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El drama de Yurena y lo que pasó con los frikis de 'Crónicas Marcianas': el documental de Netflix que hay que ver tras 'Superestar'
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'SIGO SIENDO LA MISMA'

El drama de Yurena y lo que pasó con los frikis de 'Crónicas Marcianas': el documental de Netflix que hay que ver tras 'Superestar'

Junto a la serie dirigida por Nacho Vigalondo y Claudia Costafreda también se ha estrenado esta producción que pone en contexto qué ocurría en aquellos años en los que el tamarismo (y alguna atrocidad junto a él) inundó la televisión

Foto: Yurena, en plena grabación de 'Sigo siendo la misma'. (Netflix)
Yurena, en plena grabación de 'Sigo siendo la misma'. (Netflix)

Ocurre con muchas producciones de Netflix. A la plataforma le gusta acompañar sus grandes estrenos con un documental o una pieza que contextualiza lo que estamos a punto de ver.

Algo que también ha pasado con la llegada de 'Superestar', que viene aderezada con un documental imprescindible: 'Sigo siendo la misma'. Como ocurre con la serie dirigida por Nacho Vigalondo y Claudia Costafreda, el título da a entender que va a centrarse en Yurena, la artista a la que todos conocimos como Tamara.

Si bien ella es el epicentro, esta producción de Suma Content (es decir, que los Javis están detrás del mismo, igual que de la serie) da un repaso a los frikis que popularizó el programa 'Crónicas Marcianas' y que también son objeto de reanálisis en 'Superestar': Leonardo Dantés, Loli Álvarez, Tony Genil y Paco Porras. Todo aquel que tenga curiosidad por saber qué ha sido de ellos en este cuarto de siglo, disfrutará de 'Sigo siendo la misma'.

 Loli Álvarez (FOTO 1) y Paco Porras (FOTO 2), en la actualidad. (Netflix)

Evitando el síndrome del busto parlante que tanto perjudica a muchas producciones del mismo tipo, el documental dirigido por Marc Pujolar, con un guion firmado por él y nuestra excompañera de 'El Confidencial' María Zuil, provoca conversaciones entre dos participantes (entre los que se encuentran Juan Sanguino, Paloma Rando o Boris Izaguirre) para analizar y reflexionar sobre ese fenómeno llamado tamarismo.

El mismo sistema de diálogo a dos bandas se utiliza también con los propios freaks, que le cuentan su vida y milagros (a veces tan descabellados como lo fueron en los programas de los 2000) a otra persona.

Esta fórmula consigue salirse del estereotipo de la entrevista al uso pero también provoca que estemos pendientes del (a veces dudoso) interés o el desinterés del interlocutor (atención a la señora que le hace las uñas a Loli Álvarez).

Como ocurre con todo guion clásico, también hay una especie de 'conflicto' que hila toda la narración: saber si Yurena, de la que se estudia sobradamente su carrera y la vanguardia musical que en cierto modo supuso, encontrará la tumba de su abuelo para cumplir el último deseo de su madre y dejar sus cenizas junto a él.

Más allá de ese punto que vertebra el documental, lo realmente interesante es la relectura que se hace de una televisión que trataba de superar todos los límites posibles. A veces, alguno de los que participó en ella la excusa en cierta forma.

Boris Izaguirre, por ejemplo, dice que el objetivo de 'Crónicas Marcianas' era el de ver la realidad desde Marte y que "también" se tenía en cuenta que Tamara, el 'No cambié' y esta ristra de personajes subían la audiencia. Como si ese no hubiese sido el principal objetivo: el mercado, el seguir alimentando a un monstruo muy rentable.

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placeholder Yurena, epicentro de 'Sigo siendo la misma'. (Netflix)
Yurena, epicentro de 'Sigo siendo la misma'. (Netflix)

La Loli Álvarez a la que hacen la manicura mientras larga sin parar asegura que ella y el resto de freaks hicieron "historia" y que nunca se divirtió tanto como en aquella época. Tony Genil que nunca "trincó" tanto y tuvo el bolsillo tan lleno.

Pero otros sí ven la barbarie que se escondió tras la burla o despropósitos como aquel vídeo del llamado Arlequín que se vendió como una grabación porno de la propia Tamara, engañada para dejarse grabar aquella barbaridad que acabó siendo emitida en 'Crónicas'.

Aquí aparece el lado menos bonito: cuando la hoy Yurena asegura (como hizo en una entrevista con Vanitatis) que se tomó un bote de pastillas para desaparecer y se muestra verdaderamente dolida con aquel escarnio público que también la machacó.

placeholder Leonardo Dantés y Yurena, reunidos para la ocasión. (Netflix)
Leonardo Dantés y Yurena, reunidos para la ocasión. (Netflix)

Más que caer en el error (bastante común en el 'todo vale, todo era arte' de hoy en día) de convertir la basura del pasado en la nostalgia pop actual, 'Sigo siendo la misma' también debería servir para replantearnos por qué todo el país se prestó al juego de una "televisión perversa" (así la describe una de las participantes más lúcidas) para alimentar el culebrón de una pandilla de personajes peculiares y mofarse de ellos.

Visto así, 'Sigo siendo la misma' podría ser un 'Damnatio Memoriae', una reparación de aquella forma de hacer tele que, por muchas series geniales que pueda provocar en el futuro, esperemos que no se repita.

Ocurre con muchas producciones de Netflix. A la plataforma le gusta acompañar sus grandes estrenos con un documental o una pieza que contextualiza lo que estamos a punto de ver.

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