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El palacio con toque modernista que parece de cuento y es perfecto para visitar en verano: rodeado de zonas verdes y vistas a una muralla romana
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El palacio con toque modernista que parece de cuento y es perfecto para visitar en verano: rodeado de zonas verdes y vistas a una muralla romana

Rodeado de jardines y abrazado por el perfil de una muralla romana, es un enclave único que une historia, arte y espiritualidad

Foto: El Palacio Episcopal de Astorga, de Gaudí. (EFE)
El Palacio Episcopal de Astorga, de Gaudí. (EFE)

En pleno corazón de Astorga, ciudad histórica de la provincia de León marcada por el paso del Camino de Santiago y el legado romano, se alza una de las obras más singulares —y menos conocidas— de Antoni Gaudí. Se trata del Palacio Episcopal de Astorga, un edificio que rompe con la idea del modernismo puramente barcelonés y se impone como un castillo neogótico de cuento, rodeado de zonas verdes y con vistas a la antigua muralla romana de la ciudad.

Lejos del bullicio mediterráneo, Gaudí diseñó esta joya arquitectónica tras recibir el encargo del obispo Juan Bautista Grau y Vallespinós, también natural de Reus, cuya residencia episcopal había quedado destruida tras un incendio en 1886. La primera piedra del nuevo palacio se colocó el 24 de junio de 1889, y con ella comenzaba una aventura arquitectónica insólita para el maestro catalán, en un entorno completamente distinto a sus habituales escenarios urbanos.

Construido con granito blanco del Bierzo, el edificio se caracteriza por sus cuatro imponentes torreones, sus ventanales ojivales y una capilla interior con vidrieras que narran la vida de la Virgen María. La estética general, gótica y fantasiosa, remite a los grandes castillos medievales, pero también dialoga de forma magistral con la vecina catedral de Astorga. Gaudí, consciente de la carga simbólica del lugar, cuidó cada ángulo visual para que el palacio no rivalizara con la catedral, sino que se integrara como parte del conjunto espiritual.

Sin embargo, el destino quiso que Gaudí abandonara el proyecto tras la muerte del obispo en 1893, enfrentado con la Junta Diocesana. Años más tarde, otro prelado trató de convencerlo para retomar la obra, sin éxito. El palacio fue finalmente concluido en 1913 por el arquitecto Ricardo García-Guereta, quien respetó las líneas maestras del diseño original.

A lo largo del siglo XX, el Palacio Episcopal fue testigo de múltiples transformaciones. De oficina de Correos a cuartel durante la Guerra Civil, pasando por viviendas temporales, su uso fue tan variado como los cambios sociales de la época. No fue hasta 1964, bajo la iniciativa del obispo Marcelo González Martín, cuando el edificio encontró su verdadera vocación: convertirse en el Museo de los Caminos, uno de los espacios culturales más relevantes del Camino de Santiago. Hoy, sus salas exhiben esculturas medievales, arte sacro y piezas relacionadas con el peregrinaje que aportan valor añadido a su ya impactante presencia física.

En su interior, el palacio conserva la esencia del genio catalán. La planta baja alberga espacios de administración diocesana, conectados por un distribuidor central que ordena el recorrido. En la cripta, sobria e inspirada en antiguos templos, descansa la tumba de un noble del siglo XVI. Y en los exteriores, gárgolas de piedra vigilan desde lo alto, evocando los ecos de catedrales góticas y completando ese aire de fábula que rodea al edificio. Más de un siglo después de su creación, el Palacio Episcopal de Astorga sigue sorprendiendo a quienes lo descubren. Rodeado de jardines y abrazado por el perfil de una muralla romana, es un enclave único que une historia, arte y espiritualidad.

En pleno corazón de Astorga, ciudad histórica de la provincia de León marcada por el paso del Camino de Santiago y el legado romano, se alza una de las obras más singulares —y menos conocidas— de Antoni Gaudí. Se trata del Palacio Episcopal de Astorga, un edificio que rompe con la idea del modernismo puramente barcelonés y se impone como un castillo neogótico de cuento, rodeado de zonas verdes y con vistas a la antigua muralla romana de la ciudad.

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