet
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TIEMPO DE FESTIVALES

La increíble noche en la que reactivamos una central eléctrica en una montaña suiza con Peggy Gou, Alex Wann y Chloé Caillet

La manufactura suiza de alta relojería Audemars Piguet vuelve a dar en la diana con la tercera edición de Parallel, su exclusiva sesión de música electrónica en el seno del Festival de Jazz de Montreaux. Estética industrial + musicón = lujo

Foto: La edición 2025 de Parallel, el festival de música electrónica de Audemars Piguet, pasará a la historia por localización y potencia. (F. Z.)
La edición 2025 de Parallel, el festival de música electrónica de Audemars Piguet, pasará a la historia por localización y potencia. (F. Z.)

Conquistar a nuevas generaciones —especialmente a los millennials y a los zetas— representa uno de los mayores desafíos actuales para cualquier marca, especialmente aquellas con una larga historia o un posicionamiento de lujo. No se trata solo de adaptar un producto, sino de redefinir códigos culturales, narrativas y canales de comunicación para mantenerse relevantes sin traicionar su esencia. Dicho esto, si hay una firma de lujo consagrada a la alta relojería que está sabiendo conectar con las nuevas generaciones, esa es, sin duda, Audemars Piguet y sus venerables 150 años de historia.

Esta es la crónica de un hito sin precedentes que maravilló a mil invitados —aunque mejor deberíamos decir: mil privilegiados, entre los que nos encontramos—.

Contexto uno: el festival

Festival de Jazz de Montreux, a orillas del lago Lemán, en Suiza, toda una institución global con más de medio siglo de historia, donde conviven leyendas consagradas y apuestas emergentes en unos entornos tan íntimos como espectaculares.

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Fundado en 1967 por Claude Nobs, el festival nació con una clara vocación jazzística y acogió a gigantes como Miles Davis, Ella Fitzgerald o Keith Jarrett. Pero con el tiempo fue ampliando su espectro estilístico: por sus escenarios han pasado desde Prince, David Bowie, Grace Jones y Radiohead hasta Dua Lipa, Kendrick Lamar, Mark Ronson, Lucky Daye o la divina Raye, consolidando a Montreux como uno de los festivales más eclécticos e influyentes del mundo.

placeholder Mark Ronson: grande. (Cortesía)
Mark Ronson: grande. (Cortesía)

Uno de sus mayores tesoros, y quizá el menos conocido por el gran público, es el monumental archivo audiovisual del festival. Desde sus inicios, cada concierto ha sido grabado con meticulosidad, creando un fondo documental de más de cinco mil actuaciones en vídeo y audio. Este archivo, considerado uno de los más importantes del planeta por su riqueza musical e histórica, fue reconocido en 2013 por la Unesco como parte del programa Memoria del Mundo, y en su obligada digitalización ha jugado un papel trascendental Audemars Piguet. Casi nada.

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Contexto dos: la térmica

La central térmica de Chavalon se alza orgullosa sobre el pueblecito de Vouvry, en el cantón suizo de Valais. Desde su atalaya perfecta, la vieja fábrica proporciona unas vistas únicas sobre la costa norte del lago Lemán —lo que viene siendo la riviera suiza— y la llanura del río Ródano.

Hasta su cierre en 1999, la central funcionaba con fueloil pesado, que se utilizaba para calentar un generador de vapor mediante combustión. El vapor hacía funcionar las turbinas que accionaban un alternador que, a su vez, producía electricidad.

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Central térmica de Chavalon. (F. Zubizarreta)

Caminar por esta maravilla de la arquitectura industrial, sobre todo por su impresionante e inmensa sala de máquinas —si algún día deciden rodar la tercera parte de 'Blade Runner', Chavalon sería una localización perfecta—, es más que un privilegio.

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Contexto tres: Parallel

Desde 1999, Chavalon permanecía en desuso, hasta que hace unos meses los chicos y chicas listas de Audemars Piguet decidieron reiniciar la vieja planta eléctrica para dar cobijo a Parallel 2025, el festival de música electrónica que desde hace tres años —nos repetimos— transcurre en paralelo al de jazz.

Una vez más, los de Le Brassus —cuna de Audemars Piguet—, han vuelto a romper esquemas con una propuesta alucinantemente exclusiva —y, por tanto, única— de la que fuimos felices testigos de excepción.

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Montreux. Suisse. Aujourd’hui, c’est mercredi 16 juillet 2025 —nuestras clases de francés siempre empezaban así—. Tras un agradable encuentro con Mathieu Jaton, CEO del Festival de Jazz de Montreux, y Alexandre Wuersch, responsable de experiencia de marca en Audemars Piguet, en el que nos prometieron “una noche realmente eléctrica”, nos subimos a un minibús, aparcado en la entrada de nuestro hotel, el divino Fairmont Le Montreux Palace.

Ninguno de los presentes —veinte periodistas llegados de todos los rincones del mundo—, ni ninguno de los mil invitados por la firma de alta relojería, sabíamos dónde iba a transcurrir Parallel 2025. Sorpresa, sorpresa. Tras veinte minutos de elegante autovía empezaron los desvíos hacia el cantón de Valais y el pueblecito de Vouvry. Otro momento para el recuerdo fue atravesar el puente sobre el abundante y cristalino río Ródano.

placeholder Audemars Piguet Parallel 2025. (Cortesía)
Audemars Piguet Parallel 2025. (Cortesía)

Y, de repente, una poderosa premonición: ¿estamos yendo hacia esa fábrica en la mitad de esa montaña enorme? Efectivamente, empezamos a conquistar el Mont Chavalon —próximo a la frontera alpina entre Suiza y Francia— por una sinuosa carretera de curvas mil, mucho vértigo y algo de infarto.

Peggy Gou, Chloé Caillet y Alex Wann

Una vez arriba, con la riviera y el lago a nuestros pies, cruzamos el umbral de la preciosa y anciana Central Térmica de Vouvry. El impacto del exterior solo podría ser superado por el del montaje interior. Un inmenso espacio de turbinas, tubos y tuberías retro perfectamente iluminado en rojo y envuelto en constantes emisiones de humo seco.

Atravesando la niebla descubrimos a mucha gente guapa y bien vestida —comme il faut—, dos grandes barras y la zona VIP más alucinante nunca antes vista.

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placeholder Peggy Gou en el Audemars Piguet Parallel 2025. (Cortesía)
Peggy Gou en el Audemars Piguet Parallel 2025. (Cortesía)

Buen champagne, grandes vinos, cócteles y bocados delicatessen salados y dulces. Por supuesto, acceso al escenario para sentir la música de la forma más perfecta posible: al máximo y a un metro de los otros grandes protagonistas de la noche, los DJ Alex Wann, Chloé Caillet y Peggy Gou. ¡Electricidad en estado puro!

Alex Wann, figura emergente del deep house parisino, abrió la noche con una sesión elegante y perfecta. Chloé Caillet mantuvo el ritmo con sus mezclas eclécticas y sofisticadas, y Peggy Gou —una de las DJ más reconocidas del mundo en este momento— nos llevó directamente al éxtasis.

placeholder Alex Wann en el Audemars Piguet Parallel 2025. (Cortesía)
Alex Wann en el Audemars Piguet Parallel 2025. (Cortesía)

Cinco horas ininterrumpidas de pura energía que nunca olvidaremos. Y un gran aplauso para Ilaria Resta, CEO de Audemars Piguet, y su superequipo por una noche única que conjuró estética industrial, hedonismo y la más impecable producción audiovisual.

placeholder Chloé Caillet en el Audemars Piguet Parallel 2025. (Cortesía)
Chloé Caillet en el Audemars Piguet Parallel 2025. (Cortesía)

Además, el programa ‘Audemars Piguet y la música’ apoya a talentos emergentes, reforzando la idea de que la innovación no es solo técnica, sino también creativa. Esta sinergia entre música y relojería, entre herencia y vanguardia, se manifiesta en cada edición de Parallel, que ya ha contado en anteriores entregas con artistas como The Blaze, Arlo Parks, Mochakk o Black Coffee.

Parallel no solo reinterpreta el papel de una marca en un entorno cultural, sino que propone un nuevo modelo de experiencia musical. Uno que busca generar recuerdo, emoción y autenticidad en tiempos de saturación de festivales y patrocinios convencionales.

En otras palabras: un gran sí.

Conquistar a nuevas generaciones —especialmente a los millennials y a los zetas— representa uno de los mayores desafíos actuales para cualquier marca, especialmente aquellas con una larga historia o un posicionamiento de lujo. No se trata solo de adaptar un producto, sino de redefinir códigos culturales, narrativas y canales de comunicación para mantenerse relevantes sin traicionar su esencia. Dicho esto, si hay una firma de lujo consagrada a la alta relojería que está sabiendo conectar con las nuevas generaciones, esa es, sin duda, Audemars Piguet y sus venerables 150 años de historia.

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