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'Locuras de Verano' en Filmin: cuando Katharine Hepburn se enamoró en Venecia y sufrió una infección ocular
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70 ANIVERSARIO

'Locuras de Verano' en Filmin: cuando Katharine Hepburn se enamoró en Venecia y sufrió una infección ocular

La actriz interpretó su personaje más emocional en una película que enseña una Venecia idealizada en Tecnicolor. Repasamos un rodaje que le costó un problema de salud y supuso una de sus grandes experiencias profesionales

Foto: Hepburn y Brazzi, un amor veneciano y de verano. (CP)
Hepburn y Brazzi, un amor veneciano y de verano. (CP)

"David Lean". A Katharine Hepburn solo le hizo falta escuchar esas dos palabras para decir "sí" a la proposición de protagonizar 'Summertime'. Si Lean iba a ser el director de 'Locuras de Verano' (así se llamó en España), ella estaba segura de que de aquella producción podía surgir algo muy especial.

La adaptación de la obra teatral 'The Time of the Cukoo', de Arthur Laurents, hablaba de una (así se las llamaba hace 70 años) norteamericana solterona que se encuentra a sí misma, y de paso se enamora, durante unas vacaciones en Venecia. Con ella, David Lean filmó la que, según sus propias palabras, era la película más personal de toda su carrera.

placeholder Hepburn en Venecia. (CP)
Hepburn en Venecia. (CP)

Gracias a William Wyler y al éxito de su 'Vacaciones en Roma', 'Locuras de verano' se apuntó a la moda de las películas en las que los norteamericanos descubrían la Europa de posguerra por primera vez. Y, además, in situ. Ya no eran, como era costumbre, films rodados en decorados perfectamente recreados en los estudios de Hollywood, sino localizaciones reales.

En el caso de Italia, el público estadounidense ya la había redescubierto en las cintas del neorrealismo dirigidas por Rosselini o DeSica. Pero al contrario que estas últimas, estas cintas de Hollywood proponían un país mucho más idílico y folclórico, un sueño de palazzos y fetuccinis que probablemente nunca existió.

La Venecia que mostró 'Locuras de verano' era mucho más que una bonita postal en Tecnicolor. La cámara de Lean la convertía en una metáfora de lo que estaba sintiendo la protagonista, una mujer de mediana edad en busca de algo más profundo en la vida; algo que acababa encontrando en los brazos de Rossano Brazzi y en lugares como la plaza de San Marcos.

Poco antes de iniciarse el rodaje, Hepburn llegó como un vendaval a la capital de la región véneta, acompañada de su asistente Phyllis y la actriz Constance Collier. Con la veterana intérprete ya había trabajado en 'Damas del teatro' (1937) y en este rodaje iba a ejercer de profesora y coach de la estrella.

Kate alojó a las dos mujeres en Murano, un islote situado a un kilómetro de Venecia. Pero, tal y como ella misma recuerda en su autobiografía, Collier y su Phyllis eran personas muy sociables que no aguantaron mucho tiempo en un lugar idílico pero aburrido, donde solo había pescadores y lisérgicas casas de colores.

Un paraíso turístico y una pesadilla para los más inquietos. La Hepburn no tardó en encontrar otro alojamiento para ambas en la propia Venecia, muy cerca de donde se hospedaba ella misma.

La caída al canal

Pero si hay que recordar una anécdota concreta del rodaje, la más repetida ha llenado páginas de chascarrillos de cine: Hepburn tenía que rodar una secuencia en la que su personaje, Jane Hudson, se cae a un canal mientras filma el anticuario donde trabaja Renato, su atractivo galán italiano.

placeholder La famosa caída al canal de 'Locuras de Verano'. (CP)
La famosa caída al canal de 'Locuras de Verano'. (CP)

Tozuda y bravucona como siempre, la actriz se empeñó en no utilizar a ninguna doble y zambullirse ella misma al agua, situada en el Campo San Barnaba. Ese agua estaba tan sucia que le costó una infección ocular que sufrió el resto de su vida.

Más allá de ese inconveniente, aquel fue un rodaje feliz que produjo una cinta bastante atrevida para la época.

Al fin y al cabo, Jane se enamoraba de un hombre casado, de un atractivo italiano que se estaba separando de su mujer, pero seguía oficialmente unido a ella. 'Locuras de Verano' mostraba, de manera poética y delicada, la consumación de un amor que, a ojos de ciertas sociedades (también la del franquismo en nuestro país), era un amor adúltero.

placeholder Kate y el Campo San Barnaba, donde se rodó la secuencia más famosa de la película. (CP)
Kate y el Campo San Barnaba, donde se rodó la secuencia más famosa de la película. (CP)

La copa roja que Jane compra a Renato, o ese zapato, también rojo, cuya imagen mezclada con la de los fuegos artificiales sugieren que la pareja hace el amor, siguen siendo de una delicadeza exquisita, solo al alcance de grandes como Lean.

Lo mismo ocurre con esa flor que se cae al agua y que Brazzi no puede recuperar, un símbolo de fatalidad que vaticina el fin de un amor veraniego y efímero.

placeholder Cartel internacional de la película.
Cartel internacional de la película.

Fue precisamente en junio de 1955 cuando 'Locuras de Verano' llegó a los cines, siendo un mediano éxito de taquilla. Elogiada por la crítica, Katharine Hepburn logró una nominación al Oscar como mejor actriz por una de sus interpretaciones más emocionales.

Vista hoy, cuando se cumplen siete décadas de su estreno, la cinta resulta más moderna que nunca.

Al fin y al cabo, Jane es una turista con ganas de fotografiarlo todo con su cámara, como una instagramer más con el móvil en mano. Cuando empieza a enamorarse del anticuario veneciano, la secretaria de Ohio se olvida de la máquina. Los mejores recuerdos no son los que se graban, sino los vividos, dice el refrán.

placeholder Hepburn, observada por Brazzi en uno de los planos más conocidos de la cinta. (Filmin)
Hepburn, observada por Brazzi en uno de los planos más conocidos de la cinta. (Filmin)

Cuando vemos a Hepburn en la secuencia final, subida en el tren tras despedirse atropelladamente, desde la ventanilla, de su amado, todos hemos cambiado tanto como el propio personaje. Corriendo apurado, mientras la locomotora se ponía en marcha, el pobre Renato no ha llegado a tiempo para entregarle una nueva flor de regalo que sustituía a la orquídea perdida en el canal. De nuevo, la fatalidad.

Como espectadores entendemos que, para Jane, esa historia de amor, ese 'breve encuentro' (siempre agradecemos a Lean haber popularizado esa expresión con su obra maestra), ha significado un renacer, una experiencia que, como muchas en la vida, duró poco pero nos marcó para siempre.

"David Lean". A Katharine Hepburn solo le hizo falta escuchar esas dos palabras para decir "sí" a la proposición de protagonizar 'Summertime'. Si Lean iba a ser el director de 'Locuras de Verano' (así se llamó en España), ella estaba segura de que de aquella producción podía surgir algo muy especial.

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