Mapeamos Villa Mabrouka, la residencia de Tánger en la que Yves Saint Laurent fue feliz
Esta preciosa residencia es un destino en sí mismo, apartado y tranquilo, fresco y sereno, con dos piscinas, restaurantes y un servicio estratosférico diseñado para que el viajero obtenga todo lo que desee. Una escapada perfecta
Villa Mabrouka, uno de los pocos rincones del planeta donde Yves Saint Laurent fue realmente feliz. (Cortesía)
Desde su apertura en junio de 2023, Villa Mabrouka se ha convertido en uno de los destinos más singulares y evocadores de Tánger. Su nombre significa 'bendita' en árabe, y esa palabra resume con precisión la sensación de quien cruza sus puertas: una atmósfera de calma, belleza y luz detenida en el tiempo se imponen al instante. En su día, fue el refugio del inmenso modisto Yves Saint Laurenty de su socio y pareja, el empresario Pierre Bergé. Ambos encontraron en Marruecos —y en particular en Tánger— su rincón en el mundo para ser totalmente libres y llenarse de inspiración. Saint Laurent visitó por primera vez el país en 1966 y desde entonces lo convirtió en un escenario vital y creativo. Sin duda, Marruecos influyó profundamente en la obra del maestro.
Situada sobre una colina con vistas al Estrecho de Gibraltar, al Atlántico y la costa española, Villa Mabrouka está rodeada por uno de los jardines más extensos y encantadores de la ciudad. Palmeras, buganvillas, agapantos, jazmines, naranjos en flor y plataneros conviven en armonía, creando un paisaje exuberante que desborda vida y color. El bullicio de las callejuelas tangerinas desaparece al instante al cruzar su entrada, que da paso a un oasis verde, fresco y silencioso, tan envolvente como delicado.
Villa Mabrouka, Tánger, Marruecos. (Cortesía)
La transformación de Villa Mabrouka en hotel ha respetado de forma exquisita su arquitectura original. Los suelos antiguos, techos altos y proporciones clásicas permanecen intactos. Se han incorporado nueve edificios nuevos, integrados con discreción, sin alterar el espíritu del lugar. Todo ha sido fabricado en Marruecos, con materiales nobles, artesanía local y una estética de líneas limpias, serenidad cromática y elegancia 'décontracté' (relajada).
Villa Mabrouka, Tánger, Marruecos. (Cortesía)
En los interiores predomina el blanco luminoso, que actúa como fondo ideal para una paleta contenida de ocres, verdes suaves, rosa empolvado y azul aciano, muy similar al azul Saint Laurent o azul Majorelle, de un ultramar intenso y profundo (que no es otro que el mítico azul Klein).
El espacio se enriquece con alfombras mauritanas, baldosas bejmat y zellige hechas a mano, bordados antiguos, mosaicos romanos, lino vaporoso, terciopelo, lámparas de Murano y mobiliario de diseño sobrio y geométrico, concebido para dialogar con el exterior sin eclipsarlo.
Villa Mabrouka, Tánger, Marruecos. (Cortesía)
En su primer aniversario, Villa Mabrouka amplió su propuesta gastronómica con nuevos espacios que celebran la luz, la materia prima y la atmósfera. En L’Orangerie, abierta al jardín y al mar, se sirven desayunos, almuerzos y cenas bajo un techo de bambú y entre columnas cubiertas de hiedra. El comedor principal, dentro del edificio histórico, ofrece una experiencia íntima rodeada de mantelería blanca, terciopelo verde, mármol guatemalteco, espejos biselados y un precioso candelabro del siglo XVIII.
Villa Mabrouka, Tánger, Marruecos. (Cortesía)
Junto a la piscina, una cocina al aire libre sirve ensaladas frescas, sándwiches, helados artesanales, sorbetes y la célebre Mabrouka burger. Tres bares completan la experiencia: Jake’s Bar, decorado con espejos y una pintura de mercado marroquí; Elsie’s Bar, en la veranda, donde se escuchan los pájaros del jardín; y el Roof Top Bar, en la azotea, ideal para aperitivos al atardecer mientras se iluminan el puerto y el estrecho.
Villa Mabrouka, Tánger, Marruecos. (Cortesía)
Villa Mabrouka es también un escenario perfecto para celebraciones privadas. Dispone de diferentes espacios que pueden acoger desde 8 hasta 150 personas, y ofrece todos sus servicios tanto a huéspedes como a visitantes, con reservas disponibles a través de su página web.
Villa Mabrouka: 1 Sidi Bouknadel, Tánger, Marruecos. (Cortesía)
Pero lo que realmente distingue a Villa Mabrouka es su obsesiva atención al detalle y su culto al confort invisible. Todo ha sido pensado para crear una sensación de armonía sin estridencias: el peso de las sábanas, la suavidad del sofá, la manera de servir un café o la textura de una toalla. Nada flota al azar, aunque todo parezca fluir de forma natural.
Habitar Villa Mabrouka es sumergirse en un mundo de lujo tranquilo, luz africana y hospitalidad refinada. Una experiencia que honra el legado estético de Yves Saint Laurent y Pierre Bergé, su vínculo íntimo con Marruecos y su visión de la belleza como forma de vida. Aquí, todo sucede como debe suceder. Y todo permanece.
Desde su apertura en junio de 2023, Villa Mabrouka se ha convertido en uno de los destinos más singulares y evocadores de Tánger. Su nombre significa 'bendita' en árabe, y esa palabra resume con precisión la sensación de quien cruza sus puertas: una atmósfera de calma, belleza y luz detenida en el tiempo se imponen al instante. En su día, fue el refugio del inmenso modisto Yves Saint Laurenty de su socio y pareja, el empresario Pierre Bergé. Ambos encontraron en Marruecos —y en particular en Tánger— su rincón en el mundo para ser totalmente libres y llenarse de inspiración. Saint Laurent visitó por primera vez el país en 1966 y desde entonces lo convirtió en un escenario vital y creativo. Sin duda, Marruecos influyó profundamente en la obra del maestro.