Crítica de 'Miércoles' (T2. Parte 1): la Addams de Netflix vuelve en plena forma, más oscura y llena de guiños cinéfilos
A pesar del mareante exceso de líneas argumentales, la serie corrige errores de la primera temporada, da más protagonismo a los padres de la adolescente y contiene delicias visuales dignas del mejor Tim Burton
"La vida más feliz es una soledad ocupada". La frase es de Voltaire, pero Miércoles Addams la repite, citando al sabio ilustrado, en el tercer capítulo de la segunda temporada de la serie homónima.
Unas ingeniosas palabras en una ficción llena de pequeños diálogos para enmarcar. Una frase que, a su vez, define el oscuro sarcasmo y la sabia misantropía de un personaje que Jenna Ortega hizo suyo desde el estreno de la serie, hace casi tres años. La actriz ES Miércoles Addams en uno de los castings más acertados de los últimos años.
Una adolescente siniestra que, por obra y gracia de Tim Burton y Netflix, volvió a nuestras vidas en 2022 en una serie con ecos de 'Harry Potter' (la Academia Nevermore no deja de ser una especie de Hogwartsy los marginados que la habitan, una versión muy particular de los niños magos) y con el espíritu de 'Los Cinco', 'Nancy Drew' o cualquier otro adolescente que se haya dedicado a investigar mil y un misterios en la literatura o en el cine.
Muchos criticaron la 'netflixización' del icónico personaje que ya tuvo, en el cine, el rostro de Christina Ricci, también presente en esta ficción con un personaje secundario. Convertirla en una especie de investigadora no era, seguramente, la fórmula más original para traer a la irónica jovencita al mundo de las series mainstream.
Pero lo cierto es que, una vez aceptada su condición de refrito y sabiendo que la acumulación de tramas y subtramas (ese sigue siendo, de lejos, su mayor problema en la segunda temporada), puede resultar mareante, 'Miércoles' es una producción deliciosa.
Lo sigue siendo en esta primera mitad de una segunda temporada que corrige aspectos de la primera (los Addams, empezando por la Morticia de Zeta-Jones, adquieren mucho más protagonismo) y no solo se devora con gusto, sino que deja con ganas de más después de un final de vértigo.
En los nuevos capítulos, nuestra antiheroína tiene muchos frentes abiertos. Resumirlos, de hecho, no es tarea fácil, pero lo intentaremos: el benjamín de los Addams también se ha matriculado en Nevermore y, además, descubrirá a cierto zombi con el que va a establecer una peligrosa relación. Es lo que pasa cuando uno trata con muertos...
Además, Miércoles vive su peor pesadilla ya que, tras salvar la escuela de Tyler (Hunter Doohan) y descubrir (atención SPOILER de la primera temporada) que era un Hyde secreto controlado por la malvada Marilyn Thornhill (Christina Ricci), se ha convertido en toda una celebridad, un ejemplo para el resto de los alumnos.
A semejante fastidio para un alma solitaria como ella, se unen las señales de un acosador anónimo y terribles visiones sobre el futuro de su mejor amiga y compañera de habitación, la pizpireta Enid (Emma Myers).
Por si fuera poco, la relación con su madre Morticia, más involucrada que nunca en la Academia y en su fundación, no pasa por su mejor momento. Sumémosle unos misteriosos pajarracos que han acabado con la vida de dos personas, una nueva investigación policial... ¿Alguien habló de exceso de líneas argumentales? Ya veremos si en la Parte 2 de esta temporada esos flecos se acaban solucionando.
Si bien es difícil no perderse entre la maraña de nuevas situaciones (algunas de ellas se resuelven en el cuarto capítulo), es un gustazo ver a nuevos personajes encarnados por iconos del Hollywood más indie. Por ejemplo a Steve Buscemi, que da vida al ambiguo nuevo director de Nevermore o Christopher Lloyd, que de ser Fétido Addams en las películas de los 90 pasa a encarnar, literalmente, a una cabeza en un tarro que hace las veces de profesor.
Son las pequeñas delicias de una producción cuidada hasta el más mínimo detalle: de la fotografía otoñal, digna de cualquier dibujo de Edward Gorey, a la riqueza de los decorados, barrocos y llenos de significación, es difícil ponerle un pero al aspecto visual de 'Miércoles'.
El afortunado que consigue meterse en la historia siente que vive en las profundidades de una enorme calabaza de Halloween, donde lo tétrico siempre es parte de la diversión. Nada raro si tenemos en cuenta que, tras las cámaras, están Tim Burton (director del primer y el cuarto capítulo) y nuestro compatriota Paco Cabezas (responsable del segundo y el tercero).
Lo fans del primero saltarán de alegría cuando comprueben que, en la primera hora de la nueva temporada, el director de 'Eduardo Manostijeras' introduce una macabra historia animada con stop motion, la misma técnica que hizo grandes cortometrajes como 'Vincent' o películas como 'La novia cadáver'.
El humor de Burton, que lleva años reciclando su talento en productos que parecen no estar a su altura, tiene, a ratos, destellos de brillantez. Los flashbacks en blanco y negro que sirven como apunte para explicar la anécdota de algún personaje son canapés visuales que recuerdan al mejor humor negro de 'Mars Attacks' o 'Sleepy Hollow'.
Además, el catálogo de referencias cinéfilas es otro deleite para aquellos que limitan este tipo de producciones a un público adolescente que no se caracteriza por profundizar demasiado en la historia del cine.
Los helicópteros wagnerianos (aquí abejas) de 'Apocalypse Now', los temibles pájaros hitchcockianos o los apasionados besos de 'Vértigo' conviven con las idas y venidas de una trama que no deja de enredarse como los cables de las (oscuras) luces de un árbol de Navidad.
Un guion que también incluye inexplicables 'deus ex machina' (muchos de ellos en el capítulo del campamento) y situaciones que a veces requieren un exceso de efectos especiales.
Pero la única pretensión de 'Miércoles' es la del entretenimiento químicamente puro. Aunque están presentes, la serie pasa muy por encima por los conflictos entre madres e hijas, el valor de la amistad o los traumas del pasado.
Como dice el refrán, aquí hemos venido a jugar y no a filosofar ni a hacer sesudos estudios sobre la familia. Veremos 'Miércoles' para pasar un buen rato con una serie que vuelve más oscura que nunca y sigue siendo mortalmente divertida. Como su protagonista.
"La vida más feliz es una soledad ocupada". La frase es de Voltaire, pero Miércoles Addams la repite, citando al sabio ilustrado, en el tercer capítulo de la segunda temporada de la serie homónima.